El retorno del Asesino

Capítulo V. Kendal Pristby. Parte I

—¿Cómo se encuentra?

—El doctor dice que evoluciona favorablemente —respondió con la vista puesta sobre la cama, admirando algo abombado la inmensidad de cables que merodeaban el cuerpo—. Será un proceso lento, no exento de complicaciones, pero debiera despertar en cualquier instante.

—¿Crees que me odie? —preguntó Thomas acariciándole la mano tibia.

—¿Acaso hay alguien en este mundo que no lo haga? —bromeó Luca con una sonrisa.

—Tú.

—Es un buen punto.

—Mantenme informado de cualquier novedad.

—¿A dónde irás ahora?

—No puede detenerse lo que ha iniciado —respondió mientras salía raudamente de la habitación—. No estaré a salvo, ni mi familia, hasta no terminar todo el trabajo.

—Sabes que no pretendo decirte qué hacer, ni me gusta entrometerme más de lo necesario, pero ya es hora de que te apersones frente a Stephanie y tus hijas.

—No es un secreto que estoy vivo, y ellas estarán más seguras lejos de mí, al menos por ahora.

—Estás perdiendo tiempo valioso.

—¿Luca… hay algo que quieras decirme?

—Nada —farfulló escondiendo la mirada—, que tengas mucha suerte en tu cacería.

—Será mejor que escupas eso que ronda en tu cabeza o tendré que practicarte una lobotomía cacera para extraerlo.

—¿Sabes qué es el peor de ese sádico comentario? —sonrió—. Que en verdad lo harías.

—Es obvio que escondes un secreto que tarde o temprano conoceré.

—Tu hija Violet retomó los estudios en Washington.

—Me parece genial —dijo con un gesto adusto—. ¿Cuál es el problema?

—Problema ninguno, pero hay dos cuestiones de las que debieras estar al tanto.

—Estoy listo, dispara.

—Está anotada como Violet Turner —dijo tragando saliva—. Los directivos sugirieron que no sería bueno para ella que la ligaran de inmediato a un famoso criminal o ex criminal, o supuesto criminal; tú me entiendes.

—Me alegra saber que madura y se fortalece su relación con Stephanie.

—Sí, a mí también.

—¿Y cuál es la otra cuestión? —preguntó frunciendo el ceño.

—Será mejor que te ocupes de tus asuntos y retomemos esta conversación cuando regreses.

—De ninguna manera, estoy aquí y preparado para la que sea, no te reprimas.

—Tú siempre estuviste rodeado de mujeres hermosas —farfulló.

—Eso supongo —respondió con un gesto adusto.

—De hecho, yo no la conocí, pero puedo saber a ciencia cierta que Verónica era muy bonita.

—Lo era.

—Violet es viva prueba de ello, porque seguro sale a su madre.

—¿Por qué estás dando tantos rodeos? —preguntó abriendo los brazos de par en par.

—Solo establezco las bases de que la belleza siempre genera atracción.

—Continúa.

—No está confirmado pero varios informantes dejaron correr por lo bajo que la mayor del clan Weiz, estaría dejándose llevar por las corrientes amorosas que brotan con la primavera

—¿Violet tiene novio? —se exaltó antes de quedar petrificado.

—No sé si tomarlo tan serio, con la magnitud de esa palabra; es más bien un acercamiento furtivo al arte amatorio.

—¿Cómo lo sabes, acaso los viste con tus propios ojos?

—Te dije que me lo reportaron mis informantes.

—¿Desde cuando tienes informantes? —preguntó frunciendo el ceño.

—Soborné a medio curso para que me tuvieran al tanto del desempeño de tu hija.

—¿Por qué lo hiciste?

—Solo me pregunté qué harías tú en esa situación y eso fue lo que se me ocurrió.

—¿Entonces yo vigilaría a mi propia hija? —preguntó elevando las pestañas—. ¡Hiciste bien!



Sebastian L

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En el texto hay: misterio, romance, venganza

Editado: 19.02.2020

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