El Señor De Las Sombras (sds #8)

Capítulo 7: Sospechas

Pov Becca

Harkat y yo no sabíamos qué pensar de Darius. Parecía poco probable que los vampanezes estuvieran reclutando niños. Pero había que tener en cuenta la retorcida mente de su líder, Steve Leopard. Éste podría ser uno de sus malvados juegos alimentados por el odio. Decidimos llevar al chico aparte cuando acudiera a la función, y sonsacarle información. No recurriríamos a la tortura ni a nada tan drástico: sólo le asustaríamos para sacarle algunas respuestas.

Se suponía que debíamos ayudar a los artistas a prepararse para la función, pero le dijimos a Mr. Tall que estábamos ocupados y asignó nuestras tareas a otros miembros de la compañía. Le dije a Cate que fuera con Shancus y le ayudara con sus tareas. Si hubiera conocido nuestros planes para Darius, no lo habría hecho.

La carpa tenía dos entradas. Poco antes de que empezara a llegar el
público, Harkat y yo tomamos posiciones junto a uno de los puntos de entrada, desde donde podríamos vigilar a Darius. Aún me preocupaba
ser reconocida por alguien que me hubiera conocido en el pasado, así
que permanecí entre las sombras, junto la entrada, disfrazada con una de las túnicas azules de Harkat, con la capucha subida para ocultar mi
rostro. Vigilé en silencio, mientras los primeros espectadores iban entrando y entregando sus entradas a Jekkus Flang (Mr. Tall estaba en la otra entrada). Tras cada tres o cuatro clientes, Jekkus tiraba sus entradas
al aire y luego les lanzaba un cuchillo, atravesándolas por la mitad y clavándolas en un poste cercano.

A medida que el goteo de gente se convertía en una corriente incesante y Jekkus clavaba más y más entradas en el palo, entradas y cuchillos iban dibujando la silueta de un hombre ahorcado. La gente emitía risitas nerviosas al darse cuenta de lo que estaba haciendo Jekkus.

Unos pocos se detuvieron para elogiar su habilidad como lanzacuchillos, pero la mayoría corría hacia sus asientos, algunos volviéndose a echar un vistazo a la figura del ahorcado, quizá preguntándose si era un presagio de lo que se avecinaba.

Ignoré al ahorcado (ya había visto a Jekkus realizar este truco muchas
veces) y me concentré en los rostros de la multitud. Era difícil fijarse en todos los que pasaban en medio de la aglomeración, especialmente en los bajitos. Aunque Darius entrara por allí, no había garantía alguna de que pudiera descubrirlo.

Hacia el final de la fila, mientras entraban los últimos miembros del
público, Jekkus lanzó un jadeo de sorpresa y abandonó su puesto.

—¡Tom Jones! —exclamó, adelantándose de un salto—. ¡Qué honor!

Se trataba del famoso guardameta del pueblo, Tom Jones… ¡Mi viejo amigo del colegio!

Tommy sonrió torpemente y estrechó la mano de Jekkus.

—Hola —carraspeó, mirando a su alrededor para comprobar si alguien más se había fijado en él. Aparte de aquéllos más próximos a nosotros, nadie más lo había hecho; todos los ojos estaban clavados en el escenario, mientras todo el mundo aguardaba el comienzo de la función.

—¡Te he visto jugar! —dijo Jekkus, entusiasmado—. No voy a muchos partidos (la maldición del viajero), pero he ido a unos cuantos. ¡Eres increíble! ¿Crees que ganaremos mañana? Quise conseguir una
entrada, pero están agotadas.

—Será un gran partido —dijo Tommy—. Podría intentar conseguirte una, pero no creo…

—Está bien —le interrumpió Jekkus—. No pretendo sacarte entradas gratis. Sólo quería desearte buena suerte. Y ahora, hablando de entradas, ¿puedo ver la tuya?

Tommy le entregó su entrada a Jekkus, y éste le pregunto si querría firmársela. Tommy le hizo el favor, y Jekkus se la guardó en el bolsillo, con una sonrisa radiante. Se ofreció a buscarle a Tommy un asiento cerca de la primera fila, pero Tommy le dijo que prefería sentarse al fondo.

—No creo que fuera bueno para mi imagen que se extendiera el rumor de que acudo a este tipo de espectáculos —rió.

Mientras Tommy se dirigía hacia uno de los pocos asientos libres, lancé un suspiro de alivio: no me había visto. La suerte de los Vampiros estaba de mi lado. Esperé unos minutos más, hasta que entraron los últimos rezagados, y luego me deslicé fuera mientras Jekkus cerraba la entrada. Me reuní con Harkat.

—¿Lo has visto? —pregunté.

—No —dijo Harkat—. ¿Y tú?

—No. Pero vi a un viejo amigo.

Le hablé de Tommy Jones.

—¿Podría ser un montaje? —preguntó Harkat.

—Lo dudo —dije yo—. Tommy quería venir al Cirque du Freak la última vez que estuvo en el pueblo. Está aquí por el partido de mañana. Debió haber oído lo del espectáculo y consiguió una entrada: es fácil cuando eres una celebridad.

—Pero ¿no es un poquito demasiado casual que… esté aquí al mismo tiempo que nosotros? —insistió Harkat.

—Está aquí porque su equipo juega en la semifinal de la copa —le recordé—. Steve no podría haber urdido esto. ¡Hasta el Señor de los Vampanezes tiene sus limitaciones!

—Tienes razón —rió Harkat—. ¡Me estoy volviendo realmente paranoico!

—Olvidemos a Tommy —dije—. ¿Y Darius? ¿Pudo haber entrado sin que lo hayamos visto?

—Sí —dijo Harkat—. Era imposible identificar… a todos los que entraron. Un niño podría haber pasado fácilmente… sin que nos diéramos cuenta.

—Entonces tendremos que entrar a buscarlo —dije.

—Tranquila —me detuvo Harkat—. Aunque tu amigo Tommy esté aquí, lo más probable es… que no haya nada de que preocuparse, pero no tentemos al azar. Si entras, se te podría resbalar la capucha… y él podría verte. Déjamelo a mí.

Mientras yo esperaba fuera, Harkat entró en la carpa y patrulló por los
pasillos, inspeccionando el rostro de cada miembro del público mientras
la función daba comienzo. Pasó más de media hora antes de que saliera.

—No lo he visto —dijo Harkat.

—Tal vez no pudo escaparse de su casa —sugerí.

—O tal vez se dio cuenta de que… sospechábamos de él. En cualquier caso, no podemos hacer nada salvo… seguir vigilando el resto del tiempo que permanezcamos aquí. Puede que vuelva a husmear… durante el día.



SiVeLa123

Editado: 04.07.2019

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