Fuera de tu Alcance

Capítulo 14: Despedida

—Eh... bueno hija no solo por dinero. ¿Has visto a Maximiliano? Ese hombre parece de telenovela— contesta rápidamente

—No me puedo creer esto — niego al instante —Mamá, yo jamás haría eso. ¿Por qué Amanda hizo eso? — le pregunto sin aún podérmelo creer

—La familia necesita dinero, ¿acaso quieres vivir en esta casa de mierda por el resto de tus días? — alza un poco su voz

—Mamá si uno quiere dinero justo y bueno, uno trabaja duro por ello — me senté en la cama

—Si fuera tan fácil, si fuera tan fácil — ella niega comenzando a botar una que otra lágrima—Camila, tu no entiendes. Podríamos estad mejor si tu hermana se casa con él. Podrías tu tener un mejor empleo allá con ellos. Estas actuando como si estuvieras vendiendo a Amando o haciendo algo mal — ella se excusa riendo leve

—Mamá, esto está mal. Se supone que cuando uno se case, sea por amor, no por dinero — intento decirle

—¿Quién dice que Amanda no lo ama? — me mira seriamente

—Tal vez ella ama a su dinero pero no a él, además todo pasó tan rápido— niego mirando hacia abajo

—Dejemos el tema atrás, ¿si? Vayámonos a dormir que tu necesitas descansar y yo también. Recuerda que mañana... — la interrumpí

—Mañana se van a California, lo sé — contesté por ella rodando los ojos

—No me des esa actitud — me da levemente en mi brazo

—Perdón, perdón — me excuso

—Bien — mi madre se pone de pie y se acerca a mi para dejar un beso en mi frente — Te amo hija y habla con tu hermana que me comentó algo feo que le hiciste en el restaurante en que fueron hoy y no invitaron para nada — ella se aleja y cierra la puerta tras haber salido

***

Era ya la mañana y mis padres se encontraban con su equipaje ya listo junto con el de mi hermana y Maximiliano.

—Es una tristeza que Camila no se podrá ir con nosotros — comenta él haciéndome rodar los ojos

—Lo es pero por lo menos estará presente en la boda — comenta mi padre haciendo que mi madre asienta opinando lo mismo

Bajo la mirada terminando mi cereal.

Escuchamos una bocina y sabía que ya era hora de ellos irse.

Mi madre se acerca a mi y me da un abrazo junto con un beso en mi cachete.

—Oh mi niña, te voy a extrañar mucho — me aprieta aún más casi sin dejarme respirar

Viene mi padre quien hace lo mismo pero sin apretarme tanto.

Después va mi hermana quien me abraza y me murmura algo en el oído.

—No pienses que he olvidado lo que me hiciste ayer— susurra

—Supéralo — le susurro de vuelta

Suspiro al ver a Max, quien se acerca y me ofrece su mano.

La aceptó incómoda y la muevo para que él la aleje.

—Nos vemos pronto — me dice

Simplemente asiento y los observo irse uno a uno.

Sonrío más grande que el gato de Alicia en el país de las Maravillas.

—¡Tengo la casa sola! — grito a todo pulmón con emoción

—¡Cállate niña de mierda! — escucho la voz de nuestro vecino

Mario, siempre tan cariñoso y detallista.

No sabía que hacer en la casa sola. Podría hacer una fiesta pero el lugar era muy pequeño. Podrías invitar a mis amigas y a Noah pero ellas últimamente han estado muy distante conmigo.

Me caigo en el sofá y me pongo a ver una serie sin más que hacer.



Liz Jor

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En el texto hay: amor, prohibido, pasion

Editado: 04.03.2019

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