En tu Casa o en la Mía

Capítulo 29

Sí, estoy embarazada.

Según esta maligna y estúpida prueba de orina, que se burla de mí con sus dos pendejas rayitas… Estoy embarazada.

¡Ja! Estas cositas no son confiables.

Todo el día las chicas estuvieron revoloteando alrededor de mí con el cuento del bebé. Estuve a nadita de noquearlas a todas. Cuando llegué a casa, le conté todo a Cam quien en vez de reírse por lo absurdo que se escuchaba, se levantó como si tuviera un petardo en el trasero y regresó diez minutos después con esta absurda prueba que se burla de mí ahora.

—¿Qué es? —Cam está saltando de un lado a otro en mi apartamento. Se encuentra tan nerviosa como yo.

—Creo que está dañada. —Negación.

—¿Cómo que dañada? —Entra al baño y me arrebata la prueba—. Oh Dios, sí estás embarazada.

—Está mala, Cam. Sabes que no puedo tener bebes.

—Pero tienes los síntomas. —Suspira pesadamente—. Alec, mañana iremos al médico. No importa qué, debemos ir.

Lágrimas se acumulan en mis ojos, me lleno de terror. Aún tengo la esperanza de no estar embarazada, pero esta prueba y lo que las chicas dicen me hacen dudar de la biología. Y si estoy embarazada, ¿qué voy a hacer?

No logré dormir bien anoche. Mi cabeza daba vueltas con la posibilidad de tener un bebé dentro de mí y dudar sobre quién es su padre. Jesucristo, qué horrible persona soy, ¿cómo no voy a saberlo?

Llamo a Zam, le reporto que sigo indispuesta y que voy al médico, me dijo que ella había hecho ya sus cálculos y el bebé nacería entre noviembre y febrero del siguiente año, dependiendo de mi estado. Estuve a punto de decirle cuánto es dos más dos, pero me mordí la lengua y fingí diversión.

Mi médico, el doctor Luis Moreno, un hombre entre los cincuenta y sesenta años, alto y en forma, con un gran sentido humano; me recibió en su consultorio con sorpresa.

—Dime Alejandra, ¿qué te trae por aquí? Tu próximo chequeo no es hasta dentro de tres meses.

Le enseño la prueba de embarazo que me tomé anoche.

—Esto, doctor. Anoche me hice esta prueba de embarazo y salió positiva. He estado con vómitos, mucho sueño y mi apetito es insaciable.

—No puede ser. —Observa la prueba y luego a mí—. Bien, me dices que has tenido estos síntomas. ¿Alguna otra cosa?

—Mi periodo no ha llegado, pero siempre ha sido de esa manera. Ah y los olores fuertes me dan náuseas.

—Esto es… —Se rasca la mandíbula y dirige sus ojos serios hacia mí—. Mira, estas pruebas son muy confiables, es más probable que salga negativa y sí estés embarazada a que sea positiva y no lo estés. —Rasca su cabeza, preocupado—. Sin embargo, cuesta un poco creerlo viniendo de ti, con el diagnóstico que ya tienes. Pero hay otros síntomas y eso pone en duda mi primera teoría. —Escribe en su computador mientras me dice—: En este momento voy a enviarte una prueba de sangre. Una beta cuantitativa. Tardará alrededor de dos horas.

—¿Y esa prueba es? —pregunta Cam.

—Esta prueba mide la GCH en la sangre de la mujer. La GCH es Gonadotropina Coriónica Humana, la hormona del embarazo. Las pruebas como ésta, de orina, son cualitativas, es decir, miden si la hormona está o no presente. —Toma la prueba de orina—. Esta prueba ha determinado que efectivamente sí está presente. Las pruebas cuantitativas miden la cantidad de GCH y así se puede determinar la edad aproximada del feto.

—¿Puedo saber la edad de mi bebé con esa prueba? —Mamita… “Mi bebé”, me siento como en una realidad alterna—. Espere doctor, ¿estoy o no embarazada?

Mi doctor sonríe.

—Esto es lo maravilloso de la vida, nada está escrito. La ciencia puede decir “no es posible”, pero siempre habrá una fuerza mayor que diga “ya veremos”.

Dios mío ayúdame, no me desampares por favor.

—Alec, si estás embarazada, eso sería un milagro. —Suspira mi mejor amiga.

—Exactamente, señorita Camilla. Un milagro.

Lloro, estoy petrificada ¿Qué voy a hacer yo con un bebé?



Maleja Arenas

Editado: 11.07.2019

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