He Estado Soñando Contigo

8. ¿Quién es Ella?

Ydyal Stevens

Es un milagro que haya sobrevivido este año trabajando en la empresa y estudiando también, pero ahora viene un martirio más grande: La Universidad.

¡Rayos!

¿No puedo tener un minuto de descanso?

– Ya eres toda una universitaria, hermanita – canturreo Yas al verme entrar en la cocina – ¡Felicidades!

Gruñí en respuesta y busque algo de alimento en la nevera. Tenía que llegar temprano a la universidad, pero no por eso estaba contenta de estudiar hoy. Anoche estuve peleando con Greenmark hasta altas horas de la noche, ese hombre no se cansa y apenas comienza a hacerme la vida imposible.

– ¿Por qué no hay comida? – pregunté a Yasbel cerrando la puerta de la nevera algo molesta.

Mi hermana señalo nuestro entorno y luego desapareció por el pasillo de la casa. Por supuesto, lo había olvidado. Mi madre deseaba una casa más grande, así que comenzamos a remodelarla para ella. Para mi mala suerte los trabajadores seguían consumiendo la comida cada vez que yo la recomponía.

Tome mi mochila de la mesa de madera cubierta de polvo y salí de la obra en remodelación con lentitud. No era bueno dormir en esta casa durante el proceso de remodelación, pero yo no quería dormir con las amigas de mi madre y al parecer Yasbel pensaba igual. Ambas estábamos durmiendo en carpas de acampado desde hace semanas.

– Buenos días, Ydyal – saludó Tomás abriendo la puerta del auto para mí.

– ¿Qué tienen de buenos?

– ¡Que novedad! Estas de mal humor – se burla Tomás sacándome una pequeña sonrisa antes de entrar al coche.

En un año que llevamos trabajando Tomás me ha tratado como si fuera una hija, por eso nuestra relación no es como la habitual empleado y jefe. Incluso puedo afirmar que Tomás es mi… amigo.

– Mataría por comer donde Mitchell – me quejo apoyando la cabeza en el asiento trasero. Tomás suelta una risa baja y me mira por el retrovisor con una ceja elevada.

– Le puedo llevar algo de comer más tarde – me informa con una sonrisa.

– Eres un sol – le alabe como si de una niña pequeña se tratara.

Reímos por un minuto mientras aguardábamos en el tráfico. Luego miré por la ventanilla y me perdí entre los autos. Todos sus movimientos me mantenían cautivada. Debo aceptarlo, sí me sentía nerviosa por entrar a la universidad.

Solo que no me imaginé que mi vida cambiaría por entrar a este campus.

~**~

Paris Greenmark

– Vamos, Alemania. Despierta – llamó uno de mis hermanos de fraternidad golpeando levemente mi cabeza con su mano.

Parpadee un par de veces asombrado y mire alrededor confundido. Lo último que recuerdo es que entré a la casa de la fraternidad, saludé a unos cuantos de mis hermanos. Comenzó una fiesta descontrolada y ahora estoy aquí: tirado en el suelo de la sala con la camisa abierta y una resaca de mil demonios.

– ¿Qué hora es? – pregunte desorientado.

No tenía ni idea de donde estaba mi teléfono o mis cosas. Odiaba cuando este tipo de cosas ocurrían, es como si esta casa fuese el infierno para mí. Estoy bien si estoy fuera, pero entro y me vuelvo completamente loco con mis hermanos. Pierdo la noción del tiempo e incluso hago locuras como está.

– ¡Que puto asco!

Gire mi cabeza hacia uno de mis hermanos más escandalosos y solté una carcajada al ver su rostro. Tenía un preservativo usado en la mejilla y por el líquido que está goteando de su barbilla puedo observar no tenía nudo y acaba de probar el semen de cualquier idiota que lo haya usado.

– A eso si le llamo mala suerte – dice mi mejor amigo extendiéndome una mano para levantarme.

Agradecí el gesto. De verdad estaba hecho una mierda en ese mueble.

Mire al rubio frente a mí y arrugue mi frente con un poco de molestia, de nuevo los dolores de cabeza y si a eso le agregamos la resaca es decir que estoy en el paraíso. ¡Que bien! Dios, lo único que quiero ahora es salir de la casa, asistir a mis clases y acostarme a dormir por el resto de la semana. Ayer era la fiesta del último día de vacaciones organizadas por los de último año, por eso hoy todos estamos como sacos de mierda abandonados en la carretera. No me parecería extraño que los profesores nos mirasen sorprendidos al entrar al salón. Todos sabían de la fiesta y también conocían el descontrol que iba a formar en estas paredes.



Laczuly0711

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En el texto hay: suenosypesadillas, busqueda desesperada

Editado: 07.05.2019

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