El Rey Vampiro

CAPITULO 16

Me dolía el cuerpo por mantener la misma posición, no ea muy cómodo estar atada de pies y manos. Las muñecas me arden, no pude dormir en toda la noche, el frío calaba en mis huesos y la idea de saber que moriría al amanecer me atormentaba.

¿A quién engaño? No quuiero morir, así eso signifique ser desposada con el canalla de Draggon. Las palabras de Edgar me confundieron ¿Por qué Stone iría a mi habitación? Y de ser así, mi padre sabría de estas visitas secretas, pero claro, no me diría nada.

El hombre me dejo sola en esa cabaña, aún seguía débil. La sangre que Edgar me dio, solo fue suficiente para cerrar la herida, pero no para recuperar fuerzas.

¿Cómo sabía este humano tanto de nosotros? Debía tener muchos años estudiándonos, esperando el momento oportuno para cumplir su venganza, y tenía que ser yo la que pagara los agravios de Draggon. Si lo que Edgar me contó es cierto, que Drag reclamó la vida de su esposa, eso solo hace que lo desprecie más.

Los primeros rayos del sol se cuelan por los huecos de las ventanas y mi corazón comienza a latir con prisa, la cálida luz acaricia mi rostro, siendo pregonero de mi inevitable muerte. La puerta se abre y Edgar ingresa, viste la misma ropa que el día anterior.

-Es tiempo. –Me indica mientras que me libera de la silla y me levanta con delicadeza sosteniéndome entre sus brazos.

No dice nada más en todo el trayecto, quiero gritar que por favor no lo haga, pero la mordaza me lo impide. Pienso en Jere, incluso en papá, en Ruddy, no es justo, desee con todo mi corazón por primera vez, que Draggon me encontrara.

Edgar se detuvo y me colocó en el suelo. Por fin retiró la mordaza y se sentó a mi lado.

-Por favor no lo haga. –Supliqué con mi último aliento.

-Están cerca. –Me contestó. –Tiene buenos rastreadores, he estado vigilándolos, debo darme prisa.

-Edgar no, ¿Qué lo hace diferente a él si me mata?

-Justicia. –Me responde sin volverme a ver.

Trago amargo, nada lo convencerá de desistir de esta locura, ha tomado su decisión, esperado pacientemente una oportunidad para llevar a cabo sus planes y yo se la di servida en bandeja de plata, literalmente.

Se arrodilla a mi lado, ni siquiera tengo fuerzas para gritar o forcejear, siento el filo de la navaja en mi cuello, un pequeño corte es hecho en la yugular y la sangre empieza a emanar.

Las últimas lagrimas surcan mis mejillas, me siento cansada, cierro los ojos, la muerte me abraza, no es tan malo como pensé, quizás Edgar es mi liberador, quizás la muerte es mejor que pasar la eternidad con Draggon.

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Narra Draggon:

Llegamos a una vieja cabaña, con precaución la rodeamos, parece deshabitada, entramos pero se encuentra vacía, sin embargo la estancia huele a ella, la esencia de Annia inunda el lugar.

-Hará unos veinte minutos que se fueron. –Me indica Royner.

-¿Hacia dónde? –Pregunto empezando a alarmarme pero manteniendo el tono de voz firme.

-Por aquí. –Gritó Mark, otro buscador desde afuera. Veo la bolsa de sangre sobre una mesa, aquí algo no tiene sentido.

Salimos y Mark, se encontraba de cuclillas sosteniendo una rama quebrada y olfateándola.

-Se dirigieron por allá. –Señaló.

Emprendimos la marcha pero esta vez corriendo, no tardamos mucho en encontrar a un humano que sostenía una daga mientras su vista se perdía en la nada. Estaba sentado, balanceándose hacia adelante y atrás, como si fuera una mecedora. Junto a él, el cuerpo de Annia cubierto de sangre, algo en mí se paralizó, pero me tranquilicé cuando escuché los débiles latidos de su corazón.

El hombre nos miró y sonrió satisfecho. –Tú. –Su mirada me recorrió. –Ahora sabrás lo que sentí cuando mataste a mi esposa.

-¿De qué demonios hablas? –Espeté.

-“Rey vampiro”. –Escupe sus palabras cargadas de odio. –Hace veinte años me robaste a mi ángel ¿Recuerdas? te vi mientras te alimentabas de ella.

Su rostro me es familiar a pesar de la barba y la edad, memorias llegaron a mí.

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Flash back

Paseaba por el bosque, acostumbraba dar largas caminatas, eso siempre me relajaba, aún no era gobernante de Villa Olivia sino la mano derecha del rey. Mi contemplación fue interrumpida al escuchar a una mujer gritar pidiendo auxilio. Me aproximé aprisa, ella yacía tendida en el suelo, con una mordida en su cuello, estaba furioso, era prohibido matar humanos, ya no nos alimentábamos de ellos. el vampiro hacía poco se había ido, de seguro al sentirme llegar. No reconocí su olor, posiblemente fuera habitante de Villa Natividad.



Ijeloga

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En el texto hay: vampiros, amor, sangre

Editado: 07.01.2019

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