Finalmente Luci

maldito oso

-ho-hola- le digo al señor algo angustiada y preocupada, pero en esas milésimas de segundo que se quedó sin responderme pude notar su gordura y asqueroso bigote alargado que en vez de miedo me creó asco, lo cual curiosamente me hizo arquear las cejas y tener nauseas

-¿qué haces aquí?- Me dijo con una voz grave y grotesca a la cual apenas se le entendía –no deberías de estar sola por estos rumbos, ¿qué acaso no sabes que aquí se aparecen?- me dijo pero no sé por qué mi instinto fue reírme, creo que a Liz no le habrían dicho eso, ella es fuerte mientras que yo soy la persona más débil existente en el planeta. Pero como el señor no lo sabía me miró muy feo, creo que ahora piensa que estoy loca

-Lo siento, no me estoy burlando de usted- le digo para arreglar las cosas, pero me sigue viendo muy feo- estoy aquí porque no tengo a donde ir

-Oh, ya veo, y ¿tus padres?

-No tengo- le digo sin pensar, que estúpida soy, ahora me va a tener lastima

-¿Entonces cómo llegaste a aquí?

-No quiero ser grosera pero no lo conozco- le dije tratando de evitar una charla entre los dos

-Claro, que descortés soy- me dice mientras se aclara la garganta – soy Frederick Jhones, un gusto conocerla- me acerca la mano como para saludar, pero yo me dudo el si la tomo o no, que asco tomarle de la mano, sin contar que acaba de matar a un animal inocente.

-Soy…- un momento, que le voy a decir, no le puedo decir que soy la princesa Lucía, puede entregarme a alguien por dinero, tengo que inventar un nombre, ¡rápido!-…Anna, Anna Stone

-¿Y a dónde te diriges, Anna?

-Es un asunto personal

-Te creo, pero si estás perdida me puedes seguir, conozco un atajo- esa oferta suena demasiado tentadora, pero también demasiado arriesgada, y si solo me quiere matar en un lugar aún más alejado de la civilización, naaa, no creo, además no pierdo nada con seguirlo, supongo que solo puedo esperar lo mejor, y si no salgo de aquí igual puedo morir de hambre o sed o quizá de una enfermedad súper extraña- no te preocupes, yo estaré delante de ti y sosteniendo a un oso muy pesado, no podré hacerte nada, pero si quieres quedarte aquí perdida yo lo entenderé.

-Está bien, pero no intente nada extraño por favor- le advierto

-Tranquila señorita yo no soy de ese tipo de personas

Espera un momento, ¿y el oso?

¡Mierda!, lo tenía junto a mí, no quería que el hombre lo matara al igual que al grande, pero ahora no sé dónde está, lo último que recuerdo es que le tapé su hocico, demonios cómo es posible, tendré que buscarlo mientras camino con el tal señor Frederick, no puedo dejar que él lo encuentre, sé que no lo cuidé pero no quisiera ver a un bebé oso muerto por mi culpa, no podría volver a dormir tranquila.

Vamos caminando, el enfrente de mí y yo solo lo sigo, pero ya van como cinco veces que casi me caigo por andar buscando al oso, estúpido oso por qué te tenías que haber desaparecido.

No lo veo por ningún lado, y eso que también muevo uno que otro arbusto para poder encontrarlo más pronto.

-¿Qué vas haciendo ahí atrás?, se escucha mucho ruido- me dice volteando un poco su rostro hacia mí para poder ver qué hago, y esto me desequilibra y me hace caer, pero por suerte esto él no lo alcanza a ver, lo malo es que me he llenado de lodo una de mis manos; y no me pienso limpiar en mi ropa, eso sería demasiado asqueroso.

-Nada, solo estoy jugando con las hojas- lo sé, no es la mejor mentira pero es lo primero que se me ocurrió

-Tranquila, ya casi llegamos

No le pienso contestar, estoy muy entretenida buscando, pero cada vez va oscureciendo más este lugar, y no creo que sea por la hora, empiezo a sospechar que su atajo es otro de esos portales raros, quizá vamos a un lugar con diferente zona horaria, eso sería genial, siempre he querido ir a Japón.

¡Allí está!, pero tengo que regresar, y si pierdo el rastro del señor será mi fin, piensa Luci, piensa…

-Necesito ir al baño- le dije con una voz más alta de lo necesario, que fortuna que nadie más me escuchó

-Bien, así podré descansar, ve por aquellos árboles y  yo te espero aquí

-Genial, gracias- que comprensivo es ese señor, me empieza a caer bien, ahora debo de buscar a ese maldito oso travieso, e igual quizá aproveche y sí haga del baño

Genial, aquí está, lo tengo entre mis brazos y no lo pensé bien creo que me tendré que aguantar mis ganas de orinar, solo espero no hacerme del baño encima, pero, y para ocultarlo de Frederick, ¿cómo le haré?



Sofia Gallo

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En el texto hay: romance juvenil, aventura, lgbt

Editado: 01.02.2021

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