Emma, la caída de un ángel

Capítulo 84

Emma

No esperé a que apreciaran el portal, me lance a él y en cuestión de segundos me encontraba cayendo de la nada hacia el sólido cemento. Me levanté con un quejido de dolor y observé como todos habían caído de la misma manera que yo. Sacudí mis prendas y observé a mí alrededor, justamente estábamos en la parte Sur del cielo pues estos rumbos eran los mismos en los que el colegio se encontraba.

Guardé mis alas, Jared y Nerea me imitaron y Verno hizo que sus facciones parecieran como las de un mortal.

Caminamos por la acera como si fuéramos mortales y muchos nos miraban con incredulidad, las cosas parecían muy tranquilas a pesar de que Verno había invadido antes la tierra.

— ¿Emma? — preguntó una chica que recordaba de mi clase, tomé a Jared de la mano y apresuré mi paso cubriendo mi cara con la estatura de él. — ¿Jared? ¡Chicos!

La chica corrió hacia nosotros separándose de su grupo de más o menos 14 personas. Al decir nuestros nombres la atención de los chicos se posó en nosotros 4 pero más que nada en Jared y en mí.

— ¡Hey! Hace tiempo que no los veía, en realidad ya pasó demasiado tiempo. — la chica dijo fijando su vista en mí y dando pequeños vistazos a mi vientre.

Espera. ¿Cree que estás embarazada? Nah, no. ¡No Jodas!

Fruncí mi ceño hacia la chica y después levante una ceja cuando todos nos rodearon.

— Y tú eres... — moví mi cabeza esperando su respuesta.

— Brianna, iba en tu clase de Literatura ¿me recuerdas? — dijo la chica señalándose a sí misma.

— En realidad no. — me encogí de hombros y unos chicos lanzaron un saludo al mismo tiempo en dirección de Jared para después posar sus miradas en mí.

— ¡Emma! Cuánto tiempo ¿eh? — dijo uno de los chicos con el cabello rubio.

— ¡Mira nada más que forma has tomado, Emma! — uno de los chicos me observó con detenimiento de arriba a abajo y Jared le gruñó. — Tranquilo amigo, es un cumplido, por cierto, ¡que músculos te cargas Jared!

Jared y yo nos miramos al mismo tiempo y resoplamos. No tenía tiempo, no podíamos ausentarnos por tanto tiempo.

Tenemos que ir a donde Elián.

Hablé en la mente de Jared y él comprendió.

— Un gusto chicos, pero tenemos que irnos. — Jared se abrió paso y me jaló detrás de él.

— ¡Suerte! — gritó una de las chicas. — Que su familia sea llena de bendiciones.

Tropecé cuando sus palabras llegaron hasta mis oídos y Jared detuvo mi caída.

— ¿Familia? — susurré mirando atrás y como los chicos se retiraban.

Jared soltó una carcajada pero no dejó de caminar y yo seguí su paso con un rostro malhumorado. Llegamos hasta la casa de Aine y Elián y sus risas e insinuaciones no paraban.

— Si tenemos un hijo quiero que se llame Gael. — soltó su última burla antes de que timbrara para avisar a mis padres.

— No tendremos un hijo que se llame Gael. — repuse molesta.

— Entonces una hija que se llame Gaela. — se burló Jared.

La puerta se abrió y dio paso a una Aine confundida. Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando su mirada se posó en mí y por supuesto mis ojos se nublaron. Tanto tiempo sin la persona que me había aceptado por lo que era desde el primer momento era algo doloroso.

— Hola, mamá. — le sonreí a Aine y ella gritó mi nombre para dar paso a un abrazo enorme.

— ¡Elián! Emma está aquí. — gritó asomando su cabeza por la puerta y se escucharon pasos apresurados hasta que Elián llegó a la puerta.

Repitió los pasos de Aine y me dije a mi misma que tendría que visitarlos más a seguido cuando todo el asunto de los demonios acabara.

— Siento no poder visitarlos como debiera pero necesito que me ayudes a descifrar unas cosas. — me dirigí a Elián y él asintió abriendo la puerta para que pasara y le susurró algo en el oído a Aine.

Aine invitó a los chicos a que pasaran y les ofreció helado y galletas. Verno y Nerea esperaron en la sala mientras que Jared y yo seguíamos a Elián hasta la planta de arriba, nos adentramos a ni antigua habitación y la nostalgia me invadió, una pluma seguía encima de mi escritorio.

— ¿Para qué soy bueno? — Elián se sentó en la cama y sacudí la cabeza para despejarme y centrarme en el objetivo.

— Han pasado muchas cosas últimamente que te explicaré cuando todo esto acabe. — Saqué las escrituras de mi bolsa y las dejé un momento en mis manos. — Pero ahora me tienes que ayudar a descifrar unas escrituras, recuerdo que Aine dijo que tenías experiencia descifrando todo tipo de poemas así que...

Le entregué las escrituras y él las extendió en el escritorio observando cada detalle, pasaba su dedo por los contornos de las imágenes hasta finalmente llegar al poema.



Berenice Belmonte

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En el texto hay: angelescaidos, angeles y demonios, mortales

Editado: 04.04.2018

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