Eres mi cielo

3. Un abrazo

Un abrazo ahuyenta la soledad, les da fin a los miedos, abre la puerta a los sentimientos más profundos y puros de una persona.

- Danielle Anderson.

Danielle Anderson

Después de la pelea con esa chica Edson me lleva con el director.

¿para qué? No tengo idea.

- Aquí te quedas Dani, voy por los horarios y esas cosas – habla caminando a la dirección.

A veces siento que Edson, me trata como una niña y no sé qué pensar ante eso.

Resoplo, ansiosa. Esto ya me está empezando a desesperar.

Estoy a punto de irme cuando la puerta se abre.

- ¡Por fin! – hablo aliviada y Edson pega un brinco en su lugar debido al susto.

- ¿Tu eres? - pregunta la directora en un tono amable que me pone la piel de gallina.

- Danielle Anderson - respondo en tono brusco e inexpresivo. Ella me recuerda a mi madre - Nos podemos ir ya - dirijo mí vista hacía Edson y el sólo asiente algo confuso.

Sin esperar a que este a mí lado me doy media vuelta y me hecho andar caminó por los pasillos del instituto y ningún ruido se escucha.

Todo permanece en silencio.

Y eso me irrita.

- esto es tuyo - llega a mí lado y me toma del brazo por mí parte le doy una mirada irritada.

- Gracias - digo molesta, me zafo de su agarre bruscamente. En realidad, no sé por qué estoy molesta.

Tampoco quiero averiguarlo.

- ¿Qué te pasa? - la voz preocupada de Edson me aparta de mis cavilaciones.

- No te importa- las palabras las escupo enojada. Antes de que procesara la información escupo las palabras sin filtro. Demasiado tarde, el por su parte asiente serio, resoplo y antes de decir algo el habla.

- No pasa nada, vamos a - revisa su horario - Matemáticas - dice mientras se hecha andar por los pasillos dejándome sola.

Odio estar así, odio siempre herir a las personas, pero no puedo evitarlo.

Me reprendo mentalmente, no sé porque le hable así y joder él se preocupa por mí y yo le pago así.

Excelente.

Sin más me echo andar tratando de alcanzar a Edson.

.

Después de que llegamos todos me vieron raro.

Edson se sentó a mí lado el será mí compañero así que no hay problema.

Mientras el profesor explica algo que en realidad por el momento no me interesa, a nadie en realidad. Tengo que ver una manera de tratar de calmarme. Hoy, no es mí día está más que claro.

Le grite al profesor solo porque sí.

Soy una mierda de persona, en definitiva, mí angustia está a mil por hora, debo relajarme porque nada se va a resolver gritarle a todos los que me hablen. Estos momentos no puedo pensar con claridad, todo me irrita, me siento mal con ganas de llorar todo el tiempo, la congoja que siento es tanta que solo quiero que este día acabe.

La vibración de un teléfono me saca de mis pensamientos y empiezo a buscar el teléfono.

- ¡Por fin! - exclamó ganándome miradas aburridas hacia mí persona.

Prendo el aparato, pero no es ese, porque el sonido no para.

Busco en mis vaqueros el teléfono de la agencia y si es ese.

- Bueno días, agente Anderson - la palabra " agente " la susurro lo más bajo que puedo.

- Déjate de estupideces, te ocupamos para un secuestro - la voz irritable de Lucas me hace bufar.

Lucas es un chico de 21 años bastante insoportable, nunca me he llevado bien del todo bien con él, confió en él, sí, pero eso no quita que no lo soporte.

- ¿De qué trata? - susurro y agradezco estar en la última fila hasta la esquina de esta aula porque si no, hablar con este egocéntrico sería una tarea difícil.

- Estas en clases - dice obvio - como sea, el chico acaba de ser el único vivo de su familia, su padre y madre murieron y solo queda su hermana llamada Lydia, el chico desapareció después del terrible suceso, así que tu trabajo es encontrarlo - dice y aprieto los puños lo más que puedo.

Es tan parecido a mí historia.

- ¿Dónde está? - pregunto apunto de un ataque de irá.

- acabamos de encontrar donde se encuentra, hace 5 horas que el chico está en manos de algún mafioso, así que apresura el paso porque ese chico tiene el tiempo contado - dice con voz monótona y eso me da más coraje.

- Y lo dices así de tranquilo, vio morir a sus padres ¡Lucas! ¡¿Que carajos te pasa?! - exalto y toda la atención se pone en mí, no decido prestar atención no me dejare intimidar por estos adolescentes hormonales.

No puedes ir en ese estado.

Una voz susurra en mí cabeza, pero la ignoro, aprovecho que Edson fue hace un momento al baño y tomo mis cosas ante la mirada de todos.

Una vez todo listo pongo mí mochila en mi hombro y me dirijo a la puerta

- ¿Qué demonios ven? - digo y abro la puerta para irme.

El profesor grita, pero lo ignoro.

Tomo la tarjeta que me dio la directora para poder salir cuando quiera, en ese momento el teléfono vibra, pero lo ignoro.

- Tengo que salir- le muestro la tarjeta al guardia y enseguida la puerta se abre.



Jaz mendez

Editado: 17.01.2019

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