El placer de sonreír

Capítulo 21.

        Javier, encalla el yate en el muelle, ya eran aproximadamente las 6 de la tarde, la pequeña Sol, esta dormida en brazos de Jesús.

-Gracias, por el viaje Javier.- le digo.

-No es nada señorita.- me dedica una sonrisa.

-Hasta mañana, por que si volveré mañana.- me despido el asiente.

-¿Quieres que te lleve a tu casa?- asentí.- pues vamos, hasta luego señor Booth.

-Hasta mañana Jesús, cuida mucho a mi nieta.

-Eso hare, ven por aquí.- me indica donde esta su auto, caminamos hacia él, pone a la niña en la parte trasera del auto le coloca el cinturón de seguridad, subimos a él y poco después lo puso en marcha.

-Me puedes dejar en donde se esta quedando mi madre.- le doy la dirección y Jesús asiste.

Hoy no quiero ir a casa de Samuel, todavía no los he perdonado.

En el viaje hablamos de tonterías, y cosas sin sentido, según Jesús, soy una orgullosa con mi hermano, él tiene razón lo soy y mucho, minutos después, Jesús estaciona frente el hotel donde se esta queda mi madre.

-Gracias.- le digo.

-No es nada, ¿nos vemos mañana?- me pregunta.

-Claro padrón, no te vas a deshacer de mi tan fácil.- él suelta una pequeña carcajada.

-Eso es lo que no quiero.- lo ignoró y bajo de su auto, camino a la entrada del hotel, antes de entras giro y muevo mi mano en señal de despedida, el hace lo mismo y se marcha, entró y voy a la recepción, detrás de ella hay una joven de veinte tantos años.

-Buena tardes, ¿en que puedo ayudarla?- me pregunta la joven.

-Quiero saber cual es la suite de la doctora Silva.- ella busca algo en su computadora.

-Es en la suite 352 octavo piso, ¿usted es amiga o familiar?  

-Soy su hija.- ella asiste y me dirijo al ascensor, presionó el botón numero ocho, escuchó la música de fondo que se me hace muy conocida, es chandelier de Sia.

Las puertas se abren y bajo del ascensor, busco la suite de mi madre, pasado 20 minutos, por fin la encuentro, toco dos veces y esta se abre y deja ver un Sam y un Cail con preocupación en su rostro, los miro confundida, porque no los esperaba verlos aquí.

-Dios Tessa donde estabas nos tenias preocupados.- me dice Sam, queriendo darme un abrazo retrocedo.- Tess por favor perdóname si no volveré a mentirte, por favor no seas tan dura conmigo.- veo sinceridad en su mirada, pero hay algo que me dice que no le crea.

Mi orgullo.

-Las palabras se las lleva el viento Sam y lo sabes.- la mira el suelo avergonzado.

-Lo se, que tengo que hacer para que me perdones.

-No lo se, tengo que pensarlo, pero ahora, puedes dejarme pasar.

-Ohh claro.- se hace a un lado y paso a la suite, un aire cálido me golpeó, me siento y en el sofá.

-¿Y mi madre?- pregunto.

-Esta en su habitación.- miro a Cail, que no ha dicho ni una sola palabra.

-Tú no dirás ningún discurso.

-No se que decirte Tessa.- me dice Cail

-Perfecto, vas ganando puntos Bellorin.- él me mira triste.

-¿Donde estabas?- me pregunta Sam para cambiar de tema.

Se que lo que le voy a decir hará que se moleste, pero no me interesa.

-Estaba dando un paseo en mi yate, con Padrón.- Sam vuelve sus manos puños al igual que Cail y me miran furiosos, yo lo miro divertida, Cail sale muy furioso de la suite.

-¿Que carajos hacías con él en tu yate Tessa?

-Te lo tengo que decir, porque, Aah cierto yo si digo la verdad no como otros.- lo fulminó con la mirada.

-Mira Tessa, no me saques de mis cabales, dime que hacías con él.

-Navegar Samuel, que mas voy hacer en un yate.

-Hablo en serio.

-Pues yo igual.

No se en que momento estaba frente a él retándolo, unos pasos se acercaban a nosotros pero yo no, nos quitábamos la mirada uno del otro.

-¿Que pasa aquí? Hija, por fin llegas.- me separo de él y me vuelvo a sentar en el sofá.- ¿Donde estabas?

-Navegando.- le respondo sin quitar la mirada de Sam que ahora esta sentado en un sofá individual.

-¿Porque se miran de esa manera?- pregunta.

-No es de tu incumbencia, me puedo quedar venir a vivir contigo, no aguanto convivir con personas mentirosas.- le digo mirando a Sam.

-¡Tessa!- grita mi madre.

-Puedo o no Isabel.

-No, no puedes, te ordenó como tu madre que arregles tus cosas con tu hermano, mi niña apenas se están conociendo y ya te quieres alejar de él.

-Yo no me aleje, él mismo se encargo de hacerlo madre.

-Bueno cuando arregles tus cosas con él, puedes venir a vivir aquí mientras, lo siento pero no.

-Vale, lo que digas.- me levantó de sofá, estiro todo mi cuerpo.- ¿Nos vamos? Estoy cansada.

-Claro vamos.- camino a la puerta sin esperar a Sam, la abro y salgo, camino al ascensor con Sam detrás de mi, lo llamó, espero unos minutos, al llegar abre sus puerta y entramos en el, Sam presiona el botón de planta baja.

El silencio se adueño de las cuatros paredes metálicas del ascensor, y se que ninguno de los dos va a dar el primer paso, es mejor así ya que no quiero discutir con Sam. Las puertas del ascensor de abren y salgo yo primero, me detengo para esperar a Sam, salimos y mi hermano llama al balé le entrega un papel blanco y el se va a no se donde, juego con mi dedos.



AngieO

#3952 en Novela romántica
#1688 en Otros
#142 en Aventura

En el texto hay: amistad, primer amor

Editado: 24.10.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar