He Estado Soñando Contigo

15. Amor Oscuro

Paris Greenmark

– Gracias por recibirnos, Señora Stevens.

Debo aclarar que mi viaje a México hace una semana fue una total pérdida de tiempo. Cuando llegué al lugar Ydyal no estaba por ningún sitio, Alberto y Seye quedaron en ayudarme a encontrarla; pero yo ya estaba comenzando a darme por vencido. Estar mucho en mí mundo podía afectar mucho a las personas, más a las mujeres como Ydyal. No quiero ni imaginar como se encuentra ahora.

Ya solo falta una semana para que se cumplan cuatro meses de su “secuestro” y todavía tengo la absurda esperanza de encontrarla.

Verla y que me sonría como lo hizo hace cuatro meses. Quiero estrecharla en mis brazos como no lo hice en esa oportunidad, ser el motivo de su alegría y no solo de su odio. Tantas cosas que quiero decirle y no he tenido el valor de aclarárselo al chico que se encuentra sentado a mi lado.

Su prometido.

Y mi mejor amigo. ¡Maldita sea! Es mi mejor amigo y yo anhelo estar con su novia, ¿Eso es dónde me deja?

– No es problema, Mark – nos dice la madre de Ydyal con una sonrisa que no le llega a los ojos – Es bueno saber que aun te preocupas por mi hija.

– Bueno…

Mi amigo me mira con el ceño fruncido y yo no puedo evitar sentirme enfermo. Yo fui el de la idea de venir aquí, quería entrar en esta casa para recordarla. Para calmar el vacío que se encontraba en mi pecho desde su partida.

Sé que es absurdo sentir esto por alguien que apenas conoces de hace unos meses, pero cuando la vi me sentí completo. Como si la conociera de toda la vida y la amara desde el principio de los tiempos.

– ¿Puedo usar su baño? – pregunto de forma urgente.

No quiero estar aquí mientras ellos hablan de ella. Solo quiero caminar por este lugar y olvidar que ella ya no está, quiero hacer como si ella aún está aquí y quiere golpearme por ser un completo idiota que le quita los contratos a su empresa. Quiero que ella vuelva a insultarme aunque sea una última vez.

– Subiendo la escalera, la segunda puerta a la derecha – indica la mujer decaída.

Asiento de forma cansada y me retiro de la habitación sin mirar a Mark de nuevo. No estoy listo para responder a sus preguntas con respecto a la relación que tengo con su prometida, no estoy listo para aceptar que vine aquí para imaginármela por estos pasillos.

Ya en la planta alta miro las puertas con cierto aire de familiaridad; ya he estado aquí por la misma excusa para ir al baño, más la última vez que lo hice ella estaba aquí; se encontraba detrás de la puerta en la que estoy de pie ahora y hablaba nerviosamente con su hermana.

– No puedo volver a verlo, Yas – decía Ydyal caminando de un lado a otro por la habitación – Estar cerca de él es peligroso. No puedo volver a estarlo…

Me encontraba apoyado en el marco de la puerta reprimiendo una sonrisa de absoluta diversión. Ella estaba fuera de sí luego de enterarse que cuatro contratos fueron arrebatados de sus manos, además de estar molesta porque cuando fue a mi oficina sus impulsos la comenzaban a dominar y casi me besa en un ataque de ira.

Casi.

– ¿Por qué lo dices? En la cena parecías muy tranquila mientras hablaban – dice Yasbel un poco confundida – Casi parecían ser amigos.

– ¡Ese es el problema, Yasbel! No puedo verlo como un amigo – espeta Ydyal tomando el cabello entre sus manos – Simplemente no puedo… Es como si su cuerpo llamase al mío y cuando lo tengo cerca ni siquiera pienso en Mark y…

Me alejo del lugar con algo de nerviosismo y trago el nudo en mi garganta. No podía seguir escuchándola decir que siente algo por mí, sería llevarnos al límite a ambos y no lo deseo. Suficiente tenemos con las cenas diarias que organizan nuestros padres mientras cambian los lugares donde será celebrada.

Sé que es una especie de juego de John para que Ydyal y yo estemos juntos. Algo que no soporto cuando lo pienso, pero al hombre parece importarle una mierda. Solo piensa en el dinero y desea que su plan salga como se debe.

Sin saber que el que se está enamorando aquí soy yo.

– ¡Paris!

La voz asustada de Ydyal me trajo de regreso a la realidad. Ella vestía una ropa casual como la primera vez que la vi en ese metro, su cabello estaba atado en un moño desordenado y el maquillaje había desaparecido. Yasbel venía detrás de ella y palideció considerablemente cuando notó que me encontraba allí. Y yo no sabía a dónde mirar sin hacerme ver como un grandísimo idiota que las estaba espiando.



Laczuly0711

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En el texto hay: suenosypesadillas, busqueda desesperada

Editado: 07.05.2019

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