En nombre del padre, la hija y la esperanza

EPÍLOGO

 

 Día 25 de diciembre (nueve años después de la tragedia)

  Si té aventuras a recorrer el mundo, puedes encontrarte con un valle sepulcral, conocido como el Valle de la resurrección, en el que alguna vez existió un pueblo muy pacífico, el cual, junto con sus habitantes había sido destruido en una sola noche. Con dos unicos sobrevivientes, que seis meses después de la tragedia se fueron rumbo a nuevos horizontes.

  Recuerdo aún las palabras que Kuro me dijo, cuando le pregunté que si ya estaban bien para realizar un largo viaje como ése, “El tiempo nunca se detiene, sólo queda seguir adelante” fueron sus palabras exactas.

En cuanto a Yuno, se despidió de mí dándome un fuerte abrazo, a la vez que me decía que estaba muy flaco y que debía comer más. La niña con pecas en las mejillas iba sentada en una carreta, la cual, era tirada por su padre, quien se juró ser las piernas de su hija hasta el fin de sus días.

  Poco a poco los fui perdiendo de mí vista, a padre e hija. Los cuales apenas lograron escapar del doble infierno en la tierra, que la maldad humana les hizo vivir. Y aún así ellos continúan teniendo esperanza, y confían en que está va iluminar su camino.



Sanantonio

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En el texto hay: tragedia, amor, muertes

Editado: 01.06.2020

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