Escapando de la Realidad

Solo cuando duermes

Tiro el bolso al piso ni bien entro a la casa ¿Porque siento que los espacios son más grandes? Me cuesta un poco caminar, mis piernas son adobes pegados al piso, tengo mucho peso en mis hombros y ahora lo siento con intensidad.

Camino arrastrando los pies, saco el celular y envío un mensaje a Joy

* Ízan ya no está a mi lado - corto y contundente no tengo ánimo de escribir más.

Unos minutos después recibo respuesta.

*Amiga, lo siento mucho.

*Gracias, Joy, volveré en estos días a California.

*Avísame cuando para irte a recoger.

* Lo más pronto posible, no quiero estar acá.

* Te comprendo, debe estarte costando mucho.

*No sabes cuánto, disculpa Joy, no tengo muchas ganas de hablar, iré a recoger las cosas, te aviso cuando esté volviendo a casa.

*No te olvides en avisarme.

*No lo haré.

*Descansa un poco, hablamos luego.

Apagó el teléfono, podría decir que la conversación me cansó demasiado, es como si me hubieran quitado toda mi energía.

Siento la casa enorme y sofocante, observo el lugar donde hace pocos días estaba con Ízan bailando y se me vuelve a formar un nudo enorme en la garganta, es difícil no recordar, se forman dos figuras abrazadas en forma de vapor y la música suena en mi mente, después todo se detiene, una de las formas va cayendo lentamente en el piso y la otra intenta tomarlo para que no se lastimé y todo se detiene me doy cuenta que estoy de rodillas en el piso y que mis ojos mojan mis mejillas sin parar, una de las figuras sigue ahí, la mía, la otra se va desvaneciendo lentamente.

Me quedo un momento ahí, mirando al vacío, las figuras han desaparecido y solo soy yo la que está en estas cuatro paredes.

Hago un esfuerzo enorme para incorporarme, camino a la cocina, tomo una caja y empiezo a guardar las cosas que hay dentro, latas, botellas, cajas, las entregaré a caridad, es comida que se arruinará si la dejo en casa.

Decidí volver a casa mañana mismo, en estos momentos es imposible seguir en este lugar, adoro está casa, es el regalo de mi amado Ízan pero en estos momentos solo me hace daño.

Subo al cuarto, saco del clóset mi ropa y la ropa de Ízan, voy guardando todo en las maletas, mi sobre salta, ese sobre que me entregó y me pidió no abrir hasta que su abogado me llame, respeto su decisión así que lo coloco encima de toda mi ropa y cierro la maleta, guardo su ropa  en su mochila, viajó con tan poco y tampoco se compró muchas cosas pero siempre fue sabio, se dió cuenta que la vida no es tan material y que era mejor viajar ligero.

Tomó otra caja, voy tomando mis cosas, mis regalos, los recuerdos o tal vez el cementerio de cosas que llamamos memórias o recuerdos.

No he tenido ganas de comer nada, tomo un poco de pan y un poco de jamón me hago un sándwich y lo tomo como una comida, suficiente, no me entra nada más.

He dado vueltas veinte veces al rededor del celular de Ízan, no sé ni cómo presentarme con sus empleados para solicitar el avión que se supone él pidió para mí vuelta, hasta ahora, no entiendo  algunas cosas de los millonarios.

Enciendo el teléfono después de hacerlo cargar, lo primero que aparece es nuestra foto el día de nuestro matrimonio en la playa en Grecia.

Una lágrima corre por mi mejilla que limpió rápidamente, deslizó y busco sus contactos, como me indicó está marcado como "avión empresa" así que lo marco, prefiero llamar de su teléfono.

*¿Señora Milosevic?

*Buenas noches - respondo titubeante, sin entender todavía  que es lo que está sucediendo- ¿Ustedes saben de mi?

*Sí, señora, el Señor Ízan nos comunicó hace un tiempo que llegaría su llamada y nos indicó que nos pongamos a sus órdenes, sabíamos que llamaría, estamos a sus órdenes.

Pongo los ojos en blanco, Ízan y su manía de ser controlador.

* Quiero volver a California mañana mismo, no quiero quedarme en Budapest.

* Mañana a las 10 de la mañana la esperaremos en el aeropuerto privado para recogerla, mandaré un auto para recogerla de su casa.

*¿Sabe donde vivo?

* Sí, el señor nos dió todos los datos, tan solo esperábamos su llamada.

*Está bien, mañana los espero, muchas gracias.

*A su servicio, señora.

Cuelgo el teléfono todavía desconcertada,  ¿Me estaré volviendo loca? Es que Ízan me deja loca con su control, ¿Qué sorpresas me seguirá guardando mi amado y controlador marido?

Cuando termino mi trabajo, observo la casa con solo muebles, es hora de meterme en esa enorme cama que ahora me parece tres plazas más grande, tomo la polera blanca de mi marido que huele a su perfume, me la coloco, siento a mi bebé moverse dentro mío.

- No fueron buenos días para nosotros ¿Verdad, Miroslav?- acaricio mi vientre para tranquilizar un poco la arremetida de mi pedacito.

Acomodo mi cabeza a la almohada de Ízan, cierro los ojos e intento dormir, tal vez sin querer despertar.

****
Camino en un lugar extraño está un poco obscuro, sólo escucho mis tacos golpear el piso con cada paso que doy, llegó a una especie de sala, siento que alguien me acompaña camina hacia mi, es Ízan, sonríe, está completamente etéreo, perfecto, camina hacia mi con una mirada seductora en el rostro, después sonríe.

- Solo es una muestra que sigo a tu lado aunque ya no puedas verme - sonríe y se acerca para besarme - te amo y no quiero que sufras, ¿Sabes que me hiciste muy feliz? Mis últimos meses de vida fueron los más felices de mi vida,  porque te conocí, deja de llorar por los rincones, llorar no me traerá de vuelta, con que me recuerdes y sepas que te llevo tatuada en mi alma, es suficiente.

- Es que no quiero perderte...

-...No lo harás, siempre estaré ahí, esperándote, tu mismo me lo dijiste ¿Verdad? Nos volveremos a encontrar cuando llegue el momento.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 23.08.2020

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