Embarazada de la Bestia

Capítulo 27– Primera Parte.


 

Meses antes.


 


 

Dicen que el transcurrir de los tiempos sanan todas las heridas, pero mientras más grande es la pérdida, más profunda es la ruptura y más difícil será el proceso de recuperación.


 

El sufrimiento pudiera desaparecer pero los cortes sirven como un vil recordatorio de que nunca desaparecerá aun cuando cicatricen, y hacen que el portador no quiera volver hacer usado nunca más.


 

Entonces, el tiempo pasa y nos perdemos en las distracciones de la vida y, actuamos por frustración cada pequeño segundo.


 

Reaccionamos con violencia, sedemos a la ira que nos envuelve mientras tanto, planeamos y esperamos a la ves que anhelamos hacernos más fuertes y antes de darnos cuenta, los meses pasaron y estamos curados de todo aquello que alguna vez llegó a torturarnos, listos para comenzar.... nuevamente.


 


 

—¿Nunca pensé que te gustara dibujar? —preguntó al escucharlo ingresar con la última caja en sus manos, observando los bocetos que distraídamente había encontrado tirados en medio de aquel despacho.


 

Un suspiro entrecortado se escapó de sus labios.


 

Lo escucho aproximándose, de reojo, pudo verlo de espaldas a ella mientras vertía alcohol en una de las copas, con paciencia bebió de ella, con músculos tensos a flor de piel, sonrió en su dirección.


 

La fría noche había caído ya en un baño de luz, la luna se filtraba en el ventanal haciéndole más fácil la tarea de ver todo a su alrededor, la habitación en penumbras era habitual desde que llegó aquel lugar, su despacho, sólo de él, era su lugar, el pequeño espacio donde solo podía pensar y sentir como verdaderamente era, no podía fingir, aunque de vez en cuando, se sorprendía engañándose a si mismo más que a los demás.


 

Bebió más sin despegar su mirada de la chica, perdida en sus pensamientos, concentrada en las miles de hojas del viejo boceto que radicaba hacía años en su despacho, observando las figuras sin color hechas al carbón, hechas sin una pizca de calidez, recuerdos de los negro que a veces puede llegar a ser los pensamientos.


 

—Son medios para el control, meditación para la... ira —logró decir, luego de unos segundos.


 

—¿Por eso lo haces? —murmuro abrazándose, dejándolos aparte, se giro en su dirección, mirándolo mientras se perdían en la lejanía de la vista del bosque.


 

Bebiendo un trago, asintió limpiando una gota de Borbón de sus labios, inmerso en su mente dejó brotar las palabras.


 

—El dibujó para mí es un modelo figurativo de los sentimientos. Hago cada elección, forma, color... cuando iba creciendo, no entendía porque sucedían las cosas en él mundo ni a su alrededor, ni mucho menos, mi lugar en él. —Tomó el papel y lo alzó mostrándolo mejor gracias a la iluminación de la luna, líneas oscuras de lo que parecía ser un cuervo alzando el vuelo, inundó su mirar —.Pero cuando dibujaba, aprendía que se necesitaba una pizca de pura voluntad para adquirir visión de una manera distinta.


 

«—Lo mismo es en la vida, cada dibujante tiene una historia, una inspiración, fantasmas que corrompen en su vivir y no los dejan en paz seguir.


 

—Hablas como alguien que aún está en deuda con su pasado.


 

—Mi pasado se esfumó —musitó volviendo su mirada hasta ella, guiñándole en un parpadear —o mis demonios los espantaron con el tiempo.


 

Mordió su labio inferior negando mientras caminaba hasta la salida.


 

—Gracias —dijo, alzando la caja polvorienta de libros. El asintió, señalando el objeto un instante disimulado.


 

—¿Se puede saber para que quieres los libros viejos de Shadow? —preguntó con mirada vivaz —Son muy valiosos para él, no se los presta, sin ofender cariño, a nadie.


 

—Solo... curiosidad —suspiró ante la repentina atención de él en la caja  —.Serán un par de horas, a veces es bueno conocer el pasado para mejor tu futuro, ¿no?


 

Él la recorrió con la mirada sin afán, su panza abultada, su palidez, su mirada dulce y calmada que siempre le devolvía a fragmentos que solo en su mente podía recordar. Una paz temporal que sólo sabía que tarde o temprano, se destruirá.


 

—Kelsey..., ¿Están bien?


 

—Mejor de lo que se puede estar.


 

Una sonrisa ladeada creció en sus labios, tomó el dibujo entre sus dedos y la vio irse, su sonrisa desapareció.


 


 

~*~


 

Actualidad.


 

Kelsey.


 


 

La música podía inundar nuestro alrededor.


 

Hace menos de veinte minutos que pudimos poner un pie en las calles de un pequeño pueblo cerca Filadelfia, cuando en pocos instantes, una gran multitud nos arropaba. Mis pasos eran distraídos al compás de las luces que parecían decorar todo en las calles mientras, la música no se dejaba de escuchar por encima de las risas y el cantar de algunas voces.


 

Un festival se encontró ante mis ojos y no pude evitar mirar a todos lados, con la piel erizada.


 

Eran más de las tres de la madrugada y parecía que la noche nunca se hubiese terminado, niños correteaban por las aceras esquivando a cualquiera a su paso, distraídos en medio del mar de personas que parecían nunca querer irse, todos en una misma dirección. Pose mi mirada en Scott para apreciar su confusión, con ceño fruncido y cuerpo tenso pude ver como observaba a los habitantes, extrañado y atento a cualquier eventualidad.



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 11.04.2020

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