Guerra De Vampiros (sds#6)

Capitulo 19: El Objetivo En El Exterior

Pov Becca

Durante un largo rato nadie dijo nada. Harkat, Mr. Crepsley y yo mirábamos fijamente a Vancha, que mantenía la vista clavada en el suelo. Sobre nuestras cabezas, la Luna había desaparecido tras un espeso banco de nubes. Cuando finalmente se alejaron, Vancha empezó a hablar, como incitado por los rayos de la Luna.

—Mi verdadero nombre es Vancha Harst —dijo—. Me lo cambié cuando me convertí en vampiro. Gannen es uno o dos años más joven que yo… ¿o es al revés? Ha pasado tanto tiempo que no puedo recordarlo. Crecimos muy unidos. Lo hacíamos todo juntos…, incluso lo de unirnos a los vampanezes. El vampanez que nos convirtió era un hombre honesto y un buen maestro. Nos dijo exactamente cómo iba a ser nuestra vida. Nos explicó sus costumbres y creencias, cómo sé consideraban a sí mismos
guardianes de la historia al mantener viva la memoria de aquellos de los
que bebían.

Si un vampiro o un vampanez bebe toda la sangre de una persona,
absorbe parte de su espíritu y sus recuerdos.

—Nos dijo que los vampanezes mataban cuando bebían, pero lo
hacían rápido y sin dolor.

—¿Y eso hace que esté bien? —resoplé.

—Para los vampanezes, sí —respondió Vancha.

—¿Cómo puedes…? —dije, a punto de estallar.

Mr. Crepsley me detuvo con un suave gesto de la mano.

—No es momento para debates morales. Deja hablar a Vancha.

—No hay mucho más que contar —dijo Vancha—. Gannen y yo
fuimos convertidos en semi-vampanezes. Servimos juntos durante unos años como asistentes. Yo no podía acostumbrarme a matar. Así que lo dejé.

—¿Así de sencillo? —inquirió Mr. Crepsley con escepticismo. 
—No —repuso Vancha—. Los vampanezes normalmente no
permiten que sus asistentes sigan vivos si deciden apartarse del clan.
Ningún vampanez mataría a uno de los suyos, pero esa ley no se aplica a
un semi-vampanez. Mi maestro debería haberme matado cuando le dije que quería irme. Gannen me salvó. Suplicó por mi vida. Como eso no dio resultado, le dijo a nuestro maestro que tendría que matarlo a él también. Al final me perdonó la vida, pero me advirtió que evitara encontrarme con cualquier vampanez en el futuro, incluyendo a Gannen, a quien nunca he vuelto a ver hasta esta noche. Viví miserablemente durante varios años. Intenté alimentarme a la
manera de los vampiros, sin matar a aquellos de los que me nutría, pero
la sangre de vampanez ejerce un poderoso influjo. Perdía el control
cuando me alimentaba, y mataba a mi pesar. Al final, decidí no seguir
alimentándome, y dejarme morir. Fue entonces cuando conocí a Paris
Skyle, y me tomó como discípulo.

—¿Paris te convirtió? —preguntó Mr. Crepsley.

—Sí.

—¿Aun sabiendo lo que eras?

Vancha asintió.

—¿Pero cómo puede alguien convertirse en vampiro si ya ha sido
convertido en vampanez? —pregunté yo.

—Es posible si no te han convertido por completo —dijo Mr. Crepsley—. Un semi-vampiro puede convertirse en vampanez, y viceversa, pero es peligroso y rara vez se intenta. Sólo sé de otros tres casos… y dos acabaron con la muerte, tanto la del donante como la del receptor.

—Paris conocía el riesgo —dijo Vancha—, pero no me dijo nada
hasta después. Yo no hubiera accedido a ello si hubiera sabido que su vida correría peligro.

—¿Qué tenía que hacer? —preguntó Harkat.

—Tomar mi sangre y darme la suya, como en cualquier conversión corriente —respondió Vancha—. La única diferencia fue que la mitad
de mi sangre era de vampanez, y por lo tanto, venenosa para los vampiros. Paris tomó mi sangre contaminada, y las defensas naturales de su cuerpo la anularon y la volvieron inofensiva. Aunque podría haberle matado fácilmente, como su sangre podría haberme matado a mí. Pero nos acompañó la suerte de los vampiros… Ambos sobrevivimos, aunque
sufrimos una gran agonía. Con mi sangre de vampanez transformada por la sangre de Paris, fui capaz de controlar mis impulsos alimenticios. Aprendí bajo la supervisión de Paris, y cuando llegó el momento, me entrené para convertirme en General. Mi vinculación con los vampanezes no fue revelada a nadie, excepto a los otros Príncipes.

—¿Ellos aprobaron tu conversión? —inquirió Mr. Crepsley.

—Después de haberme probado a mí mismo muchas veces…, sí. Les preocupaba Gannen. Temían que mi lealtad se dividiera si volvía a
encontrarme con él, como ha ocurrido esta noche… Pero me aceptaron, y prometieron mantener en secreto mi verdadera historia.

—¿Y a mí por qué no me contaron nada de ti? —pregunté.

—De haber ido yo a la Montaña de los Vampiros mientras tú estabas
allí, te lo habrían contado. Pero es de mala educación hablar de alguien
que no está presente.

—Esto es condenadamente frustrante —gruñó Mr. Crepsley—Comprendo que no nos hayas hablado de esto antes, pero si lo hubiéramos sabido, habría ido yo a por tu hermano, dejando que te ocuparas de aquel gigante en el bosque.

—¿Cómo iba a saberlo? —Vancha sonrió débilmente—. No le vi la
cara hasta que me acerqué a él para matarlo. Era la última persona que
esperaba encontrarme.

Detrás de nosotros, Evanna surgió de entre los árboles. Sus manos estaban rojas por la sangre de los vampanezes muertos. Llevaba algo.

Cuando se acercó más, me di cuenta de que era mi pulgar perdido.

—Encontré esto —dijo, lanzándomelo—. Pensé que querrías recuperarlo.

Cogí el pulgar y miré el muñón de donde había sido cortado. No
había sido consciente del dolor mientras escuchaba hablar a Vancha,
pero ahora el latido se intensificó.

—¿Podemos coserlo? —pregunté, con una mueca de dolor.

—Es posible —dijo Mr. Crepsley, examinando el muñón y el pulgar
—. Lady Evanna, tú tienes poder para juntárselo inmediatamente y sin
sufrimiento, ¿verdad?

—Así es —reconoció Evanna—, pero no pienso hacerlo. Los fisgones
no merecen favores especiales. —Meneó un dedo ante mí—. Deberías
haber sido espía, Becca. —Era difícil discernir si estaba enfadada o de
broma.



SiVeLa123

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Editado: 03.06.2019

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