Entre la marea de sus mundos.

Capítulo 16.

En el desconocido.

Elena.

Esa mañana se despertó por el ruido que venía de las calles; parecía que todos tenían algo para decir y sus voces se alzaban sobre la de los otros, mientras que las de ellos intentaban oirse sobre la de los demás.

Se levantó confusa de su cama y salió de allí, llegó a la puerta principal con aire soñoliento y restregandose un ojo con cansancio.

Su hermano y Kirk estaban allí, observando el caos del lugar.

-¿Qué está ocurriendo? -Preguntó, provocando que sus acompañantes - los cuales aún no la habían visto - saltaran del susto - ¿Por que hay tantos gritos?

Gaston le dirigió una mirada, por primera vez en mucho tiempo, sin juzgarla. La noche anterior cuando le dijo que se había encontrado a Kirk fuera de la casa de Miguel y que le había mandado a decir que vendría un poco más tarde, apenas y si la había mirado.

-Ehh...Bueno… - El titubeo, le extraño a ella ya que su hermano sólo hacía aquello cuando debía decir algo malo.

-¿Que? - Miro a Adler que recién se había unido a ellos, el cual la miraba con ojos tristes.

-Es...Es Miguel -Dejó que las palabras se las llevara el viento, porque no continuó con la frase.

-¿Qué ocurre con él? - La preocupación fue notable en su voz, el día anterior había hecho una conexión con aquel hombre. Lo consideraba un amigo, un compañero, un confidente.

-Murió, Elena - Gastón dijo aquello tan bajo, que creyó  haber oído mal, pero al observar las expresiones de ellos comprendió que no era así.

- Fue por la maldición… Así que, no debemos sentirnos mal por ello - Las palabras de Kirk le habían dejado impactada. Lo dijo con tanta naturalidad, con una voz libre de dolor o pesar. Lo que provocó que el corazón de Elena retumbara de furia, ¿Así eran las cosas allí? ¿Los sentimientos a la otra persona se esfumaban si moría?

Todo era demasiado complicado de comprender, ella se encontraba en un limbo en donde el dolor de su corazón arrasaba con todo. 

¿La maldición? ¿La de Aedles? No podía creerlo, ¿cómo aquel hombre con el que había hablado el día anterior, y al cual se le veía tanto cariño y paz en los ojos podría haber muerto por aquello?

Elena estaba confundida, se negaba a creer que el alma de Miguel hubiera sido corrompida por la maldad.

Fue así, como recordó  lo que él le había dicho, creía que algo más se ocultaba detrás de esa maldición. Elena tuvo más motivos para creer que él tenía razón, así que decidió irse con cuidado a partir de aquel momento.

Quizás solo se estaba volviendo paranoica, pero prefería - como decía su madre - prevenir que lamentar.

Decidió regresar a su habitación , no poseía ánimos suficientes. Estaba confundida y asustada. 

Se tiró en su cama, ocultando su rostro con su almohada. Lamentándose por aquel hombre y también, por más egoísta que sonara, por la vida que ella había perdido y por la nueva que debía vivir por obligación.

Adler entró allí luego de un rato, él no dijo nada, simplemente se sentó al lado de aquella chica y la abrazó. Dejando que ella llorara en su pecho.

Adler.

Tenía a Elena en su pecho llorando como una niña pequeña, dejando que todo su dolor sea absorbido por él, que la sostenía entre sus brazos. Estaba preocupado por ella, esta mañana cuando todo sucedió, Gastón le contó que ella había estado el día anterior con aquel hombre. Tenía miedo que el alma de Elena también fuera tomada por la maldad y que luego, ella abandonara este mundo para perderse en el olvido.

Se mantuvieron en silencio, hasta que ella luego de un rato, se incorporó y lo miró a los ojos. Adler no podía creer que siguiera viéndose hermosa luego de haber llorado tanto. Pero lo hacía. Sus ojos brillosos resaltaban el color de estos, sus labios rojizos estaban inflamados y en sus mejillas aún quedaban rastros de las lágrimas que habían recorrido ese camino. A pesar de todo, se veía como una deidad que él pretendía  alabar.

Vió como ella dirigía sus ojos a los labios de él y luego como volvía a mirarlo. El hizo lo mismo, y un gran impulso de besarla lo poseyó, pero se contuvo. No quería que las cosas sucedieran de esa manera, ella se sentía sensible y luego podría arrepentirse de aquello. Se impulsó para marcharse de allí, pero ella se lo impidió al juntar sus labios.

Eran suaves, dulces. Como un manjar.

Al principio fue tímido, solo un roce.

Todas sus fuerzas de voluntad lo abandonaron cuando sintió una dulce caricia en su mejilla izquierda. Poco a poco, el beso tomó más intensidad, y su corazón enloqueció. Creyó morir allí mismo, en los brazos de aquella mujer mientras sus tiernos labios lo devoraban.

Siempre se había sentido alejado de ella, como si una barrera los estuviera separando; pero en ese momento aquella barrera había dejado de existir, se había derrumbado y ahora él ingresaría y sería demasiado difícil expulsarlo de allí.

Cuando se separaron,no dijeron nada. Las palabras no eran necesarias en ese momento.

Sus miradas hablaban por ellos, el brillo en sus ojos y su dulce sonrisa derritieron su corazón.

Corazón que se derretiría por el de ella incluso, hasta cuando no debería hacerlo.

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Les dejo la canción que me inspiró para escribir la esena entre Adler y Elena.

https://www.youtube.com/watch?v=-10HqDlj-hU

Oficialmente estamos en la mitad de la historia! Todo se tornara mas oscuro y extraño a partir de ahora.

 



Violeta C

Editado: 18.01.2021

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