empezando desde Cero

14 parte

Jenna

Estaba tan feliz. Había conseguido trabajo como planificadores de fiestas. No solamente de bodas si no de toda clase de eventos y estaba trabajando con mi amiga Anna y nuestra jefe es una mujer muy buena.

Llegó a Casa y empiezo a preparar la cena para darle la sorpresa a mi esposo. Hemos estado un poco triste de tener que vender o disolver la empresa, pero eso no importar mientras estemos juntos.

Son las 8 de la noche y Jason no aparece. Lo he llamado y sale directo a buzón. Hable con su secretaria y me dijo que el salió desde el almuerzo y no llegó. Mis nervios aumenta y siento un nudo en mi estómago, algo le ha pasado a mi marido y no voy a esperar más, así que cojo mi bolso para salir en su búsqueda pero la puerta se abre y entra mi esposo.

Luce un aspecto demacrado, siento mi corazón oprimirse y me doy cuenta que algo no anda nada bien. Trato de acercarme y el ni me mira, solo se va directo a la habitación.

Viene sin su saco y corbata, con la camisa arrugada, sus ojos hinchados como si hubiera llorado o estuviera enfermo.

Trato de tranquilizarme y darle un poco de espacio pero mis ansias de saber que lo tiene así me ganan. Tocó la puerta, pero no escuchó nada. Abro lentamente y lo veo sentado a la orilla de la cama con su cabeza agachado.

-¿Mi amor que sucede?- No contesta. Me arrodilló y tomó su rostro para que me mire -Bebé ¿Dime algo?- Lo siento suspirar y siento el olor a licor.

Siento si cuerpo rígido cuando desabrocho su camisa. La bajo lentamente y levanto sus puños para quitarle los botones del borde y los gemelos. Mi marido se queda quieto y cuando le voy a quitar el cinturón el me detiene.

-No- Susurra.

-Voy a prepararte un baño- Me suelta y se levanta para quitarle el pantalón.

Estando de rodillas bajo el pantalón junto a los Boxers. Veo su pene semi erecto haciéndome agua la boca. Oprimo la tentación y me levanto tomando su mano para llevarlo a la ducha.

Él solo me observa mientras yo también me desnudo. En ningún momento pierde detalle de mis movimientos. Ambos entramos a la ducha, empiezo a lavar su cabello, lo masajeo y siento como su cuerpo se relaja. Hago lo mismo con su cuerpo hasta 

Masajeo sus hombros y bajo por su espalda hasta llegar a sus nalgas. De nuevo siento como se tensióna asi que pasó mis manos por su pecho y lo bajo poco a poco pasando las yemas y las uñas por su abdominales.

Jason se voltea y me mira a los ojos. Si mirada es oscura y veo como pasa saliva mientras bajo mis manos y tomó su pene. Lo masajeo arriba y abajo y poco a poco su amigo despierta.

Sin dejar de mirarnos abro la ducha de mano y paso a quitarle el jabón por su cabello y cuerpo. Jason cierra los ojos dejándose llevar, apago el agua y me arrodilló mientras el permanece con los ojos cerrados y sin dejar de observarlo meto su miembro en mi boca.

De inmediato Jason abre los ojos asustados, cuando me ve en esa posición cierra de nuevo los ojos y se deja llevar por mis caricias, mis lamidas y mi chupada. Apoya sus manos contra la pared mientras mueve sus caderas y me guía al compás de mis embestidas. Trato de no ahogarme y controló mis arcadas hasta que siento su pene ponerse más rígido y un sabor salado invade mi garganta. Chupo hasta la última gota, para ser mi primera mamada mañana no estaba mal y no había sentido asco.

Abro mis ojos y mi marido me observa apretando sus labios. Me ayuda a pararme y es cuando me siento débil y mis piernas fallan, antes de caer al suelo mi esposo me toma para empotrar me contra la pared, sube mis piernas e invade mi boca.

Ambos nos besamos por largo tiempo y baja su boca por mi mandíbula, garganta, hasta llegar a mis pezones. Lo toma en forma hambrienta, siento mi cuerpo sacudirse con más fuerza y más cuando me invade por dentro.

Me siento completa cuando estamos unidos. Toma y aprieta mis nalgas y me saca de la ducha para llevarme a la cama.

Siento una tortura cuando entra y sale dentro de mi. Tomándose si tiempo y delicadeza, nuestros gemidos se sincroniza y aumenta por cada embestida.

-¡Ohhh! ¡Más por favor!- Mi marido me embiste con más fuerza aumentando su velocidad.

-Te amo... Te amoo- Susurra en mi oído para después besarme con desespero.

Siento mi cuerpo estallar en mil pedazos cuando mi orgasmo y seguido al de él me invade. Ambos gritamos nuestros nombres mientras repetimos una y otra vez Te amo...



Jimena Paez

Editado: 15.05.2018

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