Emma

Capítulo 6

Luke:

Tal vez Emma se tomó muy a pecho que no me importaba y que no iba a hacer nada por ella, seguramente por eso no durmió aquí y no estuvo todo el día de ayer aquí en el castillo, solo espero que este bien. Aunque no lo admita ella es más importante para mi que nadie y si algo le pasara me doleria.

Estuve mal en lo que dije porque yo daría todo por Emma, pero no lo debe de saber. No debe de saber que la aprecio lo demasiado que todo lo que le dije en la mañana también me afecto a mi.

Pero en la mañana escuché un grito, esa voz era de Emma pidiendo ayuda de algo, así que fui corriendo a ver de qué se trataba y lo que me encontré fui a Ruth encima de Emma.

—¡¿Qué está pasando aquí?! —grité.

Pero cuando grité oí que Emma gritó. Fui tras ellas dos y vi que estaba Emma inconsciente y Ruth riéndose. Me hinqué rápidamente y puse la cabeza de Emma sobre mis piernas. No quería que ella se transformara en vampiro, aún no.

—¡¿Qué diablos le hiciste?! —grité.

—Morderla querido ¿No es obvio?

—Te juro que si la transformaste, te vas ...

—¿Transformarla? Estaría loca si quisiera transformarla, hice algo mejor, eso te sacas por jugar con fuego querido Luke —río.

—¡Guardias! —grité

Llegaron rápidamente los guardias y les dije que se llevarán a Ruth de aquí, cargué a Emma y la llevé a mi cuarto para recostarla en mi cama con sabanas azules. Empecé a ver su mordida, esperaba que no fuera algo grave. Después empecé a ver como venía vestida Emma, ella llevaba un short blanco con una blusa negra. 

Si un vampiro te muerde no siempre te conviertes en uno, ya que existe muchas cosas que se pueden pasar si te muerde un vampiro, pero ninguna de ellas son buenas y eso es lo que me preocupa más que nada. Después de 5 minutos vino Víctor a mi cuarto sin pedir permiso.

—Me contaron lo que pasó ¿Qué fue lo que pasó exactamente? —preguntó Víctor.

—No lo sé, solo sé que cuando llegué Ruth había mordido a Emma.

—¿La transformó?

—No, pero no sé qué le hizo, la he mandado a los calabazos y te juro que va a pagar —dije acariciando el cabello rubio de Emma.

—Tengo la información que me pediste.

—Víctor no me preocupa eso, me preocupa Emma en este momento —bufé.

— Pensé que no te preocupaba, te escuché cuando hablabas con ella ayer por la mañana y ahora te preocupa —cuestionó Víctor.

A veces no me entiendo yo, siempre he tratado a Emma como una más de la villa, jamás le he dado prioridad o preferencia a ella ya que no tiene porque, no porque sea mi esposa tiene que ser diferente a los demás, aunque eso no lo tienen claro algunas personas.

Emma siempre ha sido dura conmigo, no quiere seguir mis reglas, pelea conmigo sin importarle que sea su rey y su futuro esposo. Cuando era niña corría por los pasillos jugando con sus muñecas y cuando me veía se echaba a correr para no verme, como si fuera un monstruo. También cuando tenía 7 u 8 años comía muchos dulces, en especial los que le daba el perro pulguso, si yo me acercaba a pedirle uno, ella me daba la bolsa completa de dulces para que la dejara en paz. Podía estar tranquila comiendo los dulces en el jardín, sentada inocente quitando la envoltura del caramelo y si llegaba yo, dejaba de comer y bajaba la cabeza.

Cuando tenía 10 años un día la vi llorando en las escaleras que daban hacia su cuarto, su papá la había regañado por seguir creyendo en amigos imaginarios yo la quería ayudar, me acerqué a ella lo suficiente, ella todavía no se alejaba de mi. Pasé mi mano lentamente detrás de ella para tomar su cintura, acercarla mi y abrazarla, ya que ella tenía sus pequeñas manos en sus ojos. Cuando la iba acercando a mi, de repente se paro y se fue llorando a su habitación.

En ese día pensé que castigarla por creer en amigos imaginarios era algo tonto, Emma estaba sola todo el día y tal vez por eso tenía que inventa a un amigo.

Cuando tenía 20 años se iba de compras con las mujeres lobo en vez de las mujeres vampiro y cuando llegaba venía cargada de bolsas jamás aceptó mi ayuda para ayudar a cargar las bolsas, cuando yo le decía que la llevaba a comprar sus cosas no compraba nada, ni una menta compraba.

A los 30 la obligué a ir conmigo a una función de cine en el gran jardín que es el jardín donde van solo los vampiros, esa noche fue un gran error porque Ruth y sus amigas le empezaron a decir que ella no podía entrar porque no era completamente vampiro, ella se sintió mal o fingió sentirse mal para irse de la función e irse con él pulgoso y yo esa noche me fui con Ruth, desde esa noche me empecé a sentir mal por estar con ella y no con Emma.



Violett

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En el texto hay: vampiros, hombres lobos

Editado: 19.05.2018

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