Formé (2°parte Saga Salvajes)

Capitulo 10

 

No supo cuánto tiempo paso junto a ella, pero el solo hecho de sentirla respirar tranquila sobre su pecho, lo tranquilizo.

Estaba en paz y absoluta armonía.

Poco a poco la puerta se fue abriendo hasta que vio a una cabellera negra asomarse en ella. Martín se fue asomando lentamente a la habitación.

–¿puedo pasar? –susurro desde la puerta.

–sí, adelante –respondió Cael.

–está dormida –dijo subiéndose a la cama observando a su mamá.

–sí, lleva bastante tiempo dormida…Martín, ¿esto pasa muy seguido? –quiso saber.

–a veces, aunque era antes, ahora no tanto –intento explicar. Su instinto de protección le grito que no la dejara sola nunca más en su vida, volvió a abrazarla con fuerza. ¿Cuánto tiempo llevaría sufriendo de esa manera? ¿Cuánto tiempo llevaría pidiendo por él?

Freya poco a poco fue despertando, las voces alrededor de ella la llamaron e invitaron a abrir sus ojos, sin embargo, no quería hacerlo. Estaba tan cómoda y tranquila que se quedaría allí por años.

Sintió un agradable aroma infiltrarse por sus fosas nasales, es más, hasta se le hacía familiar.

–¿Tio Cael quien era esa mujer? –escucho preguntar. Estaba segura que esa era la voz de su hijo, sin embargo, lo que más hizo ruido en su mente fue el nombre de Cael, ¿estaba él allí? ¿acaso aquello era un sueño como tantos otros?

–ella es una mala persona Martín, es una mujer que a hecho mucho daño –escucho la voz de Cael demasiado cerca de ella. Sus sentidos reaccionaron y despertaron, no obstante, no abrió los ojos, ni se movió al ser consiente que estaba durmiendo sobre su pecho.

–¿es cierto que mi mamá te disparo? –pregunto Martín observando a Cael que se quedó en silencio sin saber cómo responder ante la pregunta del niño.

–sí, es cierto –contesto Freya levantándose del pecho de Cael, quedando a solo centímetros de su rostro. Ambos sintieron la lejanía de sus cuerpos.

–pero fue un accidente, en realidad no quiso hacerlo, además, solo fue una simple herida–intervino Cael mostrando la cicatriz que tenía en su hombro.

–¿eres inmortal? –

–no, no lo soy –sonrió Cael.

–pero hay algo que no entiendo ¿porque esa mujer te trato tan mal mami? –Freya respiro profundo. Otra verdad que debía contar y dejar ir. Sintió la necesidad de ser sincera y revelar parte de su pasado a su hijo, observo a Cael una vez más. En sus ojos vio reflejada la misma agonía que sentía ella.

Sonrió, debían hacerlo juntos.

Debían hablar de su hijo, ambos lo habían perdido.

*

A Martín aun le costaba asimilar todo lo que le habían contado su madre y Cael. Le costaba creer que su madre estuvo embarazada de su tío, pero que debido a un accidente él bebe había decidido ir al cielo.

–¿ósea que tengo un hermanito en el cielo mamí? –pregunto.

–si lo tienes, el té cuida desde el cielo –respondió derramando una lagrima.

–no llores, estoy feliz de tener un hermanito yo siempre quise uno –dijo Martín besando a su mamá. –Tío Cael tu tampoco estés triste, estoy seguro que mi hermanito te ve del cielo y está muy contento del papá que le toco –añadió dirigiéndose a Cael.

–Gracias Martín... –contesto acariciando la cabeza del niño –¿qué les parece si damos un pase a caballo? –propuso Cael.

Media hora le tomó tener todo preparado para dar el paseo. Ensillo dos caballos, uno para él y otro para Freya. Martín al ver solo dos animales enseguida reclamo, exigiendo que él debía tener uno para el solo, pero al enterarse que montaría junto a su tío cesó el reclamo y acepto feliz ir junto al rubio.

Cael mostró la mayoría de sus tierras al pequeño, el cual, atesoraba todo lo que decía su Tío.

Freya se limitaba a observar y sonreír, era muy poco lo que intervenía en la conversación. No podía evitar pensar ¿cómo sería su vida si aquel accidente no se hubiera llevado a su hijo? ¿cómo sería su vida junto a Cael? ¿podría haber formado una familia con él?. Lamentaba todo lo que había sucedió, podría asegurar que sería un grandioso padre. A pesar que Martín no fuera su hijo, lo trata muy bien pese a lo insistente y curioso que era Martín... ¿porque el destino era así? Cada vez que volvía a Cael siempre había algo o alguien que aparecía en signo de recordatorio "no te olvides que no puedes estar con él" o "sabes que, si te acercas a él, sufrirás". Era ridículo, el destino era un tramposo, le daba, pero al mismo tiempo no dejaba disfrutarlo.

Sin embargo, de una cosa estaba segura, que a pesar de todo lo que había sucedido entre ambos, a pesar de los años que habían transcurridos, no podía negarlo...desde el momento que lo había vuelto a ver aquel día en la iglesia, se dio cuenta que lo seguía amando.

Y lo amaba aún más, al ver como trataba a Martín, la paciencia con que lo escuchaba y respondía cada una de sus preguntas…siempre seria él, no habría otro hombre en su vida más que Cael Thoros.

–creo que es hora de volver, al parecer, se acerca una tormenta –sonrió Cael mientras montaba y le enseñaba a Martín.



Raisa Venher

Editado: 22.12.2019

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