Fuera de la Friendzone.

Capítulo 23 | Sin vuelta atrás.

AUTUMN

Cabello castaño muy bien peinado, piel clara, cejas ligeramente gruesas y aparentemente definidas, labios delgados, sonrisa encantadora y ojos azul verdosos, ese era Kyle. Mirando hacia el frente, lo único que podía apreciar con claridad era la mitad de su rostro y sus brazos marcándose por la firmeza con la cual sostenía el volante del auto. Él no era extremadamente musculoso, pero tenía lo necesario para causar suspiros en muchas chicas.

Recosté mi cabeza en la ventanilla y me giré lo suficiente para poder continuar observándolo. Kyle tenía algo especial que me impedía apartar la mirada de él, siempre había sido así y una parte de mí se alegraba de que continuara siendo de esa forma.

Habíamos crecido, pero continuábamos siendo los mismos amigos desde que nos conocimos.

— ¿Sucede algo? —cuestionó, mirándome con curiosidad.

Sonreí al ser descubierta observándolo. Me hubiese sonrojado o apartado la mirada nerviosa, sin embargo, al intentar comprender que solo era como una hermanita para él y probablemente siempre lo sería, esa inquietud comenzaba a desaparecer.

—Solo estoy pensando —murmuré, notando que estábamos por llegar a nuestro destino y tendría que ver al individuo.

— ¿Pensando? —repitió, girando el auto y acercándose cada vez más a la casa del director—. ¿En qué?

En ti y... Ryan.

Anoche, luego del frenético y apasionado beso que nos dimos, a penas tuvimos tiempo de separarnos cuando Demian nos encontró y obligó a regresar a la fiesta. Estuvimos un par de horas en el lugar y después nos marchamos, pero ninguno habló sobre lo sucedido. Nos mantuvimos a solas en el auto del individuo, pero todo se sumió en un sepulcral silencio, el cual me imposibilitaba el mirar a Ryan, puesto que la timidez me embargó por completo.

Creí que él me preguntaría el por qué lo hice o soltaría algún comentario al respecto, pero su mudez me intranquilizaba. Sabía que no sería una buena idea evitar hablar del tema, pero no me atrevía a hacerle frente y platicar con Ryan, mucho menos explicarle mis razones para terminar besándolo. Por ello, estuve evitándolo todo el día escolar; en clases fingía estar atenta a la explicación de la maestra, en el almuerzo me libré de verlo debido al ensayo con las porristas y a la salida Kyle fue mi salvación al ofrecerse a llevarme a casa del director.

Lo sé, era una cobarde.

—Cosas —me encogí de hombros, alzando mi mochila y obteniendo mi celular del interior.

—Estás siendo misteriosa —señaló, aparcando el auto. Oh no, ya habíamos llegado—. Madison y tú actúan igual cuando se trata de misterios y eso es alarmante. ¿Debería preocuparme? —Alzó una ceja cruzándose de brazos.

No logré reprimir las carcajadas que brotaron de mí.

—Ambos sabemos que Madison es quien debe preocuparnos —corregí, divertida y haciéndolo sonreír.

—Te veo esta noche —pronunció, con un tono de voz suave y ansioso.

—Estaré animándote, como siempre.

—Si quieres que venga por ti solo escríbeme y lo haré, no importará que llegue unos minutos tarde al...

—Kyle —lo interrumpí—. Estaré bien, llegaré a tiempo para verte jugar, solo debes concentrarte en el partido. ¿De acuerdo?

Él asintió y su forma de mirarme cambió, un intenso brillo asemejaba desprender de sus ojos. Mis latidos se aceleraron y casi entro en una crisis cuando lo observé acercarse lentamente a mí. Sostuvo una de mis mejillas con su mano y la acarició con suavidad antes de depositar un prolongado beso en esa zona. Mi respiración se detuvo al igual que mi corazón al contemplar una gran sonrisa dibujada en su rostro al alejarse.

—Nos vemos, Autumn.

Bajé, como pude, del auto. Coloqué la mochila sobre mi hombro y continué mirando el camino por el cual Kyle se había marchado. No tenía que emocionarme por lo sucedido dentro del vehículo, solo era un amigo despidiéndose de su amiga.

Debía dejar de crear historias en mi cabeza.

Mis ojos conectaron con los de Ryan, mirándome a unos metros de distancia y recostado sobre un lado de su auto. Una diminuta sonrisa apareció en su rostro al mismo tiempo que cruzaba los brazos y enarcaba una ceja hacia mí. Si creía que mi inquietud no podía aumentar, estaba muy equivocada.

¿Cómo él podía lucir tan sereno mientras yo me moría de nervios con tan solo mirarlo?

Respiré lentamente intentando mantenerme bajo control y eliminando cualquier rastro de nerviosismo en mí, lo peor que podría suceder es que Ryan lo note. Me acerqué hacia el individuo, bajo su atenta mirada, siguiendo cada uno de mis movimientos.

—Llegas tarde —me señaló, sonriendo con ironía—. Cada día me sorprendes más —murmuró, para luego caminar hacia la puerta de la casa y tocar el timbre.

Ni siquiera tuve tiempo de responder, puesto que él ya estaba a unos metros de mí nuevamente. Lo seguí desconcertada tras escuchar sus palabras, las cuales me dieron la sensación de tener más de un significado e intención.

— ¡Autumn y Ryan! —exclamó la esposa del director—. Por un momento creí que no vendrían hoy, me estaba alarmando —La mujer se llevó una mano al pecho y sonrió—. Debo irme o llegaré tarde, los niños deben hacer sus deberes y no mirar demasiada televisión.

—No se preocu...

— ¡Autun! —gritó una de las trillizas, abrazando mis piernas con sus delgados brazos.

Sonreí al verla.

—Sé que mis hijos estarán bien, gracias por cuidarlos —pronunció aquella oración, la cual siempre decía cuando veníamos a su casa—. Nos vemos en unas horas.

—Te hice un dibujo.

Bajé la mirada, encontrándome con los ojos de Maya, quien me miraba entusiasmada y expectante. Soltó mis piernas y me extendió el papel que llevaba en sus manos. Su gran sonrisa llena de ilusión me conmovió, pero al sostener el papel y observar el intento de dibujo quedé confundida.



xaerndax

#3206 en Novela romántica
#831 en Joven Adulto

En el texto hay: amorodio, friendzone, novela juveil

Editado: 25.12.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar