Embarazada de la Bestia

Capítulo 8

 

El silencio está volviéndome loca.

 

Mi corazón late con tanta violencia, que soy capaz de sentirlo golpeando contra mis costillas rápidamente, tenso mi mandíbula en un vago intento de apaciguar mis inquietas nervios; jugueteo con mis dedos unos instantes y miró fijamente a un ventanal detrás de el escritorio con vista al bosque. 

 

Aprieto los puños. 

 

—¿Cuando piensas hablar? —mi voz suena más irritada que nunca, pero no puedo evitarlo. No cuando tengo casi más de veinte minutos esperando recibir al menos una explicación a todas mis dudas pero, él parece no querer moverse de su lugar y abrir la maldita boca.

 

Nadie dice nada. 

 

Nadie responde.

 

Los presentes nada más se suman a un agonizante silencio mientras yo voy perdiendo la paciencia poco a poco. Todos –incluso Shadow – están lo suficientemente serios y perdidos en sus pensamientos como para darme una respuesta o una oración coherente en este momento.

 

Un suspiro cansino escapa de mis labios mientras niego con la cabeza en un gesto de frustración, y me pongo de pie al tiempo que miró lentamente a cada persona en la estancia.

 

—Oh, bueno —masculle con aire derrotado —Ya que nadie piensa hablar o explicarme en este instante todas mis malditas dudas, me largo de esté lugar. 

 

Las facciones de el rubio de ojos verdes se oscurecen considerablemente. Lo observé de manera desafiante por un instante y, sin decir una palabra más, me encamino a la gran puerta de madera. 

 

—Me lleva el jodido infierno... —gruñe Damon.

 

 Y, en pocos segundos puedo sentir como me jala de un tirón y me sube a su hombro derecho, suelto un chillido por la sorpresa y comienzo a patalear mientras soltaba miles de maldiciones entre dientes al tiempo que golpeaba con fuerza su espalda; sin embargo, y a pesar de todo, pude ver cómo camina calmadamente hasta la silla de cuero detrás del escritorio y, de un rápido movimiento, me deja con cuidado sobre esté. Fulminó con la mirada a los presentes al escuchar, sus vagos intentos, de ocultar sus risas ante la bochornosa escena.

 

—¿Por qué eres tan impaciente, mujer? —suelta, tajante y no puedo evitar soltar una risotada carente de humor cuando añade—: ¡Tú no te vas a ninguna parte, joder!

 

—Pruébame, cariño —masculló con irritación ante su actitud y sonreí de manera desafiante —Sólo hazlo, y no lo pensare dos veces antes de poner un pie fuera de aquí.

 

Un destello de coraje se apodera de sus ojos y, soy capaz de notar cómo toda su expresión se ensombrece debido a la oscura emoción. 

 

—Cuida tus palabras, Kelsey —la advertencia destila enojo y ira. 

 

—¿O qué? —suelto con amargura, y alzó el mentón y elevó mis cejas —, ¿me vas a lastimar cómo lo hiciste cuando te fui a buscar a tu departamento? ¿Me tomarás con fuerza del brazo hasta que lo veas sangrar mientras chillo de dolor? ¿O no te basto hacerlo antes? 

 

Se aparta de mi lado como si le hubiera dando un fuerte golpeé y aprieta con bastante fuerza su mandíbula, y se puede notar cómo un músculo salta en su sien; sus ojos refleja un sentimiento muy contrario a las tensas facciones de su cuerpo: culpa, miedo y vergüenza. 

 

Un incómodo silencio nace.

 

En el momento en el que las palabras abandonan mi boca y, por alguna extraña razón, me arrepiento. Pero, a pesar de todo, no pude detenerme porque de verdad estoy molesta por sus repentinos ataques de posesividad, porque de verdad estoy frustrada por el modo en que quiere mantenerme en este lugar sin mi consentimiento.

 

Apartó mis ojos de él e inhalo profundamente. 

 

—¡Bueno, bueno! —intervino Shadow, mientras palmeaba sus manos en un ridículo intento de calmar mi naciente ira —a lo que vinimos, pequeña suicida, calmemos los aires y concentrémonos en responder tus inquietudes —musitó, al tiempo que se dejaba caer el el sofá al lado de Aria y la pelinegra no perdió el tiempo al mandarle una mirada asesina mientras se apartaba de él. 

 

Ruedo los ojos al cielo, al mismo tiempo que me recalco mi espalda en la silla y mis ojos se topan con la mirada penetrante y oscura de Damon mientras mira de reojo a el demonio.

 

«Oh, mierda...»

 

—Tú te callas, no sé qué carajos haces aquí, Shadow. Y ¿Cómo la has llamado? —gruñe con tono ronco y no pude evitar tensarme al ser vagamente consciente de que está apunto de perder la paciencia.

 

Shadow se mostró falsamente ofendido. 

 

—Sí, se te olvida, vivo aquí —musita con fingida inocencia, y en el rostro del demonio se formó una sonrisa ancha, perversa —Y si la llamó así, es porque se me antoja. No le veo lo malo a eso, ¿o lo es? El punto es que la chica tiene los ovarios bien puestos para aguantarte o hasta que se cansé. 



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 11.04.2020

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