Formé (2°parte Saga Salvajes)

Capitulo 16

 

Se extrañó sentir su cama vacía y mucho más fría que en comparación a los días pasados. Tal y como hacía cada mañana, se levantó con agilidad y se acercó a la ventana. El día estaba oscuro y frío muy diferente a todos los días que había pasado en Georgia, además, la lluvia le daba un aspecto tenebroso, sospechoso y lleno de aventuras.

–¡bien! –exclamo saltando a la cama.

Se puso zapatillas y se dirijo a la cocina. Tenía mucha hambre, de seguro se encontraría a su mamá con un gran desayuno sobre la mesa, sin embargo, se llevó una gran desilusión al no encontrar nada, ni nadie allí.

–¿qué paso aquí? –pregunto Martín en voz alta al ver que habían vidrios por todo el piso de la cocina, prefirió no entrar y salir en busca de su mamá.

Mientras recorría los espacios comunes y no encontraba a nadie, llego a la conclusión que sus tíos no estaban allí y que sus habitaciones aún estaban intactas, busco por toda la casa, menos en la habitación de su tío Cael.

Ahora que lo pensaba, él tampoco estaba.

Se debatió, entre, ¿entrar o no?

Opto por tocar la puerta ya que era lo que correspondía antes de entrar a una habitación, sin embargo, no hubo ninguna respuesta. Volvió a llamar una, dos y tres veces más, pero el resultado siguió siendo el mismo. Sabía que no debía entrar, no obstante, la curiosidad de conocer la habitación de su tío le gano.

–permiso, tío Cael ¿estás aquí? –dijo entrando a la habitación.

Sin embargo, se quedó de piedra al ver a su madre dormida sobre el pecho de su tío Cael. Él la tenía abrazada y ambos estaban sin ropa.

–¡Mamá! –grito Martín despertándolos de golpe.

–¡Martín! –exclamo Feya dándose cuenta de su error. En cuestión de segundos estaba completamente roja, se cubrió rápidamente con la sabana. Mientras que Cael, quedo sentado cubriéndose del ombligo hacia abajo.

–¿qué están haciendo? –pregunto curioso.

–estábamos durmiendo –respondió Cael con absoluta naturalidad.

–¿y porque la abrazabas? –continuo Martín observando a su tío. Cael miro a Freya, preguntándole con la mirada si permitía que le contara los nuevos cambios que debían hacer. Ella asintió sonriente y avergonzada al mismo tiempo.

–bueno Martín, hay algo que debes saber...Freya y yo, ahora somos novios –

–¡novios! ... ¿y desde de cuándo? – pregunto confundido. Ayer no eran novios, ¿Qué había cambiado?

–hijo, anoche el tío Cael y yo…tuvimos una conversación muy larga, arreglamos nuestros problemas y decidimos darnos una segunda oportunidad, porque él me quiere y yo lo quiero mucho a él –intervino Freya ayudando a Cael.

Martín se quedó en silencio por un momento, estaba procesando toda la información que acababa de decir su tío y su madre.

–ósea que, si el tío Cael es tu novio ahora, ¿somos una familia? ...entonces...él... ¿el seria como mi papá? –pregunto ilusionado y ansioso de escuchar la respuesta que le darían.

–claro, si tú quieres y no tienes problemas, yo feliz de tener un hijo como tu Martín –respondió Cael con una gran sonrisa.

–¿de verdad tío Cael? –pregunto abriendo sus ojos a mas no poder, acompañado de una gran y reluciente sonrisa.

–sí, de verdad –respondió divertido y embriagado de felicidad.

–¿ahora viviremos en Georgia para siempre? –volvió a preguntar extremadamente feliz. Todas sus plegarias se habían hecho realidad ¡tendría un papá y lo mejor era, que sería su tío Cael!

–eso lo veremos luego –respondió Freya feliz de la escena que estaba viviendo. Estaba entre los brazos del hombre que amaba, acompañada de su hijo que esta igual de feliz que ella con esa noticia. Tenía una familia ¿Qué más podía pedir?

–está bien...mami, tengo hambre –dijo Martín sin dejar de mirarlos.

–¿qué te parece si nos esperas abajo mientras ves una película? nosotros nos pondremos ropa e iremos contigo –dijo Cael mientras Martín los seguía observando con intriga.

–¿estaban teniendo “el sexo”? –pregunto luego de un silencio produciendo que Freya volviera a adoptar un intenso color rojo y Cael estallara de la risa.

–¿porque dices eso Martín? –pregunto Cael.

–en mi escuela una vez dijeron que, cuando los adultos estaban desnudos era porque tenían “el sexo” –respondió con naturalidad.

–no, no estábamos haciendo nada, solo dormíamos. Ahora ve a ver la película, te alcanzaremos en un par de minutos –respondió y Martín no dudo en obedecer y salir corriendo de la habitación muy feliz por la noticia que le habían dado.

–¿estas bastante grande como para sonrojarte, no crees? –ronroneo abrazándola una vez que quedaron solo.

–no puedo evitarlo –respondió removiéndose para quedar frente a él.

–aun así, me encantas tal cual eres –dijo besándola, beso, que poco a poco fue subiendo de intensidad.

–Ca-el, debemos preparar el desayuno –recordó, sin embargo, el rubio se hizo el desentendido y siguió con su tarea de besar su cuello, barbilla y enseguida su boca.

–tenemos, tenemos que levantarnos –volvió a susurrar, mientras él, recorría su cuerpo con sus ágiles manos.



Raisa Venher

Editado: 22.12.2019

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