Formé (2°parte Saga Salvajes)

Capitulo 7

 

–¿ustedes se conocen? –volvió a peguntar Martín ansioso esperando una respuesta por parte de su madre o su tío. Ambos se miraron cómplices, sintiéndose como unos niños que escondían un gran secreto, sin embargo, bastaron segundos para que cayeran en cuenta que ahora todo era distinto entre ellos.

Sabía que tenía que responder, no obstante, se sentía hipnotizada por sus ojos y por él. Después de siete años escondida en España aquí estaba, frente al hombre al que alguna vez amó. Por lo poco que lo había observado, había cambiado. Su cabello estaba más largo de lo que recordaba, su piel, bronceada igual que siempre, se había dejado crecer la barba. Lejos de verse mal, se veía bastante bien, mucho más maduro y misterioso, sus brazos estaban más fuertes, sin embargo, su mirada había cambiado. Algo en él había cambiado, quiso y nació en ella la necesidad de saber ¿qué habría hecho durante los siete años que habían transcurridos?

Volvió a escuchar la pregunta de Martín y cayó en cuenta había estado mirando como una boba a Cael.

Trago nerviosa y miro a su hijo dispuesta a responder y negar todo pensando que él no intervendría en la conversación, sin embargo, las palabra pronunciadas por Cael interrumpieron su actuar.

–Sí, fuimos novios –lo escucho decir.

¿Pero se había vuelto loco? ¿cómo se le ocurría decir aquello a Martín con lo curioso que era su hijo?...respiro pausadamente y se obligó a tranquilizarse. Podría verse muy distinto, pero seguía siendo él mismo de antes, seguía siendo el mismo imprudente de siempre.

Cael, ante la pregunta del pequeño pelinegro considero que lo correcto era hablar con la verdad, si algo había aprendido del pasado, era que mentir, no traía nada bueno, además no perdía nada en fastidiar a Luke, recalcando que Freya alguna vez había sido de él...aunque, que más daba, ella ya se había olvidado de él.

–¿Mamá tú fuiste novia del hermano de tía Susan? –pregunto con una gran sonrisa poniendo entre la espada y la pared a su madre. Freya busco con su mirada a Cael con la intensión de, ¿reclamarle? ¿reclamar por haber dicho la verdad? Sin embargo, por parte de él recibió algo parecido a una sonrisa.

Olvido por un momento a Cael y se agacho hasta quedar a la altura de Martín brindándole una sonrisa.

–sí, es verdad –contesto y afirmo lo que había dicho Cael.

–¿y eso fue hace mucho tiempo? –pregunto de nuevo.

–si más o menos, hace unos siete años –contesto.

–¡genial!, ósea que, ¿tu viviste aquí? ¿Por qué no me dijiste? –la miro extrañado. 

Sonrió nerviosa una vez más y se armó de valor para contestar.

–bueno, yo viví aquí cuando nací, después me fui y volví cuando era mayor entonces conocí a Cael y a tía Susan. No te dije porque no es realmente importante hijo –dijo Freya. Aquellas palabras no pasaron desapercibidas a los oídos de Cael " que no es realmente importante...casi tuvimos un hijo” pensó frunciendo el ceño.

–pero mami, ¿porque terminaron? –

–bueno son cosas que tu no entenderás hijo –respondió mientras Cael la observaba.

La escena de conversación de Freya y su hijo le pareció dulce al ver como intentaba explicar a su hijo parte del pasado. Fue imposible no sentir nostalgia e imaginar que pudo haber sido su hijo, que esa criatura llevara su sangre, que fuera su hijo al que tratara de esa forma, al que le entregara ternura y amor, pero no, eso solo era parte del pasado, él no tenía familia. No tenía a Freya y no tenía un hijo.

Mientras seguía divagando en sus pensamientos la voz de Martín llamo su atención.

–Tío Cael, ¿tú ya no quieres a mi mami? –pregunto el pequeño y esta vez era él, el que no sabía que responder a los expectantes y suplicantes ojos negros de Martín que esperaba ansioso su respuesta.

–¡bien Martín! ya basta de tantas preguntas. Si quieres, yo luego te responderé todas tus dudas y preguntas ¿te parece? –intervino Freya.

–pero mami...–

–pero nada, ahora debemos ir por un hostal, ¿sí? –dijo poniéndose de pies.

–¡no! yo me quiero quedar con mi tía –exclamo corriendo hacia Susan dejándolos solos.

–es muy enérgico –dijo Cael

–sí, lo es...es mi luz –respondió sonriente y radiante observando a su hijo.

Cael solo se limitó a observarla detalladamente. Se veía feliz y tranquila, Físicamente seguía igual, es más, no parecía que hubiera dado a luz, es decir, sus pechos se veían igual de firmes como hace años. Su expresión denotaba madures y paz, la paz que él había perdido.

–Cael...–lo llamo y ambos se voltearon para mirarse.

–Yo lo siento... sé que perder a tu abuelo es doloroso, él siempre fue como un padre para ti. Lamento que estés pasando por esto–

–gracias –respondió. Freya sintió tan fría aquella simple palabra que le pareció sentir que su corazón se contrajo como no lo hacía en años, y solo pudo sonreír con falsedad.

–me alegro de verte tan bien, siempre me pregunte como sería tu vida y verte así de feliz y tranquila con una familia me hace sentir mejor ... –dijo sinceramente, y era cierto. Saber que Freya salio adelante, es decir, que lograra rehacer su vida lo hacía sentir menos culpable. Porque así es como se sentía, culpable de ocasionar tanto sufrimiento a la persona que más ha amado en su vida.



Raisa Venher

Editado: 22.12.2019

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