Formé (2°parte Saga Salvajes)

Capitulo 19

 

No recordaba desde hace cuánto tiempo se encontraba en aquel estado de tranquilidad y armonía. Estar en aquellas aguas cristalinas donde podía ver hasta la última piedra sumergida en la profundidad, la hacía sentir feliz sin ninguna preocupación. Estaba en paz absoluta.

Se sumergió en el agua y abrió los ojos para no perderse nada de aquel mundo submarino, casi podía ver la profundidad de este, su felicidad fue tanta que no pudo evitar emitir una sonrisa. Nado sintiéndose una sirena, nado, simplemente hasta que se cansó. Salió del agua y se sentó en la arena para contemplar la belleza del paisaje. No le preocupo el tiempo ni nada de su alrededor más que admirar la majestuosidad del lugar, y disfrutar de la tranquilidad que sentía, sin embargo, unos susurros llamaron su atención.

–Mama... !mama! –escucho por segunda vez. Busco con su mirada tratando de ver de dónde provenía aquella voz, pero no logro encontrar nada. ¿Había sido real o solo estaba delirando? ¿acaso solo lo había imaginado?

 Estaba segura de haber escuchado unos gritos, sin embargo, volvió su mirada hacia el horizonte 

–¡Mama!–volvió a escuchar, pero esta vez, el grito iba acompañado de llanto. Inmediatamente se incorporó para poder tener un mayor alcance y dar con el lugar de donde provenía esa voz.

Decidida a seguir aquel llamado, se adentró al bosque y por cada paso que daba, sentía que poco a poco se acercara a su objetivo. Cada paso que daba hacia que su corazón se agitara y que todas sus terminaciones nerviosas se alertaran por el llanto de aquel niño.

–¡ma maa! –volvió a escuchar esta vez. Su corazón comenzó a latir cada vez más fuerte ¿la llamaban a ella?¿Acaso ella tenía un hijo?

Cuando por fin se dio cuenta de que solo estaba a unos metros, se acercó cautelosamente hacia unos matorrales y se abrió paso para continuar su andar, sin embargo, al descubrir lo que había frente a ella, cada bello de su piel se erizo.

Ahí, frente a ella se encontraba un niño de no más de dos años con unos hermosos ojos de color verde que la miraban pidiendo ayuda y protección...pero eso no era todo, tras el pequeño infante se encontraba Shiomara sonriendo con autosuficiencia y crueldad.

–¿qué vas hacer para salvar a este, Freya? –dijo riéndose. 

–¿qué haces con ese niño? –pregunto con temor.

–"con ese niño" ¿acaso no te das cuenta que es tu hijo? –escucho decir a Shiomara.

–¿mi hijo? –pregunto Freya deteniéndose a observar al pequeño, no podía ser cierto. Ella no tenía hijos, sin embargo, al mirarlo detenidamente ciertos rasgos se le hicieron familiar. Su cabello era rubio, la piel algo pálida como la de su familia, pero lo que más llamo su atención fueron sus ojos, sus hermosos ojos de color verde que la miraban pidiendo ayuda, protección y amor.

¡era su hijo!

¡un hijo de ella y Cael!

Volvió a reaccionar por el grito de terror de su hijo y por la macabra sonrisa de Shiomara.

–¡no...por favor, de nuevo no! –grito Freya desesperada por estar viviendo aquel infierno una vez más.

-¡no ya delajo en paz! -grito Freya. 

–¡Mamá! ¡despierta mamá! –grito Martín mientras la movía para que dejara de gritar, inmediatamente abrió los ojos de golpe.

–¿dónde está? ¡¿dónde está?! –grito alarmada

–¿dónde está quien mami? –dijo Martín con temor.

–¡mi hijo, donde esta! –exclamo Freya desorientada.

–yo soy tu hijo mami –contesto poniendo sus manitos en las mejillas de Freya –creo que tuviste un mal sueño mamita –miro a Martín a los ojos y comprendió la situación.

–todo fue un sueño, un mal sueño... –susurro abrazando fuerte y de manera protectora a su hijo. 

–estas muy sudada mamá –dijo alejándose de su madre.

–tienes razón, lo siento. Me iré a bañar...y tú, te vistes para una tarde de cine ¿te parece? –propuso Freya con una sonrisa. Cuando Martín acepto la salida, ella se fue hacia el baño. En cuanto llego a la habitación se mojó el rostro para relajarse, respiro pausadamente y se miró al espejo. Las pesadillas habían vuelto, había gozado un tiempo sin ellas. Estar en compañía de Cael la hacía sentir segura, sin embargo, aquel sueño lo había sentido tan real…había visto a su hijo en un sueño. 

Limpio sus lágrimas y se metio bajo la regadera. 

 

Georgia

 

El día para Cael había pasado rápido, estaba a solo minutos de iniciar el discurso y brindis para dar comienzo a la ceremonia de inauguración del rodeo de este año. 

Salió con un entusiasmo fingido al escenario. Sonrió en cada palabra de bienvenida y agradecimiento, el público lo aplaudió entusiasmo. Una vez que alzo el vaso y realizo el brindis, la pista de baile poco a poco se fue convirtiendo en el blanco de las parejas que seguían el ritmo de la música.

Cuando su tarea finalizo, se fue directo a la barra para pedir una cerveza.



Raisa Venher

Editado: 22.12.2019

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