Ella tiene mala fama

09

Muchos dicen que los chicos no nos ponemos nerviosos al momento de ir a ver a una chica. Que tenemos todo controlado. Que estamos acostumbrados. Que jamás entenderemos ese sentimiento y demás basura sueltan sin parar. Como si los pibes de hoy día no tendríamos sentimientos y sólo fuéramos una máquina de mandarnos cagada tras cagada. Pues hoy les digo que no, no es así. No es su totalidad.

Estoy hace unos diez minutos, quizá, esperando a Olivia en el parque que acordamos ayer por medio de WhatsApp, para nuestra cita y nada que llega. No la veo ni asomarse.

—¿Esperas a alguien?

Me di la vuelta encontrándome con Olivia, viéndome curiosa y divertida.

Sonreí y sin que lo espere, besé su mejilla a modo de saludo. Me alejé de ella, viendo que la he sorprendido, pero la sorpresa no le duró mucho en el rostro.

—Si, a mi cita pero no ha llegado— contesté juguetón mientras me encojo de hombros

—No me sorprende Castello, si yo fuera tu cita, también te hubiera dejado plantado— informó divertida y yo reí por lo bajo

Ambos nos quedamos mirándonos por un rato a los ojos, sin decir nada.

Creo que no hay nada que decir, o no se, pero es en estos momentos donde me doy cuenta que sus ojos son preciosos.

Jamás había visto unos ojos color gris de cerca. Pero lo raro de ella, es que de lejos se ven celestes, sin dudarlo, ya cuando la tienes así, frente a frente es que te das cuenta que son grises.

Nunca antes me había parecido una tormenta algo hermoso, hasta que vi sus ojos.

—¿Y bien? —preguntó sacándome de mis pensamientos.

Moví la cabeza tratando de desviar todos mis pensamientos hacia ella y sus ojos.

—Perdona, vamos. —Moví mi cabeza hacia la izquierda, dándole a entender que empecemos a caminar

Así lo hicimos. Empezamos a caminar en silencio.

Un silencio incómodo. No sé si para ella, pero para mí sí.

Detesto ir en silencio, me cuesta muchísimo dejar de pensar estupideces un solo segundo, entonces prefiero ir hablando.

—¿Por qué no quieres decirme dónde vives? —pregunté cortando con el silencio.

Ella tardó en responder, supongo que está buscando una respuesta, o alguna forma de no mandarme a la mierda tan rápido.

Lo que aprendí de ella, es que detesta que se metan en su vida personal. Ella es quien debe contarte algo, no al revés.

—¿Por qué debería? —preguntó al fin respondiendo

Aunque respondió una pregunta con otra, no interesa. Lo importante es que respondió. Creí que me iba a ignorar.

—Porque, si me hubieras dicho donde vives, te habría pasado a buscar —contesté tratando de sonar creíble.

Sí, la hubiera pasado a buscar. Pero más que nada, quería saber dónde vive porque nadie en el instituto lo sabe y me da intriga.

Unos dicen que viven en los barrios altos, esos donde están todos los ricos, en las colonias y que su casa es una mansión de tres pisos.

Otros aseguran que vive en los departamentos cerca del instituto, y que ahí hay gente de muy mala reputación.

Pero ambos lugares, es de gente rica, adinerada por doquier.

Algunos dicen que ella se gana el dinero vendiendo droga. Otros aseguran que es porque cobra por tener sexo. Y otros, dicen que hace ambas cosas.

Ya empezaron a llamarla "Narco-Barbie", como a la de Élite.

—¿Para qué pasarme a buscar, si podíamos encontrarnos aquí? —cuestionó mientras gira levemente la cabeza para verme—. Aparte, no me va eso de que me quieran ir a buscar

—¿Por qué? —indague curioso mientras la veo de reojo.

La verdad es que es demasiado misterio, para una sola persona.

—¿A dónde piensas llevarme Castello? —preguntó cambiando de tema, ella lo sabe, yo lo sé. Abrí la boca para querer objetar, pero no me dejó diciendo—: que sepas que a cualquier lugar no voy, eh.

Suspiré sabiendo que ya no tiene sentido volver al tema anterior, si ya note que no me va a contestar lo que quiero saber.

—Al cine— contesté desganado encogiendome de hombros.

Se quedó callada, haciendo que me vuelca a ella.

Me mira burlona, con una sonrisa ladina y una ceja alzada.

¿Dije algo malo?

—¿En serio Castello? —preguntó divertida y yo asentí con la cabeza no muy seguro—. Creí que serías más ingenioso, no sé. Pero vale, no me desagrada del todo la idea

Una vez que llegamos al cine, optamos por ver una de comedia.

Yo esperaba ver una de romance o caso contrario, de terror. Porque con ella no sabes qué opción tomar.

Pero, terminó sorprendiendome de todas formas cuando optó por la de comedia, la cual no estaba ni por cerca en mis planes.

—Creí que odias reír, divertirte —comenté mientras termino de pagar por las palomitas de maíz.

—Y yo creí que entenderías mi silencio y te callarias un poco aunque sea durante el camino, pero ya ves, los dos creímos mal. —Me miró de manera inocente mientras se encoge de hombros

Reí por lo bajo, mientras asiento con la cabeza, para luego decir:

—Vale, fue buena.

Ambos pasamos a la sala y nos sentamos en nuestros correspondientes asientos.

Luego de los anuncios, propagandas y estrenos, al fin dieron comienzo a la película.

La verdad es que sí está demasiado graciosa, pero no me da gracia la película, sino la risa de Olivia. Es demasiado peculiar.

Es un poco ruidosa, sí, pero también es demasiado contagiosa.

Creo que a toda la sala le da más risa su risa, que la película.

Cada tanto me digno a verla de reojo disfrutar de la película y de las palomitas, y no se por qué, pero eso me hace sonreír. Me hace sentir bien.

No la he visto reírse nunca, ni una sola vez desde que la conozco y sonreír mucho menos, al menos que sea una sonrisa burlona o sarcástica.

Y verla hoy, así, riendo sin parar me da alegría. Me alegra saber que yo ocasione eso, de alguna forma.

No se porque, pero presiento que ella tiene la forma de ser un huracán, y eso no me agrada del todo.



Ligthblue23

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En el texto hay: amor, drogas y alcohol, decepción

Editado: 18.05.2020

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