Emma, la caída de un ángel

Capítulo 68

Jared

Todos nos tomamos un descanso y comimos muy plácidamente en el gran salón, Verno había corrido a traer los atuendos con un poco de su control mental. Nos iba a dar un atuendo a cada uno y decía que los atuendos para los días siguientes ya estaban en nuestras habitaciones con etiquetas de nuestro nombre para los que compartían habitación.

Verno había atacado a cada equipo sin parar, ella era muy rápida y podía atacar a las tres a la vez. Al igual que a mí, el equipo que más le impresionó fue el de Helen, Pamela y Zianya al que llamó "Force" que significaba fuerza en latín. Al equipo de Karla, Daniela y Jocelyn le llamó "Strenght" que significa Fortaleza en latín.

Se tomó un descanso pues luchar contra esos dos equipos la hacía estar completamente exhausta.

— Verno es muy rápida. — Karla se sentó a mi lado comiendo. — Me gusta tenerla de nuestro lado después de todo.

— Sí. — llegó Helen con la misma comida que Karla. — Nos ha ayudado mucho, incluso nos dijo las técnicas que las súcubos utilizaban. Es genial.

— Hasta nos dejó atacarla y entrenó con nosotras. — Pamela se sentó a mi otro lado y Zianya le siguió ofreciéndome un emparedado.

— Verno es genial. — dijo Zianya y Daniela asintió sentándose también.

— Me enseñó como usar el arco en caso de que no tuviera más flechas. — dijo sonriendo y masticando.

— Nos ha ayudado mucho, eso es verdad. — dije asintiendo y sonriendo. — Tal vez la manera de agradecérselo sería tratarla bien y hacer lo que nos diga.

— Ni loca. — Nerea se cruzó de brazos y se paró enfrente de nosotros. Todos suspiramos porque sabíamos que haría un drama, como siempre. — Verno no es buena, y no lo hace por ustedes, sean realistas. Ella juró venganza ante su padre ¡Despierten! Está usando la situación para su provecho, ella los está manipulando para que le abran el camino a Baruck, así no tendría que luchar ella sola contra todos los súbditos de su hermano.

Helen se paró dejando su emparedado de lado y miró a Nerea a los ojos sin expresión alguna, sin que nadie lo esperara le plantó la palma de su mano en la mejilla y este ruido resonó por el lugar.

— Estás hablando de la persona que nos está ayudando a salvar a Emma. — Helen se puso en posición de defensa. — ¡Cierra tu boca si no quieres que yo te la cierre! — le gritó fuertemente.

— ¡Helen! — Karla la tomó de los brazos asustada por su repentino ataque de ira. — Cálmate, ven. — la sentó de nuevo junto a nosotros y le dio su emparedado.

Nerea se quedó viendo a donde su cabeza había dado vuelta y después escuchamos un gruñido de su parte, su cuerpo temblaba de rabia y giró la cabeza con los ojos saltones por tener tanta ira contenida.

— Jamás... — gruñó con su coraje. — En tu repugnante vida... — alzó su espada desenvainada. — ¡Vuelvas a tocarme! — se abalanzó contra Helen en un abrir y cerrar de ojos y Helen abrió los suyos de par en par asombrada más que nada.

La espada de Verno chocó contra la de Nerea, el sonido del choque metálico resonó más fuerte que el grito de Nerea. Verno mantenía una postura de defensa flexionada y su pelo chocaba contra la cara de Helen.

— Y tú, no vuelvas a amenazar a nadie de tu genus. — Verno gruñó y se dio impulso para levantar sus espadas y que ya no se cruzaran sino que chocaban frenéticamente.

Verno había dicho que los nombres de los equipos los daría pronto pero que todos los equipos, incluyendo al de los hombres, formaban una "Genus". Significa Familia en latín.

Verno atacaba sin piedad y Nerea cada vez se desestabilizaba más y más hasta el punto que cada vez que tropezaba huía a gatas.

— Jared... — tocó mi hombro Helen. — ¿No crees que ya es hora de que paren? — dijo viéndolas preocupadas.

— Es una pelea entre una súcubo y un ángel vengador de los mejores. — expliqué. — Si me meto lo más probable es que terminen matándome por el simple hecho de ser mujeres. Son más poderosas que los hombres.

Helen me miró mal y yo sólo observé con detenimiento la pelea, no podía hacer nada, era la pura verdad.

Helen, Zianya y Karla aparecieron de repente en escena con sus armas, Helen atajó su espada contra la de Verno impidiendo que Nerea fuera lastimada. Karla y Zianya se ponían a los costados de Helen y apuntaban a Verno con sus armas. Verno paró al instante observando a las chicas que se habían colado en su pelea.



Berenice Belmonte

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En el texto hay: angelescaidos, angeles y demonios, mortales

Editado: 04.04.2018

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