[fanfic Yaoi] Al viento...

II. "Reacciones imaginarias"

Sólo se detuvo un momento, como si hubiera recordado algo. Ni siquiera se volvió a mirarme. A pesar de haber sido cuestión de un par de segundos, yo sentí que había sido mucho más.

Si Tsukki hubiera escuchado mi confesión, ¿diría algo, no es así?, a lo mejor se habría volteado a mirarme con molestia o disgusto. Cero reacciones significaba que no me había oído decirle que me gusta, y aunque era algo que eventualmente se me escaparía decir, me tranquilizaba creer que en esta ocasión no había sido el caso. Habría sido terrible que sucediese un día antes de las eliminatorias, con todo el estrés y nerviosismo que traían consigo; aunque Tsukki siempre parecía estar tranquilo previo a los partidos, estaba seguro de que, aunque fuera sólo un poco, su calma se habría visto perturbada.

El juego contra el Johzenji fue estresante por lo cambiante que resultaron ser durante todo el partido, y a pesar de que no pude jugarlo sí que me emocionaba con cada punto conseguido por mis compañeros. Era genial ver en lo que Karasuno estaba convirtiéndose. Obtuvimos el pase a la siguiente ronda, y tendríamos la oportunidad de jugar dos partidos en caso de ganar el primero contra el Wakutaniminami, que prometía ser un contrincante que nos daría un partido difícil.

Después de llegar a la escuela y de tener una breve reunión con nuestro entrenador, era hora de volver a casa para descansar. Tsukki iba extraño esa noche, podía sentir su mirada sobre mí, pero no hacía comentario alguno; cuando por fin llegamos al lugar donde nuestros caminos se separan lo vi esbozar una sonrisa que me pareció extraña. Y entonces lo vi marcharse.

Recordé de pronto la noche anterior y que me había parecido que Tsukki había escuchado mi confesión. Y la sensación de que esa posibilidad era más fuerte comenzó a hacer que mi cabeza diera vueltas y mi estómago comenzara a doler, más que por los nervios del partido. Dormí a duras penas por estar imaginando posibles escenarios para evitar que Tsukki me alejara, temía esa reacción más que cualquier otra.

Hubo mucho nerviosismo en torno al partido, el Wakunan es un gran equipo, y por supuesto que no iba a hacernos fácil ganar. Las cosas se tensaron a niveles impresionantes cuando en un accidente nuestro capitán, Sawamura Daichi sempai, chocó contra uno de nuestros rematadores estrella, Tanaka Ryunosuke sempai, y tuvo que salir de la cancha para que lo revisaran. A partir de ahí el estrés se incrementó, y el mío casi hace erupción cuando me enviaron a hacer el saque. Habría sido una experiencia más gratificante si no me hubiera acobardado en el segundo servicio y, tal como había hecho con el primero, hubiera realizado un saque de salto flotante; pero el primero salió exitoso a duras penas, y tuve pánico de volver a fallar durante un partido importante, y de todas formas salió mal, porque en la jugada nos ganaron un punto y con eso perdí el saque y salí de la cancha. Había huido miserablemente de mi propio esfuerzo, de las horas de duro entrenamiento, de la promesa que me había hecho de no rendirme.

Me sentía terrible, al punto de no disfrutar cada punto ganado por mi equipo. De no emocionarme por la difícil victoria obtenida. Necesitaba aire. Necesitaba una oportunidad más para demostrar que ya había tenido suficiente de escapar.

No podía ver a Tsukki a la cara. No habiendo demostrado una actitud más que patética. Menos después de haber sido yo quien le reprochó su actitud derrotista en verano...

—Creo que piensas en demasiadas cosas al mismo tiempo, y eso hace que estés menos concentrado... — susurró uno de los sempai de tercero, Sugawara-san; quien además me estaba mirando de reojo, y con una pequeña sonrisa que buscaba devolverme la calma y la confianza—. Todos queremos lo mismo, estamos aquí para ganar.

Asentí sin poder decir algo. Sabía que Sugawara-san tenía razón. Debía concentrarme para poder luchar en la cancha junto con mis compañeros. Junto a Tsukki.

—Confía en ti mismo un poco más, Yamaguchi.

Un par de palmadas sobre mi espalda y aquellas palabras me hicieron sentir mucho mejor. Incluso él, que es un armador con más experiencia que Kageyama, estaba en la banca ya que reconocía el talento y potencial de este en beneficio del equipo, y cuando había tenido oportunidad de salir a jugar lo hacía dándolo todo. Tenía que creer más en mí y en que todo el esfuerzo invertido daría resultados positivos. Sería contra Seijo con quienes jugaríamos por el pase a la final de las eliminatorias.

El nerviosismo y la ansiedad de todos era evidente; y al mismo tiempo, nuestros deseos de superar la última derrota contra ellos en el interescolar eran el motor que nos impulsaba a jugar con todo en la cancha.

Hubo momentos en los que creí sentir la mirada de Tsukki, y el miedo de que me hubiera escuchado confesar mis sentimientos por él al viento, como hice tantas otras veces, aumentaba sumándose al nerviosismo por tener que jugar contra Seijoh generándome nauseas.

Como siempre, un partido difícil. Aoba Johsai es uno de esos equipos con los que, parece, estamos destinados a jugar al máximo, darlo todo en la cancha durante tres sets. Este no podía ser la excepción. A pesar de los nervios y los errores cometidos, el primer set fue nuestro y nuestros ánimos se elevaron. Teníamos una gran posibilidad de vencer a Seijo. Sin embargo, al final del set, Aoba Johsai metió un jugador que nunca habíamos visto y que parecía ser un auténtico problema, y desde el segundo set nuestras sospechas fueron confirmadas.



Saga Zuster

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Editado: 01.06.2019

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