El poder

Capítulo IV

Ahora yo formaba parte de una mafia.

¡DE UNA MAFIA!

No sabía cómo es que lo hacía hecho, ya que no hice nada si lo pensamos. Y aun así ellas me adoptaron como un pequeño cachorro. No estaba molesta, ni menos con miedo. Solo sentía paz.

—¿Aceptas?—Anne me miró con duda, intentando leer mis expresiones. Las demás solo me miraban—Sé que no es lo más normal esto. Juró que te explicaré cada una de las cosas por hacer, solo danos una respuesta.

Desde muy pequeña el mundo oscuro (por así decirle) me parecía una tremenda locura. Por una parte era lo hermoso que podía ser formar una familia, pero se sabía que si de alguna forma eso se podría romper con una sola palabra; Traición.

—¿Quiénes son nuestros enemigos?

Todas sonrieron. Ya estaba dentro. Esto era la mayor locura que he hecho en toda mi vida, pero la vida es una sola, ¿estaba mal probar algo nuevo? Obvio no.


                                               ***


Después de aceptar, y que me dieran una gran charla explicándome todo lo que podía hacer y lo que no, me llevaron hasta un lugar de entrenamiento. Más de trece chicas vestidas con trajes negros peleaban entre ellas, sus gritos eran aterradores entre los golpes. Nadie noto mi presencia en absoluto, solo eran ellas y sus batallas.

—Eso no lo harás tú. No por ahora— Anne estaba a mi lado mirándolas.

—¿Y qué hago acá?

—Mirar, conocer, darte cuenta en lo que estás metida. Esto no es como un juego, Alex. Estamos hablando de narcotráfico, de enemigos, peleas. Somos muchas, pero pocas tienen valor.

La miréintentando ver los detalles de su mirada. Era una mirada curiosa, como si intentará leer cada paso que daban.

Ella era hermosa, tal como una mariposa que vuela libre. Ella era así. Tan libre y única que costaba pensar que fuera real. Tal vez estaba soñando y creando una persona perfecta, si, tal vez. Y eso que solo la conocía desde ayer.

—Creo que tu mirada me quema un poco.

Me sonrojé un poco. Que vergüenza estaba pasando.

—Perdón, es solo que me hacía ilusión verte emocionada por esto.

—Lo estoy, es algonuevo que ellas dejen entrar personas nuevas. Por no decir raro. Son algo especiales es su trató con los demás.

—Me doy cuenta, es solo mirar como las demás la miran, con respeto. Esto es nuevo en mi vida, Anne. Sé que cometeré errores, y sé que de alguna forma los intentaré arreglarlos, aún eso signifique empeorar todo— Giró su cabeza, dándome un panorama mejor de su cara. Sí, era hermosa, sin duda.

—Ser negativa es algo que no deberías hacer frente de ellas. Te lo recomiendo si no quieres que te saquen el primer día.

—Gracias, Anne— Sentí un cálido tacto sobre mi mano, uno que me hizo sentir algo más tranquila.

—No es nada, Alex.

Estuvimos envueltas en una mirada que parecía no terminar una, ni yo quería que terminara. Sentía algo que de alguna u otra forma nunca antes había sentido. Y no, no era de esas personas que se enamoraban a primera vista, quizá era el que era la única persona en quien podía confiar por ahora.

—¡Viviane! Ven te necesitamos, solo son unos minutos— Nika llegó hasta nosotras algo abrumada, en sus manos llevaba un tipo de arma que no conocía. Me miró por un momento, pero esa mirada se fue en la chica de mi lado.

—Bien, vamos— Se levantó del asiento, y con sus manos sacudió su traje— Adiós, Cereza.

—¿Cereza? ¿Es en serio?— Asintió con una mirada burlona— Bien. Adiós, Pepino.

Se fue no sin antes reírse del estúpido apodo. En cuanto los dos cuerpos pasaron la puerta corrí hasta donde estaban las chicas, quería mirar más de cerca, ya después sabría algo más cuando llegará el día de mi entrenamiento.

—¡Ey Alexandra!— Di un suspiró, esto era imposible.

—¿Diana, verdad?

—Sí, la mismísima. ¿No deberías estar mirando? Creo que en eso habían quedado las demás.

—De hecho me es más fácil mirar más de cerca, es más cómodo, y mira— Apunté una chica rubia— Ella pelea muy bien, de allá lejos no puedo verlo, sería una pena no apreciarlo. ¿No?.

—Tienes razón, pero, yo sé cómo funciona esto, y desde allá lejos también puedes verlo muy bien, créeme.

Hubo un silencio que de verdad quería en este momento. Me costaba pensar que todas tuvieron que pasar por esto, y estar sentada por horas mirando como las demás si hacían algo. Nunca fui alguien con paciencia, todos decían que eso no era lo mío, sino que yo quería las cosas más rápido y fácil.

Tenía que hacerme la idea que esto sería mi vida de ahora en adelante. Que ya nada podría quitar el hecho de estar en un lugar llenó de gente que sin duda no dudaría matar a alguien. Y yo tendría que ser una de esas personas, porque sin duda, si no lo era, yo sería la carnada.

—Hablaré con Nika para que comiences pronto, solo date el tiempo de investigar cómo van las cosas. Confío en la palabra de Viviane, y si ella te trajo hasta acá es porque vio algo de potencial en ti.

—Genial. ¿Alguna recomendación?

—Solo no mueras.

—Bueno, por algo se empieza.

—Es difícil. Cuando llegué hasta este lugar nada de esto era igual— Explicó sin sacar la mirada del suelo— Yo solo era una adolescente, y era mucho más complicado entrar entre el círculo de amigos, eso es lo peor que puedes hacer. Así que comienza por eso, haceamigas, date cuenta de que solo hay un propósito, y sin darte cuenta ya serás una de las mejores. Acompáñame.

Seguirla fue difícil, era mucho más alta, y por cada paso que daba yo tenía que correr para estar al mismo ritmo. Fueron muchos pasillos que no conocía. El estar en un lugar abandonado no quitaba el hecho de que unos metros más lejos de ahí tuvieran algo llamado: Lifeless. Era algo más tecnológico, sin llevarse lo oscuro del que daba algo de terror.

—Es aquí.

Frente a nosotras una puerta plateada con un tipo de logo raro. Diana buscó una llave entre los bolsillos de su traje. Ya en cuanto la encontró abrió la puerta el polvo llegó hasta mis fosas nasales haciéndome estornudar. Dentro estaba unos cuantos muebles color negro, y una cama de mismo color, las paredes eran blancas con rojo.



Scarlet.C

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En el texto hay: mafia, accion, accion drama

Editado: 06.04.2021

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