Finalmente Luci

simulación

Ha sido menos incómodo de lo que esperaba el hecho de dormir en el suelo, creo que he aplastado una que otra plantita pero pues eso es el precio de la comodidad. Al despertar me he dado cuenta de que susurran mucho por allá, lejos de mí, quizá solo es mi paranoia pero espero que no estén planeando como cocinarme o sacrificarme, yo solo quiero ser feliz ahora que puedo ser libre y estar ya nunca más encerrada.

-Tenemos que irnos ya -nos informa Liz sin dirigirse a alguien en especial- debemos de intentar llegar al castillo para…

-“Poder derrotar el sistema”-dijeron muchas hadas al unísono- siempre dices lo mismo -dicen entre risas

-Exacto, supongo que en todas mis versiones soy una líder fantástica -responde Liz

Yo estoy algo confundida, ¿Siempre dice eso? ¿En todas sus versiones? ¿A qué se refieren con eso? Bueno creo que es mejor si no me entero de nada de eso, no quiero estar preocupada después.

-¿Cuándo llegaremos a allá? -pregunto con solo un poco de curiosidad

-Si fuésemos solo personas que no se detienen y siguen el trayecto sin parar más que para lo necesario, llegaríamos en una semana o quizá como máximo diez días; pero, tenemos a Marco con nosotros, así que unas dos semanas mínimo.

-No seas exagerada -le reclama Marco a su hermana

Y mientras ellos dos discuten, yo solo me recuesto en el piso y pienso en todo lo que sucede y ha sucedido. Es una locura el hecho de que todo esto esté pasando, y lo peor es que a veces no sé si esto es real, quizá solo es un sueño más, quizá en unos días, o en el mero instante en el que lleguemos al castillo yo despierte en mi cuarto en lo más alto de mi torre deseando que hubiese sido real, pero así es la vida de decepcionante.

-¿Sabes qué? ¡Ya no pienso seguir discutiendo Marco! ¡Tenemos que irnos y el discutir solo nos está quitando tiempo valioso!, te recuerdo que aún no sabemos con exactitud en qué momento nos reinician

Ellos aún discuten y yo sigo sin entender ni una sola cosa de lo que dicen, ¿Reiniciarnos? Eso suena como una enorme tontería, hasta para mí

-¡Si, pero eso no es mi culpa, cómo estás segura de que tus amiguitos no son espías y que solo nos ayudan para poder manipularnos y hacer que caigamos en su trampa!

-¡No lo sé! ¡¿Pero dime, acaso tienes una mejor idea?!

-¡Pero claro que sí! ¡Liz, deja de obsesionarte con el salir de aquí y hay que empezar a disfrutar la vida que tenemos!

-¡¿Pero como quieres que esté tranquila con esto si nada es real?! ¡Ni si quiera nosotros!

Estoy demasiado confundida con todo esto, son demasiados gritos y estoy algo asustada, pero soy capaz de notar las lágrimas que caen de los ojos de ambos. Ellos al notarlo se abrazan y hacen una escena muy linda, pero ¡¡SIGO CONFUNDIDA!!

Al secarse las lágrimas notan la gran escena que hicieron y logran ver mi cara de impacto y confusión

-Mierda, lo jodimos -le dice Liz a su hermano, y después de una pequeña pausa continúa hablando- Pero no tenemos tiempo para esta conversación, tenemos que irnos.

Agarran unas mochilas, y sin decirme nada se salen del lugar donde estábamos, así que tuve que agarrar mi pequeña mochila y salir detrás de ellos. Al estar fuera, de nuevo con toda la naturaleza, tuvimos que despedirnos de las hadas, al parecer ellas no pueden salir del bosque, así que solo nos dieron unas indicaciones para poder llegar al castillo y partir rumbo ahí.

-¡Adiós! ¡Buena suerte! -nos gritan a lo lejos- ¡Y cuéntenle a la chica todo lo que sucede! ¡Tiene todo el derecho de saber!

Los miro para ver si tienen algo que decirme, pero solo le responden a las hadas, con un “adiós” y “gracias”. Yo prefiero decir nada, no les conocía mucho, y en mis sueños siempre estaba encerrada o atrapada al verlas, aunque tengo que admitir que no muchas veces me tocaba el observarlas de cerca.

No hemos caminado tanto pero Marco ya se ha quejado lo suficiente como para sentirme cansada.

-Muy bien, tu ganas pero ya cállate -le dice Liz totalmente estresada de tantos gimoteos

-Genial, gracias -dice él, aliviado por poder descansar bajo la sombra de un enorme árbol- pero creo que tenemos que decirle -dice el susurrando -Pero ella hace como que escuchó nada- muy bien, entonces se lo diré yo…

-¡NO!

-…muy bien Luci, por dónde empiezo…

-¡Cállate!

-¡¿Entonces tú se lo dirás?!

Hay un silencio total, creo que es mi hora de hablar:

-En serio que no entiendo lo que sucede, pero créanme que si no quieren decirme por mí no hay problema, yo puedo vivir así…

-No -Liz me interrumpe- tú más que nadie tienes que saber lo que sucede, o por lo menos lo que sabemos acerca de ello -se detuvo un momento y, después de soltar un enorme suspiro, siguió hablando- busca en lo más fondo de tus recuerdos, ahora dime ¿Qué es lo que ves?...-sin dejarme contestar, siguió hablando- ahora piensa en otro recuerdo, en uno en el que no nos veas a nosotros dos, uno en el que veas a tus papás -por más que siempre lo intento yo nunca puedo recordar sus rostros- bueno, pues nosotros tampoco recordamos si quiera el rostro de nuestros padres, pero nuestra mente en el momento en el que queremos pensar en ellos, nos hace pensar siempre lo mismo “ellos murieron a causa de los reyes, al igual que uno de tus hermanos” es como que si la voz en nuestra cabeza nos dijera eso, pero ¿Sabes qué? Ni Marco ni yo recordamos haber tenido algún otro hermano. Sin embargo ahí siempre está ese pensamiento.



Sofia Gallo

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En el texto hay: romance juvenil, aventura, lgbt

Editado: 01.02.2021

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