Escapando de la Realidad

Secreto

Los días han pasado, hoy nos embarcamos con dirección a las Islas griegas, Ízan a estado mejor, aunque sus dolores de cabeza han vuelto, piensa que no me doy cuenta pero noto su malestar.

Llegamos al puerto de Atenas, hay varias embarcaciones esperando que las personas suban para partir, Ízan me lleva de la mano hasta un Yate muy grande de color blanco que casi está al final del puerto.

Un hombre que supongo es el capitán desciende del yate y nos saluda con mucha reverencia.

- Buenos días, señor Milosevic, estamos listos para zarpar.

- Gracias Estevan, ella es mi novia, Franchesca.

- Mucho gusto, señorita.

- Igualmente - saludo observando el gran barco que está frente mío-  ¿Es tu yate?

- Sí, mi amor, les dije que nos esperen aquí, pasearemos por las islas en ella después pensé que pasemos navidad y año nuevo en Budapest.

- Te iba a preguntar dónde pasaríamos las fiestas, pensé que no querías celebrar.

- Pues...para que veas, si celebraremos.

- Señor Milosevic, estamos listos para partir.

- Subamos - el yate es enorme y muy elegante, hay un cuarto con una ventana enorme que da a la mejor vista del mar, es un departamento en altamar.

Comenzamos nuestra travesía, me siento con el estómago muy revuelto, tengo náuseas.

-¿Estás bien? - pregunta notando mi indisposición.

- Si, cariño, supongo que es por el movimiento del barco, nunca estuve en uno de estos.

- Sí, debe ser eso, mientras no hayas dejado de tomar las pastillas anticonceptivas...

Casi me ahogo con el agua que estoy  tomando cuando escucho hablar de eso, tengo un pequeño paro, sin responder salgo disparada de cubierta hasta el cuarto busco entre mis cosas un test de embarazo que compré en Atenas, iba a esperar un poco más para hacerme el examen pero dadas las circunstancias debo hacerlo ahora mismo.

Entro al baño,  después de dar vueltas la caja en mis manos dudando, en un golpe de valentía lo saco y hago el test de acuerdo a las explicaciones, escucho que alguien está entrando al cuarto, de seguro es Ízan que me está buscando.

-¿Cariño, dónde estás?

- Estoy en el baño - gritó desde adentro - dame unos minutos.

- Está bien, te espero en cubierta.

- ¡Sí! - exclamo.

Espero a que se aleje de la puerta, doy un largo suspiro y miro el resultado, el resultado es el que yo esperaba, tengo miedo pero mi esperanza está creciendo dentro mío, decido no decir nada  cuando llegue el momento indicado se lo diré, por el momento será mi secreto.

Salgo del baño un poco confundida con esta mezcla de sentimientos, pero intento mejorar mi semblante al acercarme a cubierta.

- ¿Todo bien? - pregunta Ízan que está echado en una tumbona.

- Sí, ya tomé algo para las náuseas y los mareos, supongo que me acostumbraré a este Vaivén.

- Dale unas horas - estira su mano para sentarme en sus piernas - en Santorini tendrás una sorpresa.

- ¿Y que podrá ser?

- Ya lo verás...por el momento le pedí a Estevan que nos lleve a  mar adentro para que podamos nadar y te pongas tu cola de sirena.

-¿Nadar en mar abierto? - exclamo asustada - ¿Con cola?

- Lo harás bien, estas nadando muy bien como sirena.

- Lo sé, ahora entiendo el motivo que me hayas insistido en nadar tanto en la piscina del hotel.

- Pues sí, ahora será tu examen.

- Hagámoslo... - respondo con el ánimo que me da Ízan, no puedo tener miedo, al final a él le encanta estas cosas extremas y no me negaré a hacerlas, yo cumplo todos los deseos de mi amado.

Llegamos a mar abierto, el mar Egeo es de agua cristalina, es sorprendente, los animales acuáticos se ven como si estuvieran en un acuario pero están a nuestro alcance, podemos tocarlos.
- Es muy bonito ¿Verdad? - pregunta abrazándome por atrás.

- Es sorprendente.

- Vamos a cambiarnos, hay que ir de paseo y conocer todo lo que podamos.

- Está bien pero ya sabes que tienes que cargarme hasta entrar al mar.

- Lo sé, estoy preparado, ponte la cola en la cubierta para saltar de ahí.

- Ok.

- ¿Estás mejor de tu estómago?

- Si cariño, estoy mejor - no pienso contar nada, cuando no logré ocultarlo será el momento de decírselo mientras tanto achacaré mis síntomas al mar y al ambiente.

Me coloco el bikini, me veo en el espejo, no estoy asustada ni un poco podría jurar que estoy dichosa, acaricio mi vientre y sé que lo que hice en contra de los deseos de Ízan es correcto, esto es su continuación, su realización como ser humano.

- ¿Ya estás lista? - pregunta desde la cubierta - tu cola la tengo acá, sirena.

- Sí, mi amor, ya estoy lista - tomo una toalla, me dirijo a cubierta, Ízan está ya listo, me siento en la punta del yate y me coloco la cola, Ízan me toma en sus brazos y salta conmigo, me suelta para que empiece a nadar, se coloca a mi lado y empezamos nuestra aventura.

El Mar Egeo es hermoso, fabuloso,  la fauna marina es preciosa, estoy alucinada con el paisaje.

Unos minutos después Ízan me toma de la mano, me lleva a unos arrecifes de coral para salir a tomar aire.

- ¿Estás bien? - pregunto mirandolo un poco agitado.

- Sí, me recuperaré, sigue nadando mi sirena, tomaré un poco de aire y iré tras tuyo.

- ¿En serio?

- Sí, mi amor, en serio.

Me lanzó otra vez al agua, nado unos cuantos metros y observo atrás, Ízan todavía no viene así que decido volver para darle encuentro pero él ya está de vuelta dándome su mano para volver. Allí nos espera Estevan para ayudarnos a subir, graciosamente Ízan me coloca en su hombro como si fuera un pescado recién sacado del agua y sube conmigo las gradas del yate.

- Buena pesca la de hoy - exclama burlón cuando me echa en el piso de cubierta.

-Muy gracioso - respondo arrugando la nariz, haciendo un puchero.

- Me gustan esos pucheros... Sirena.

Suelto el cierre que asegura la cola a mí cintura, Ízan la resbala para sacarla.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 23.08.2020

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