Expreso Divino

#3 EL MITO

Despertó , tenía hambre. Puestos de comida abundaban en Wakou. El oscuro y apagado pueblo brillaba nuevamente de alegría.

Tras haber maldecido durante unos minutos , a solo una calle de dónde durmió , encontró un hotel de dos estrellas que entraba dentro de su presupuesto. 

  • - Si tan solo hubiera caminado una calle más , no hubiera dormido en el piso frío.
  •  
  • Dejó un pagaré que sus padres le dieron en recepción y se ubicó en su nueva habitación. El hotel no parecía muy lujoso , pero estaba bien. Contaba con dieciocho habitaciónes , todas iguales : una cama , un retrete , una ventana , una pequeña nevera que no pudo pagar , por lo que se la llevaron de la habitación , y una larga puerta de madera en cada una de ellas. Le tocó la número once.
  • Lo primero que hizo fue arrojarse agitado a la cama. Un poco de polvo brincó de ésta, como si no hubiera sido usada en mucho tiempo.  Se relajó , se durmió.

 

Apenas abre los ojos ve por la pequeña ventana. Era tarde. Casi las diez de la noche. Nuevamente el hambre le causaba extraños ruidos en el estómago. Agradeció estar completamente solo en la habitación.

Decide ir a algún puesto de comida. Justo cuando abre la puerta de madera de su habitación número once , en frente , se abre la puerta de la habitación número doce. 

  • - No puede ser...
  • De un lado , puerta número once , se encuentra Samuel Konan ; en frente , puerta número doce , Emily.
  • - ¡No creí volver a verte tan pronto! - gritó Emily emociónada.
  • - ¿No me estarás siguiendo , verdad?
  • - Claro que no. Es solo que mí universidad está a cuatro calles de aquí.
  • - Yo aún no se dónde está el colegio al que debo ir - dijo Samuel.
  • - En fin , ¿Vamos a comer? - propuso ella
  • - Claro , me lo debes.

 

Tras la cena, cada uno regresó al hotel a su respectiva habitación. Samuel cerró la puerta. Estaba solo , sin saber que hacer ahora. Era muy tarde para ir a investigar algo sobre su nuevo colegio , aún no tenía dinero suficiente para irse de compras o algo. Su teléfono celular lo dejó en su casa ya que no sirve aquí en Japón , tiene señal de Canadá.

Durante una hora observó por la ventana. Ya son casi las doce , quedan solo un par de minutos. El pueblo queda vacío , otra vez , oscuro. 

Samuel oberva que , en aquella calle donde por la mañana caminaba gente , ahora vacía , una luz se aproxima. No logra ver el origen de la cálida y amarilla luz. La ventana no es lo suficientemente grande. Piensa que es un auto , hasta que recuerda que en Wakou no hay autos. Puede ser algún puesto de comida , hasta que recuerda que nadie habita las calles durante la noche. Puede ser algún faro , hasta que recuerda que las noches son siempre oscuras. ¿Qué más puede ser?. Poco a poco la luz se acerca, cada vez más grande, cada vez más fuerte , recorre la calle. Un ruido aparece. Samuel recuerda un terremoto , el temblor era grande. A medida que la luz se acercaba al hotel , el ruido y temblor aumentaban. Era algo extraño , que Samuel nunca antes había visto. Se sujeta de las paredes para no caerse , se toma los oídos para no escuchar el atormentador ruido , se bloquea los ojos para no ser cegado por la potente , y ahora fuerte , luz amarilla que provenía de afuera. 

Samuel despierta. Le duele un poco la cabeza. No recuerda. Anoche , se quedó dormido. Con la mente en blanco , sin poder recordar, sale de su habitación dispuesto a desayunar. Camina unos pasos y ya se encuentra en la recepción del hotel. Una chica y un chico se encuentran allí hablando , parecen ser nuevos en el hotel. 

  • - ¿Nuevamente ocurrió aquel mito?
  • - Fue algo inexplicable. Creo que es algo más que un simple mito...

 

Samuel reacciona y grita : - ¡ANOCHE! - interviene en la conversación de los jóvenes tras recordar aquel evento que por unos minutos había desaparecido por completo de su mente, pero regresó...

 

 

 

 



Karu

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En el texto hay: viajes aventura amor, psicologia, fantasia

Editado: 04.01.2020

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