Formé (2°parte Saga Salvajes)

Capitulo 24

Hola! Perdón por la demora en publicar. Les comunico que ya retome la escritura y puedo decir que me encuentro super bien de salud. Durante la semana tendrán maratón, no les diré el día pero habrá maratón para compensar los días sin actualizar. 

Saludos! 

*

*

Aquella noche durmió abrazado a ella, velo por sus sueños y cuido cada minuto que no tuviera pesadillas. No comprendía que era lo que sucedía y no se molestó en preguntar, lo único que le importaba era que su mujer estuviera bien.

Freya no se alejó en ningún momento del pecho ni del cuerpo de Cael, lo necesitaba más que nunca y por el solo hecho de que estuviera junto a ella, lo amaba aún más. Era un hombre que nunca dejaría de sorprenderla, justo cuando pensó que volvería a caer en un oscuro poso sin salida, él, aparecía nuevamente a rescatarla y darle vida.

Volvió su mirada hacia ella solo para comprobar que dormía tranquilamente, acaricio su rostro y deposito un beso en su frente. Daria todo por Freya y por verla feliz.

Casi una hora más tarde, Martín apareció por la puerta vestido y preparado para ir al colegio.

–Tio Cael…¿estas despierto? –susurro cauteloso.

–sí, lo estoy –respondió enseguida volviendo su mirada hacia el menor.

–¿Cómo está mi mamá? ¿aún sigue enferma? –

–no te preocupes, ella está bien, ahora está dormida –sonrió Cael.

–yo sabía que tú la curarías tío –dijo levantando la voz y enseguida se tapó la boca por haber hablado tan fuerte

–¿vas al colegio? –pregunto Cael aun sabiendo que eso es justo lo que haría.

–sí, pero no quiero ir…¿puedo quedarme? –pregunto Martín. Aquella pregunta lo llevo a recordar cuando él era un niño y pedía a su madre no ir al colegio, sonrió y comprendió las respuesta que ella siempre le daba.

–ven aquí –pidió para que Martín se acercara a él, no quería moverse ni mucho menos despertar a Freya –realmente quisiera que te quedaras, pero es importante que aprendas y te eduques –

–está bien –respondió Martín cabizbajo.

–qué te parece, si hoy ¿te voy a buscar a tu colegio? –propuso Cael

–¿Enserio? –pregunto entusiasmado y él asintió de manera afirmativa –¡si Tio Cael! es una idea fantástica, está bien, iré al colegio y me educare –contesto retirándose de la habitación, sin embargo, se detuvo antes de abandonarla.

–no te vayas a olvidar –advirtió Martín.

–claro que no, es una promesa –contesto guiñándole un ojo, a cambio, Martín le obsequio la sonrisa más grande y reluciente de felicidad. Cuando se quedó nuevamente solo junto a Freya, sonrió de la misma forma en que lo hizo Martín.

–eres un buen hombre Cael, serás un gran padre –escucho decir a Freya.

–¿estas despierta? –pregunto volviéndose hacia ella.

–sí, me gusta sentir como late tu corazón –sonrió melancólica.

–¿te encuentras mejor? ¿necesitar ir al doctor? –

–estoy bien…es solo, es solo que tuve un mal día –susurro y enseguida se armó de valor para continuar, necesitaba hablar con él –no estoy embarazada Cael, mi atraso se debe solo a un desorden hormonal –comunico incapaz de decirle que tal vez no pueda volver a tener hijos.

–estas así por el resultado –quiso saber y Freya asintió con tristeza. Cael respiro profundo y se acomodó de tal modo que le permitió quedar frente a ella.

–Freya…tendremos tiempo de sobra para ser padres, no mentiré, me hizo mucha ilusión el pensar que vendría un niño en camino, pero tal vez por ahora sea lo mejor con toda la situación que nos rodea, lo primordial es protegernos. Por ningún motivo quiero que suceda lo del pasado –

–Cael, yo…–

–no tienes que decir nada y no quiero que estés triste por eso. Si deseas ser madre, no tengo problema en hacerlo realidad –anuncio divertido. 

–¡Cael! –exclamo –porque no puedes ser más serio.

–estoy siendo serio. Tú quieres ser madre y yo soy el único que puede cumplirlo –dijo besando su cuello mientras que con su mano izquierda acariciaba lentamente su cintura.

–¿de verdad lo cumplirás? –pregunto ilusionada y creyendo realmente en sus palabras.

–lo haré, tu y yo tendremos una gran familia –respondió y volvió a besarla – es más, dime, ¿cuantos hijos quieres? –

–¿Cuántos quieres? –rió Freya – me conformo solo con tener un hijo, que tenga tus ojos –dijo acariciando su rostro –que tenga tu color de cabello y que sin duda tenga ese carácter que tanto me gusta –contesto sin dejar de observarlo.

–¿solo uno? yo quiero tres. Quiero una niña –

–¿una niña? No quieres que tu primer hijo sea hombre –

–ya tengo a Martín –sonrió –y al igual que tu, quiero una niña que tenga tus ojos y carácter. Seguramente me dará más de algún problema, pero seré feliz con una mini tu –dijo Cael

–gracias, gracias por estar aquí Cael, gracias por estar en mi vida –dijo aferrándose a él.



Raisa Venher

Editado: 22.12.2019

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