En la Oscuridad de la noche

Capítulo 1

Bajé la última caja de mi pequeño pero cómodo auto. Mi sobrina se acercó para levantarla pero la detuve.

— Deja eso, yo lo haré. Pesa demasiado— cerré con llave el auto.

 

— Esta bien tía— sonrió— Dentro de unos minutos pasa el autobús. ¿Me acompañarías a la parada? 

 

Bajé mi cuerpo para cargar la caja que contenía mis libros de historia y asentí, dándole una respuesta a su pregunta.

 

— Dejaré esto y nos vámos, así que prepara tus cosas de una vez porque si no se te hará tarde— le advertí mientras subía las viejas escaleras del porche de mamá. Abrí la puerta mosquitero y entré al que sería y fue mi hogar hace muchos años.

Vi a mi madre con una sonrisa en los labios, se había quedado dormida en el sofá viendo un programa de televisión.

Avancé por el pasillo hasta llegar a las escaleras y subir con la caja sacándome hasta la vida para llevarla a mi habitación.

Logré llegar sin tropiezos y la dejé sobre mi cama, me acerqué a la ventana, despejé las cortinas y observé la casa de los vecinos más cercanos. 

La casa de ellos parecía muy descuidada; el polvo en el techo, la madera suelta de varias partes y la ventana...

—¿Qué es eso?— achiqué la mirada para poder ver lo que pasaba dentro de aquella casa extraña. Pero no logré ver más que un par de niños listos para la eacuela, saliendo por la puerta principal.

 

Suspiré.

Me va a hacer falta la ciudad y sus comodidádes. Esta casa, como las otras dos que son de los vecinos, a unos cincuenta metros de distancia, son muy viejas y las redes electricas muy escasas. El camino es de tierra y todo lo que se puede llamar "naturaleza" está quemado por el sol.

 

 Por las noches esto debe parecer un lugar tenebroso.

 

***

—¿Ya habláste con el sheriff?

— No.

— Deberías de hacerlo, él siempre ha visitado a la abuela.

— Gracias por la información, le haré una visita en cuanto tenga tiempo.

 

Rubi y yo caminábamos tranquilas hacia la parada, disfuntando de la brisa matutina.

 

— ¿Y qué cuéntas?— le pegunté echándole un ojo mientras caminaba— ¿Qué haces aquí para no estar aburrida?

Se alzó de hombros.

— La verdad, nada, no hay personas con las cuales jugar, o algo...— hizo una mueca de disgusto— pero me va bien en la escuela, tengo una amiga— asentí satisfecha con su respuesta.

Seguímos avanzando sin pronunciar una palabra más. 

—Buenos días— Saludó un joven que apareció de la nada, vestido con ropas negras. 

Miré a a las posibles direcciones por dónde él pudo venir, pero todo está completamente lleno de arbustos secos, obstruyendo cualquier camino extra disponible.

— Buenos días— dije en un tono muy bajo y este sigió su camino hacia las casas. 

— La abuela está dormida— dijo Rubí, giré a verla sin entender por qué dice eso.

Ella volteó a verme a la cara y alzó la ceja.

—¿Qué?— volteé a ver hacia atrás, donde el joven todavía caminaba, con obviedad —¿Qué?— Parecía muy confundida.

—¿Quién era ese? ¿Y porqué le dijiste que mamá estaba dormida?

Su rostro parecía aún más confundido. Arrugó la nariz y vio hacia atrás haciendo una mueca despectiva.

—¿Quién?— rodé los ojos.

—Deberías de decirme quiénes viven en esta zona, no me gustaría...

—¿Pero de qué estás hablando? Mas bien... ¿de quién?— volteé a ver hacia atrás pero no había nada.

— El joven que nos acaba de saludar...— mencioné amarga—¿quién era?

La brisa golpeó mi piel junto a un escalofrío.

 

— Pero de qué hablas, si aquí no ha pasado nadie— sonrió de manera que me pareció extraña, tratando de converncerme, rodé los ojos. Me quiere jugar una broma, así que no le seguiré más el rollo.

 

 

 

 

 

 



Bug Fofi

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En el texto hay: terror, suspense, vidareal

Editado: 18.10.2020

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