Escamas Negras

Capitulo 1

- ¡Majestad! La vieja amenaza se está acercando. ¿Qué hacemos? - Un representante del reino clamaba de pavor ante su rey del Reino de Menhir.

¿Cuándo se acabaran todas estas calamidades? Lo único que puedo hacer es acabarlo, como han hecho todos mis antepasados.

- Acabalo inmediatamente. Recuerda que nosotros hemos protegido este reino. Y no dejaremos que esa bestia infernal acabe con todos mis planes. -

- Pero majestad… y si es una hembra con crías -

- No me importa. También mátalos. No queremos que su maldad se expanda.-

Después de aquello, muchos caballeros de la corte real fueron al lugar donde creían que se encontraba esa bestia. Muchos decían que su rey era alguien despiadado y sin corazón. Y mis ojos lo afirmaban.

Él no era así… pero todo cambio después de ese enfrentamiento que lleno de sangre aquel inesperado día. Aun sabiendo que ordenar aquella atrocidad a sus aliados, era un infame pecado a la vida. Juro venganza a aquellas bestias…

Pero todos sabemos que la venganza siempre acaba mal por parte de personas llenas de odio. Solo esperemos que esto acabe de una vez…

Al poco tiempo. Muy pocos soldados regresaron. La batalla había sido dura. Pero consiguieron su objetivo, incluso si tenían que venderle la misma alma al Diablo.

Su única evidencia fueron las escamas negras dentro del cofre, junto a ese líquido carmesí que emanaba de ellas. Eso bastaba para generar una gran fortuna al pueblo y a su reino.

El pueblo festejaba. Algunos disgustados que otros por el hecho de haber asesinado a unas bestias inocentes, las cuales nunca supieron venir la traicionera espada.

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Lejos de aquel reino, se encontraba un niño de Cabellos Azules junto a su hermana pequeña. Habían llegado después de conseguir algo de dinero en los festivales.

- ¡Mama! Ya llegamos - pegaron un grito mientras se adentraban a su hogar.

- Ya me estaba empezando a preocupar mis pequeños. No me gusta que vayan tan lejos - respondió una señora de cabellos azabaches.

- Toma, mami - dijo una pequeña de cabellos iguales a los de su madre, la cual le entregaba una canasta con comida y pañuelos del Reino Próximo.

- Jess ¿Qué te dije sobre esos festivales? - frunció el ceño.

- Que no debería acercarme a ellos, porque hacen actos malvados con nuestros dioses -

- ¿y? -

- No llevar a mi hermana -

--- Esta es la segunda vez que lo haces. En la próxima te castigare Jess… y a ti también Luff - se dirigió a ambos dándoles un abrazo. - vengan a comer niños - la familia comía tranquila, mientras la suave brisa inundaba de olores agradables su casa.

Según leyendas aquellos olores eran traídos por las hadas de los vientos. Que cada año visitaban las casas de las familias para dejarles un regalo y ver si se había portado bien. Algo así como el ratón de los dientes.

Más tarde, Jess y Luff jugaban en el patio trasero. Su madre recogía las frutas que el hada de los vientos les habían dejado en su ventana. Iba a hacerles una sorpresa… pero algo faltaba dentro de sus ingredientes…

No se percató que su hijo mayor vio aquella expresión…

- ¿Mama? ¿Qué pasa? – dio un gran susto a su madre.

- ¡Jess! No hagas eso. Me asustaste hijo ¿y tu hermana? -

- en su habitación… dime madre ¿Qué pasa? Te veo triste -

- no es nada… solo quería darles una sorpresa… pero ahora veo que falta un ingrediente -

- ¡Yo lo conseguiré! Madre, dime que te falta y te lo traeré -

-  ya mismo es media noche… y sabes perfectamente que no me gusta que andes solo a esas horas Jess -

- No te preocupes mama, estaré bien -

La mujer se lo pensó un rato. Pero al final accedió por las incesables veces del cariño de su hijo.

- Este bien. Pero prométeme que llegaras temprano Jess -

- Te lo prometo -

Así fue como su madre lo dejo partir. Aquel ingrediente siempre lo conseguía su madre dentro de un frondoso bosque. Lleno de criaturas mágicas y bondadosas, no había ningún rastro de hecho sangriento o huellas de criaturas peligrosas…

Aquel bosque es un lugar digno para relajarse y estar en paz contigo mismo… definitivamente un lugar maravilloso.

--- 35 minutos despúes ---

- Si sigo aquí y tomo ese camino, de seguro llegare a aquella laguna – dijo Jess mientras sostenía un pequeño mapa en sus manos y observaba con tranquilidad ese lugar. La noche caía plácidamente.

Por el recorrido se encontró con varias criaturas mágicas. Algunas asustadas por ver un humano en sus tierras, y otras animadas por acercárseles.

En este instante una pequeña hada de agua, le aconsejaba a Jess el camino correcto.

- Gracias Pequeña Hada De Agua - dijo mientras sonreía.

- ¡Tú Puedes Oírme! - Jess tenía un Don muy peculiar. Podía entender lo que las criaturas mágicas decían.



Senrit

Editado: 20.02.2019

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