En tus recuerdos

Recuerdos

Me precipite abriendo el cofre el cual tenía una cantidad de papeles que parecían estar escritos en otro idioma o por lo menos, al parecer, no podía entender y solo identificaba tontos garabatos. Era frustrante no poder leerlos, pero llamo más mi intención el ver al fondo una foto que al reverso decía Alicia. Nuevamente comenzaba a sentir la misma angustia, esa que sentí antes de que me arrebataran lo más bello que ahora solo se encontraba en mi mente como un recuerdo. Voltee la foto y no podía creer lo que había en ella. No era posible, esa foto no era más que un vil truco, me esforzaba en pensar, más parecía cierto. La cabeza comenzó a dolerme y una niña con ojos rojos se apareció en frente mio. Tenía la ropa toda rota, desgarrada, traía mi ropa y se parecía a mí, solo que su piel era tan gris como el día al morir cuando el Sol se oculta. Todo era tan extraño, estaba petrificada, totalmente pálida por la impresión. Ella se estiro para tocarme, pero sus dedos quemaban mi piel. Comencé a notar las sombras que se llevaron a mi familia detrás de ella, era como si ella las controlara. Como un tétrico marionetista, índico a una de sus sombras que me atrapara la cual al tocarme género un corte profundo en mi brazo, en el que pude ver expuesto mi hueso. 

 La desesperación comenzó a invadirme y solo podía arrastrarme hacia la puerta donde estaba el collar de Niebla. No podía respirar, de nuevo comenzaba a sudar frio. Tome fuerzas y antes de que otra sombra pudiera cortarme me levante y comencé a correr buscando una salida. Las sombras se arremolinaban en todas las paredes y a mis pies, generando un nuevo corte en mis pantorrillas. Mas lagrimas corrieron por mis ojos impidiéndome la visión a tal grado que no pude ver la tabla que se encontraba levantada en mi camino. Tropecé y caí, sabiendo que aquel era mi fin, el cual espere y nunca llego. Pasaron los minutos y nada ocurrió, solo percibía el olor fuerte de los pinos del bosque que rodeaban mi casa. 

 Alce la vista y sorprendentemente ya no estaba dentro de la casa si no en la fresca tierra que yace al pie de los pinos. Comprendí que milagrosamente había salido de aquel horrible lugar y que por lo tanto, poco me faltaba para ver de nuevo a mis padres, jure que cuando los viera, jamás me volvería a molestar o le mencionaría algo por su afición a Lewis Carroll. Gire mi cabeza para poder ver el lugar donde se encontraba mi casa, pero solo pude ver la vieja casa de la que recién había escapado.  

        Con alegría comencé a buscar a mis padres emitiendo gritos, ya que supuse estarían cerca, mas solo pude oír el seco sonido de mi voz retumbando en lo que parecía el bosque donde probablemente estaría mi casa. Jamás había visto mi casa por fuera, muy poco recordaba de cómo se veía esta. Comencé a rodear la rustica y deteriorada casa sin miedo alguno; nada se me hacía conocido hasta que por medio de la forma de las copas logre identificar detrás de la casa el lugar, donde sentada disfrutaba el final del día.  

Escuche nuevamente el cascabel, a lo que supuse seria Niebla alegrándose por mi escape, pero al voltear solo logre percibir el leve brillo que el cascabel de su collar irradiaba sobre una especie de loza de piedra no muy lejos de la casa y debajo de los árboles que reconocí hace unos momentos, pero esa loza me era desconocida. Me acerque poco a poco mientras un aire gélido chocaba contra mi cuerpo provocándome escalofríos.  

Al llegar a la loza me hinque para coger el collar con el cascabel, y note que la loza parecía más una tumba. Comencé a tallar lo que probablemente sería el epitafio, haciéndome recordar los cortes que esa horrible niña me había hecho. 

 Pronto empecé a notar como los garabatos adquirían forma de letras y como estas se juntaban para crear palabras. 

 No pude creer lo que estaba leyendo pero eso me explicaba con tristeza como a pesar de los huesos expuestos ya no sentía dolor.  

Una nueva gama de recuerdos cruzaron mi mente tal como lo hace la luz del Sol antes de su inminente final. Ahora entiendo todo. No volvería a ver a mis padres ni a mi familia ni a mis tontos primos. Nadie volvería a llamarme Alicia. 

 Estoy muerta.     



Sader

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En el texto hay: violencia explicita, desapariciones, psicologico

Editado: 21.02.2018

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