Emma

Capítulo 27

Luke:

Después de esta pequeña pelea entre Emma y yo, ella se fue corriendo luego de que me dijo que no me necesitaba.

—Yo no te necesito —dijo ella algo fría.

¿Ella no me necesita? Claro que me necesita, si no fuera por mí estaría muerta dos veces y violada, sé que no he estado con ella lo suficiente y cuando estoy con ella, me odia y algo pasa que siempre terminamos peleándonos.

¿Por qué le tuve que decir perro pulgoso a Anthony enfrente de ella? Si no lo hubiera dicho todo hubiera sido diferente. Ella es mi esposa y ahora tengo el derecho de estar con ella y de besarla cuando yo quiera, pero ¿A quién engaño? Si hago eso Emma me temería más de lo que hace ahora.

Ayer fue la mejor noche de mi vida con ella, de toda mi vida, no pensé que se iba a sentir tan bien estar con ella. Su suave y blanca piel junto a la mía, hasta cuando me clavó sus uñas en mi espalda lo sentí excitante, solo que en un momento de la noche no tuve tanto cuidado con ella y mis movimientos empezaron a ser bruscos, se me olvidó que era su primera vez y que no conocía nada de esto.

Toda la noche le estuve susurrando que la amaba, que la quería y muchas cosas que eran ciertas. Ni todas las veces que me acosté con Ruth se comparan con Emma.

Jamás pensé que ella me podría defender de sus amigos y ahora me siento terrible por eso.

Ahora me encuentro haciendo la cena, Emma no ha dado señales de vida, aunque escucho su corazón latiendo lentamente y la escucho sollozando, no quiero subir para darle espacio, pero oírla llorar es un veneno para mí.

Cuando ya había terminado la cena me di el valor de subir las escaleras para ir con Emma. Abrí la puerta y vi a la linda medio rubia sentada en la cama, escondiendo su cabeza entre sus piernas.

—Emma —susurré—. La cena está lista y creo que te va a gustar —hablé.

—No tengo hambre —habló.

— Vamos Emma, no desayunaste y no comiste ¿Me vas a negar la cena que te preparé por una hora? —dije sentándome a su lado.

—No quiero Luke, solo quiero descansar un momento —habló tierna.

—No me obligues a llevarte a la mesa porque lo voy hacer Emma, así que quiero que te levantes de la cama y vayas al comedor —le dije frío.

—Por favor déjame descansar —chilló.

—Esta bien, quédate si quieres, pero no vas a comer después si tienes hambre y sé que no sabes cocinar.

Caminé hacia la puerta y la azoté cerrándola tras de mí. ¿Por qué no puede bajar y solo comer? Me enoja su orgullo, pero como había dicho antes no puedo estar detrás de ella y rendida a sus pies, pero una cosa tiene que tener en su cabeza, yo merezco respeto y es lo único que pido.

Bajé a comer la cena que había preparado. Cuando terminé de comer no quería regresar a la habitación ya que escuchaba como seguía sollozando Emma, me daba el impulso de ir y abrazarla, aunque ella me rechazaría, así que salí del castillo para cazar algo, tengo la necesidad de beber sangre y ahora.

Salí al bosque y ahí me encontré a un lindo conejo, me acerqué a él y lo atrapé con mis manos. Mordí el cuello del conejo y empecé a succionar su sangre hasta que lo deje sin sangre, ahora sí me siento mejor.

Después de tomar sangre fui al castillo y tomé el valor para estar con Emma y no volver a meter la pata.

Cuando llegué percibí el aroma de Emma en la cocina, está comiendo. No sabía cómo tendría que hablarle después de esta discusión, ella está enfadada conmigo y si hago otra mala jugada arruinaré por completo mi luna de miel.

Caminé hasta la cocina y la vi sentada con su cabeza reposando en uno de sus brazos. John tenía razón es bella Emma y cuando sea completamente vampiro será la más hermosa vampiro que haya existido. Cuando me acerqué un poco a ella vi que estaba jugando con su comida.

—Si quieres puedo calentar la comida, ya está frío y pues sabe mejor caliente que congelado —dije detrás de ella.

Emma dio un pequeño brinco en su lugar, después de volteó a verme. Noté sus ojos rojos e hinchados.

—¿Quieres que te lo caliente? —me acerqué a ella.

—Pensé que querrías que no comiera —susurró.

—No quiero a una esposa esqueléticas como las demás en la villa ¿Te lo caliento? —volví a preguntar.



Violett

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En el texto hay: vampiros, hombres lobos

Editado: 19.05.2018

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