Escapando de la Realidad

Dulce Navidad

Intenté escapar a ese lugar donde me olvidó de la realidad y del poco tiempo que nos queda, la verdad que es muy difícil olvidar pero algunas veces hay que obligar al cerebro a que lo haga por lo menos unos momentos.

Estas semanas antes de Navidad, nos pasamos de tienda en tienda, paseando por Budapest comprando el árbol, muchos adornos navideños y un pesebre.

En la noche nos dedicamos a arreglar nuestra casa hasta sentirnos satisfechos con el trabajo, la casa se ve llena de vida, con millones de luces y colores que alegran a la vista, me fascina, está perfecta.

- Estoy pensando que regalarte - exclamó abrazadandolo - ¿Tienes alguna idea?

- Ninguna ¿Que puedes regalar a un moribundo?

- Puedes dejar por lo menos por estas fechas ese tu humor negro - exclamó mirándolo con el ceño fruncido.

- Está bien, no se moleste señora Milosevic - me abraza y sonríe con esa sonrisa de perdona vidas que muchas veces me pone cuando lo regaño.

- Pensaré en algo...

- Yo creo que ya sé que regalarte pero necesito tiempo para ir a recogerlo.

- ¿Está vez, una de tus llamadas famosas no podrá ayudarte? - pregunto en tono burlón él solo se limita a negar con la cabeza y sonreír- Muy bien, tendremos que separarnos por una horas, tu por tu lado yo por el mío, debemos buscar nuestros regalos de Noche Buena.

- Está bien, mañana 24 iremos al centro y nos iremos cada uno por nuestro lado - recalca - por unas horas.

- Muy bien, es buena idea...

****
He pensado toda la noche en el regalo que deseo darle a Ízan y tengo una idea, debo hacerle un presente que se lleve en el corazón, que no sea material.

Busqué en el internet un centro donde pueda hacerme un Ultrasonido en 4D, ya entre al tercer mes y creo que puedo sacar fotos de mi bebé para darle como regalo de navidad, creo que es lo mejor regalo que puedo darle en estos momentos.

Después de hacer la cita en el centro, me cambio de ropa para salir con mi esposo, estoy entusiasmada, hasta ahora será una perfecta navidad como lo planee.

Ízan mete la cabeza por la puerta del cuarto.

-¿Lista? - pregunta con una sonrisa en el rostro.

- Sí...ya estoy lista...

- Estás muy bonita...

- Bueno, todavía no se nota nada - le digo parandome de lado para que vea mejor.

- En cualquier momento aparecerá, tal vez no pueda ver cómo cambia tu cuerpo aunque tengo algunas ideas.

- Puedes dejar de hablar - exclamó tomando la cartera y empujándolo fuera del cuarto - vamos que tengo mucho que hacer.

- Ok, hoy quiero hacer algo distinto.

- ¿Cómo qué?

- Vamos a pie hasta el centro ¿Te parece?

- Sí, está bien, me hará bien caminar un poco.

Caminamos tomados de la mano, charlando de cosas sin sentido, es divertido estar a su lado, es muy dulce y ocurrente.

Unas cuadras más adelante Ízan se detiene en una esquina, mira de un lado al otro.

- Sí, este es lugar... Aquí me sentaba a escuchar al amigo que me regaló la guitarra.

- Era un músico ambulante ¿Verdad?

- Sí, este era su lugar - toma de mi mano y me lleva una cuadra más adelante - aquí era donde mis padres intentaban conseguir dinero y comida para nosotros.

Una simple esquina que para muchos de nosotros tan solo significa un lugar por donde pasar, para Ízan significa mucho más, recuerdos, frustraciones y sentimientos.

Lo observo en silencio, se nota que el lugar le afecta, podría jurar que está por echar alguna que otra lágrima, así que intento cambiar el tema rápidamente.

- Creo que es hora de seguir nuestro camino, ¿Te parece?

- Sí, - limpia sus ojos rápidamente y vuelve a tomarme de la mano.

Mientras caminamos entiendo muchas cosas, entiendo porque compró la casa aquí, también porque eligió Budapest como último lugar de visita, todo tiene sentido.

- Ahora comprendo porque quisiste quedarte en Budapest.

- Necesitaba volver, quizás cerrar círculos, no lo sé...esta ciudad me dió mucho, nos ayudó cuando estábamos pasando muchos problemas, tal vez no de la mejor manera pero en esos años nos ayudó a sobrevivir, tengo tanto recuerdos malos como buenos de este lugar...

-...Está bien, todos los tenemos, mi amor ¿Ya pensaste que me regalarás?

- Sí, tengo algunas ideas ¿Y tú?

- También, ya sé...

- Muy bien, te llamaré dentro de unas horas para encontrarnos y volver juntos a la casa.

- Ok - Le doy un beso en la boca - te amo.

- Y yo a tí - sonríe y empieza a caminar al lado contrario de la calle, hago lo mismo, me dirijo al centro donde hacen ultrasonidos.

No conozco casi nada de Budapest pero con ayuda del Google maps consigo llegar al centro unos 15 minutos después de dejar a Ízan.

El ultrasonido es rápido, me piden que me cambie de ropa, que me coloque una bata blanca, después me llevan a un cuarto y me echan gel para poder ver mejor en mi interior. No tardan en encontrar a nuestro pedacito, la doctora me muestra mientras revisa con cuidado las imágenes, saca las fotos en 4d y me las entrega, me alegra saber que nuestro pedacito está sano formándose en mi interior además estoy muy feliz porque tengo por fin el regalo perfecto para mi amado Ízan.

Vuelvo al centro encuentro una papelería y busco un sobre bonito lleno de motivos navideños, coloco las fotos y una bonita cinta, estoy entusiasmada, deseosa de que Ízan lo abra.

Una media hora después veo caminar a Ízan con las manos en el bolsillo, me quedo embobada con la escena, puedo verlo como en una película en cámara lenta, tan solo con caminar detiene el tiempo, rompe el viento, me deshace completa.

- Hey - exclama sonriendo, acercandose a mi rápidamente, me toma en sus brazos y me besa como sí mis labios fueran su manantial - te extrañé.

- Cariño, igual yo - lo abrazo - ¿Hiciste lo que tenías que hacer?

- Sí, ¿Y tú?

- También - le sonrió abrazándolo con dulzura.

- Vamos a casa hay que preparar nuestra Noche Buena. - me rodea con sus brazos y así empezamos a caminar de vuelta a casa.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 23.08.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar