Guerra De Vampiros (sds#6)

Capitulo 14: Destino Fatal

Pov Becca

Me levanté con Vancha un par de horas después del mediodía y
comencé mi entrenamiento en la penumbra próxima a la entrada de la
cueva. Harkat nos miraba con interés, al igual que Mr. Crepsley, que se
despertó temprano esa tarde. Vancha empezó atacándome con un palo,
diciendo que pasarían meses antes de que lo intentara con armas de
verdad. Pasé la tarde viéndole lanzarme veloces estocadas con el palo.

Yo no tenía que hacer nada más, sólo observar los movimientos del palo
y aprender a identificar y anticipar las diversas maneras que un atacante
tiene de usarlo.

Practicamos hasta que volvió Evanna, media hora antes del ocaso. No
dijo dónde había estado ni lo que había hecho, y nadie preguntó.

-¿Os divertís? -preguntó, entrando en la cueva con su séquito de ranas.

-Un montón -respondió Vancha, tirando el palo-. La chica quiere
aprender a luchar con las manos.

-¿Las espadas pesan demasiado para ella?

Vancha hizo una mueca.

-Muy graciosa.

La risa de Evanna iluminó la cueva.

-Lo siento. Pero luchar con las manos (o con espadas) me parece tan
infantil... La gente debería luchar con el cerebro.

Fruncí el ceño.

-¿Cómo?

Evanna me miró fugazmente y de pronto la fuerza abandonó mis piernas y caí al suelo.

-¿Qué está pasando? -chillé, agitándome como un pez fuera del
agua-. ¿Qué me ocurre?

-Nada -dijo Evanna, y para mi alivio, la normalidad retornó a mis
piernas-. Así es como se lucha con el cerebro -dijo mientras yo me
sobreponía-. Cada parte del cuerpo está conectada al cerebro. Nada
funciona sin él. Ataca con el cerebro y tendrás la victoria asegurada.

-¿Puedo aprender a hacer eso? -le pregunté ansiosamente.

-Sí -dijo Evanna-. Pero tardarías algunos siglos, y tendrías que abandonar a los vampiros y convertirte en mi asistente -sonrió-. ¿Qué opinas, Becca? ¿Valdría la pena?

-No estoy segura -murmuré. Me gustaba la idea de aprender magia, pero no me apetecía vivir con Evanna: con su mal genio, dudaba
que fuera una profesora comprensiva y tolerante-Me convertí en madre y no puedo dejar isla a Cate.

-Oh Caterina, la hija del Lord Vampanez -dijo mientras el rostro se le iluminaba-Si cambias de idea, házmelo saber -dijo-. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve un asistente, y ninguno completó nunca sus estudios: todos huían al cabo de unos años, aunque no logró entender por qué.

Evanna nos hizo salir mientras barría la cueva. Momentos después nos llamó, y cuando entramos, encontramos otra fiesta esperándonos.

-¿Utiliza la magia para preparar todo esto tan deprisa? -pregunté, sentándome a comer.

-No -respondió-. Simplemente, me muevo un poco más aprisa de lo normal. Puedo trabajar muy rápido cuando lo deseo.

Disfrutamos de una gran cena, y luego nos sentamos alrededor del fuego a hablar de la visita de Mr. Tiny a la Montaña de los Vampiros.

Evanna parecía saberlo ya, pero dejó que le contáramos la historia, y no
dijo nada hasta que acabamos.

-Los tres cazadores -caviló, una vez que la pusimos al corriente-Os he estado esperando durante siglos.

-¿Ah, sí? -inquirió Mr. Crepsley, asustado.

-Carezco de esa clara visión del futuro que posee Desmond -dijo
ella-, pero veo algo de lo que va a ocurrir... o que podría ocurrir. Sabía
que surgirían tres cazadores que se enfrentarían al Lord Vampanez, pero
no sabía quiénes eran.

-¿Sabes si tendremos éxito? -preguntó Vancha, mirándola intensamente.

-Creo que ni siquiera Desmond lo sabe -dijo ella-. Hay dos
futuros definidos esperando, cada uno tan posible como el otro. No es
frecuente que el destino se reduzca a dos conclusiones tan igualadas. Normalmente el futuro discurre por muchos cauces. Cuando sólo hay dos, como en este caso, sólo el azar decide por cuál de ellos se encaminará el mundo.

-¿Y qué hay del Lord Vampanez? -preguntó Mr. Crepsley-¿Tienes alguna idea de dónde está?

-Sí -sonrió Evanna.

Mr. Crepsley contuvo la respiración.

-Pero no nos lo dirás, ¿verdad? -bufó Vancha, disgustado.

-No -dijo ella, ensanchando su sonrisa. Tenía los dientes largos,
afilados y amarillos, como un lobo.

-¿Nos dirás cómo vamos a encontrarlo? -preguntó Mr. Crepsley-¿Y cuándo?

-No puedo -dijo Evanna-. Si os lo dijera, cambiaría el curso del
destino, y eso no está permitido. Debéis encontrarlo solos. Os
acompañaré en la próxima etapa de vuestro viaje, pero no puedo...

-¿Vas a venir con nosotros? -tronó Vancha, asombrado.

-Sí. Pero sólo como compañera de viaje. No tomaré parte en la búsqueda del Lord Vampanez.

Vancha y Mr. Crepsley intercambiaron miradas de preocupación.

-Nunca habías viajado con vampiros, Señora -dijo Mr. Crepsley.

Evanna se echó a reír.

-Sé lo importante que soy para tu gente, y por esa razón he evitado
tener demasiado contacto con los hijos de la noche: estoy harta de
vampiros suplicándome que sea su pareja y tenga hijos con ellos.

-Entonces, ¿por qué vienes con nosotros ahora? -preguntó Vancha
con rudeza.

-Hay alguien con quien deseo encontrarme -respondió ella-.
Podría ir sola en su busca, pero prefiero no hacerlo así. Desvelaré mis
razones a su debido tiempo.

-Las brujas sois tan jodidamente reservadas... -rezongó Vancha,
pero Evanna no mordió el anzuelo.

-Si preferís viajar sin mí, podéis hacerlo -dijo-. No os voy a
imponer mi presencia.

-Nos sentiremos muy honrados de tener tu compañía, Lady Evanna
-le aseguró Mr. Crepsley-. Y te ruego no te ofendas si nos mostramos
suspicaces o inoportunos. Corren tiempos revueltos y confusos, y a
veces ladramos cuando deberíamos susurrar.

-Lo has expresado bien, Larten -sonrió ella-. Si está decidido,
empaquetaré mis cosas y emprenderemos el camino.

-¿Tan pronto? -parpadeó Mr. Crepsley.



SiVeLa123

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Editado: 03.06.2019

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