Eras tú: El misterio Baldochhi

Capítulo 18: Fiasco

All this years - Camila Cabello

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El martes de madrugada y mientras termino de bañarme, me decanto por cerrar los ojos y me permito perderme en mis pensamientos, pero sobre todo en esa respuesta que tengo pendiente. Porque David, como si no fuese suficiente el decirme que le gusto, envió otro mensaje que me sacó de mi cabales. Recuerdo su propuesta, de tener una cita, y mi corazón late con rapidez contra mi esternón. Suelto un suspiro largo y cansino.

Energúmeno: Veámonos, y dejemos que pase lo que tenga que pasar.

«¿Debería de responder a su invitación?» A lo que mi mente responde con la afirmación de que este día lo veré y muchas cosas, posiblemente, se aclaren entre nosotros. Y, siendo sincera, una gran parte de mí quiere aceptar salir con él y otra, una pequeñísima parte, tiene temor de hacerlo. Por lo que, de buenas a primeras, me encuentro pensando en que aceptar... no provocaría ninguna tercera guerra mundial.

O es lo que yo creo, hasta que llego a Baldocchi Group y, al encender mi computadora, tengo un correo del presidente.

presidencia@baldocchigroup.com

i.molina@baldocchigroup.com

La presente es para notificarle sobre la ausencia del Licenciado David Baldocchi, pues ha sido enviado a una misión de negocios. Por lo cual no se presentará a laborar con usted en lo que resta de la semana. Asimismo, aprovecho para informarle que este día, a las 9:00 a.m. tendremos una reunión con los demás gerentes. Agradecería su puntualidad.

Saludos cordiales,

Martín Baldocchi

Presidente de Grupo B.

De inmediato llevo mi vista a la silla que está frente a mí, lugar que ocupa David, y a la puerta. La palabra fiasco retintinea en mi cabeza, seguidamente, percibo una sensación extraña en el pecho. Pero sé que tal sentimiento se debe a que, para entonces, tengo la certeza de que ya es demasiado tarde como para darle una respuesta a David.

Y aunque trato de creer que, si las cosas sucedieron así, y que quizá deba tomarlo como una señal del destino para mí —y para mi raciocinio—, mismo que afirma mis suposiciones. Eso no quita la decepción y la frustración, más esos hubieras que aparecen inevitablemente.

Durante la reunión, Martín se encarga de darme todos los pormenores de lo que su hijo está haciendo: cerrando un nuevo negocio y promocionando "Ardiente pasión" a una línea de supermercados nacional. Sin embargo, tales aclaraciones no las tomo como una obligación, dado mi posición y la de David, sino como un alarde por parte de un padre. O es lo que quiero creer, porque de ser lo contrario... ¡no lo puedo ni imaginar!

—Licenciada Irania, permítame un momento —pide el presidente, acaba de finalizar la junta, por lo que ahora solo somos él y yo. Doy un leve asentimiento—, este día voy a reunirme con Mark, ¿no sé si lo recuerda? —Pero es retórica. Él lo sabe y yo lo sé. Me abstengo de responder y solo sonrío. Ante mi afirmación, añade—: Él me comentaba que está interesado en brindarnos uno de sus resorts para la fiesta del lanzamiento de la línea de vinos y conversando con un par de socios más, creen que será más idóneo, dada la magnitud e importancia que queremos darle al lanzamiento mismo.

—De acuerdo...

—Y se lo comunico para que no vaya a hacer ninguna reservación o la cancele, si es que ya la hizo —interrumpe mis palabras. Niego—. Perfecto... —dice, y cuando parece que está por marcharse, regresa sus pasos y mirándome fijamente dice—: El día de mañana le informaré los pormenores y a qué acuerdo llegamos con el señor Campbell.

Y yo solo atino a asentir y, de forma extraña, sentir que su forma de escrutarme se debe a algo. Como si él supiera algo, y yo solo espero que no sea a lo que estoy pensando...

Almuerzo junto a Carlos y me cuenta todos los pormenores que sucedieron la semana pasada. Pero sobre todas las cosas los chismes que circulan por toda la empresa y, aunque no me afirmó nada, sé que andan rumores de que entre David y yo existe una aventura. Y me enoja mucho lo malintencionada y aprovechada que puede llegar a ser la gente; porque ahora cabe la posibilidad de que se comience a subestimar mi trabajo, que me crean una arribista. Y Dios sabe que estoy lejos de ser eso.

—No puedo creerlo, ¿qué tendría que importarle a la gente con quién tengo o no una relación? De cualquier manera, ¡lo que me enoja es que quieran poner mi trabajo bajo la sombra de un hombre! —Carlos asiente, da un trago a su soda.



Therinne

Editado: 30.10.2020

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