Enamorando al Enemigo

Capítulo 18

 

~Narrador~

Kyu miró el nombre de la calle que había escrito Siwon sobre la tarjeta. Jamás había conducido por ese barrio, por lo que no tenía la mínima idea de donde estaba o si iba en la dirección correcta. Ise lo miró, mientras luchaba por mantener abiertos sus ojos, el sueño comenzaba a apoderarse de ella.

―¿Te perdiste? ―preguntó con tono de burla. Ella siempre fue buena con los lugares y Claudia solía recurrir a ella cuando se perdía. Su cuestionamiento provocó que él se enfureciera. Negó con la cabeza y la fulminó con la mirada.

―No ―aseguró mirando de nuevo en todas direcciones.

―¡Mentiroso! Sé que estamos perdidos. Lo sé.

―Si. Gracias a ti. Dijiste que era por esta calle.

―¡Ops! ―Ella se asomó por la ventanilla, intentado reconocer el lugar, pero en su estado no era capaz de reconocer ningún lugar―. ¡Oh! Ya sé dónde estamos. Si sigues…

―No. No voy a hacerte acaso de nuevo.

―¿Qué? ―Ella frunciendo el ceño.

―Estás borracha. Y si estamos aquí, es gracias a ti. Así que mejor te quedas quieta, que yo preguntare ―dijo poniendo en marcha el auto, con intensión de preguntar en un establecimiento que acababan de pasar.

―Como quieras ―murmuró, cruzándose de brazos. Un tanto molesta por su actitud engreída. “¿Qué tiene de malo aceptar que está perdido?”, pensó mirando por la ventanilla.

Kyu retornó en la primera calle que encontró y se estacionó a la orilla de la acera, justo delante de una tienda.

―Espera aquí ―ordenó, pero ella seguía enfurruñada y lo ignoró. Sin esperar una respuesta, Kyu bajó del auto y entró al establecimiento. Ella lo vio entrar y algo captó su atención. Justo a un costado de la puerta, había un anuncio con Woo Bin mostrando alguna clase de producto.

―¡Bin! ―exclamó entusiasmada. Se quitó el cinturón y como pudo, logró bajar del auto, hasta llegar al anuncio.

Para cuando Kyu se dispuso a regresar con ella, después de pedir las indicaciones para encontrar la dirección, notó que el auto estaba solo. De inmediato el pánico lo hizo invadió ¿Qué le diría a Siwon? Pero al salir del establecimiento, encontró a Ise colgada del cartel.

―¡¿Qué?! ¿Qué rayos estás haciendo? ―cuestionó tomándola del brazo.

―Déjame ―gimoteó ella retorciéndose para que la liberara.

―Oye, suelta eso. ―La tomó de la cintura e intentó alejarla, pero ella se había aferrado con fuerza. Kyu miró algunas personas que pasaban, que los miraban y murmuraban―. Esto es vergonzoso. Deja eso de una vez.

―No quiero. Es Woo Bin. Es mi Woo Bin.

―Es solo un anuncio. Déjalo ya, que lo vas a romper.

―Yo lo quiero.

―¡Suéltalo! ―Mientras la sujetaba de la cintura con un brazo, con el otro logro apartar sus manos y hacerla separarse.

―¡Bin! ¡Bin! ―chilló desesperada.

―Demonios. Estás más loca que una cabra.

―¡Quiero a Bin! ¡Quiero a Bin!

―Y yo quiero dejarte tirada aquí ahora mismo ―gruñó, mientras la arrastraba hacia el auto―. Vamos. Sube de una buena vez.

―No. No quiero ―contestó resistiéndose. No entendía como una chica como ella tenía tantas fuerzas, lo que le recordó su poca asistencia al gimnasio.

―Sí, si quieres irte. Tengo que llevarte a tu casa. Anda. ―Abrió la puerta y la hizo entrar. Le puso el cinturón, mientras ella lo jalaba de la corbata.

―Quiero a Bin ―demandó.

―Suelta ―negó intentando librarse de sus manos, pero ella lo atraía cada vez más hacia ella.

―Quiero a Bin ―repitió casi sobre su rostro.

―Te comprare uno. Pero primero vamos a tu casa ¿Quieres? ―Ella lo miró fijamente intentando descifrar si decía la verdad.

―¿Seguro que me compras uno? ―probó de nuevo.

―Sí, sí. Es más, te compro dos, si quieres.  Ahora vamos ¿Quieres? ―Ella asintió, soltándolo.

Sin perder tiempo, Kyu rodeó el auto y subió, lo puso en marcha, antes de que ella cambiara de opinión y quisiera bajarse. Con las indicaciones que le había dado el encargado de la tienda, no tardó en encontrar el edificio donde vivía Ise. La ayudó a bajar y entraron al edificio dirigiéndose directo al elevador. Una vez que las puertas se cerraron, Kyu respiró aliviado, solo tendría que dejarla en su departamento y todo terminaría. ¡Así de fácil!

El ascensor se detuvo en el segundo piso y una pareja un poco mayor entró.

―¡Señora Kang! ―exclamó al verlos Ise. Ambos miraron a la chica y luego a Kyu. Aquello era bastante malo. No le gustaba la forma en la que lo escrutaron. “¡Maldición!”.

―Hola muchacha ―contestó la mujer―. ¿Todo bien? ―quiso saber, mirando con desconfianza a Kyu. “Fantástico, ahora también me acusaran de violador” pensó mirándolos, sin dejar de sostenerla por la cintura.

―Si ―asintió alegremente ella.



Isela Reyes

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En el texto hay: peleas, hermanos, sebuscaunpadre

Editado: 08.04.2020

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