He Estado Soñando Contigo

36. Sed de Venganza

Estamos en la recta final. Tal vez la historia no tenga mucho sobre el mundo de oscuridad en el que ellos vivieron de niños, pero quise concentrarme en el momento desde donde se conocieron. Las visiones serán algo diferentes, sabemos que la mente de un sádico no actúa como la de los demás, pero estos asesinos tienen su lado tierno y débil. París aparecerá como es realmente a partir de aquí, nunca se metan con la familia de alguien como él.

OJO. Este capítulo tiene escenas fuertes que tal vez no tolere con facilidad, si no lo quiere leer adelante, espere el próximo capítulo.

Paris

– Lo que le acabo de decir puede ser duro, pero es lo que está viviendo su familia…

Las palabras del doctor son solo silbidos en mi mente. Mientras lo escucho hablar lo único que viene a mi mente es el cuarto donde tengo encerrado a Belikov, los instrumentos que podré usar para torturarlo. Ansiaba tener su sangre en mis manos, los gritos llenando la instancia y luego obligándolo a decirme dónde se encontraba su empleador. No puedo dejar que ese hombre se salga con la suya, jamás me detendré hasta matarlo con mis propias manos. No me importará lo que tenga que hacer, lo quiero muerto.

– Necesitamos un nombre, señor – dice el doctor llamando de nuevo mi atención. Alejándola de los pensamientos oscuros que surgieron en mi mente donde Shon es el único protagonista.

– Derek Prescott.

Nunca le daré el apellido de Greenmark a uno de mis hijos, ese hombre es otro hijo de puta que merece la muerte por todo lo que ha hecho. Sí, el dolor de la muerte de un ser querido te ciega, pero no te hace involucrarte con el narco por gusto. Eso lo hace la avaricia. Y ya sé que colocarle a mi hijo el apellido de Marcus tampoco es lo mejor que se puede hacer, él es peor que Greenmark; pero no conozco otro apellido que no lleve dolor en su historia.

– Muy bien – miro al doctor y me extiende unos documentos que debo firmar – Si firma esto podrá ver a su hijo dentro de unas horas, las enfermeras están alimentándolo ahora mismo.

Termino el procedimiento legal con aspereza, le entrego los papeles y permito que me deje solo en el consultorio para pensar. Entierro la cabeza en mis manos cuando escucho la puerta cerrarse, dejo salir un jadeo lastimero que no cualquier hombre debería dejar escapar y cierro los ojos.

Este mundo lo único que trae a mi vida son desgracias, la única cosa buena que me ha podido pasar también ha sido jodida por lo mismo; acepté estar aquí para protegerlos, pero lo hice demasiado tarde.

Un solo niño.

Solo un niño sobrevivió al parto. Derek, el pequeño que tuve en mis brazos luego de pelear su entrada al mundo, de pelear por su vida. Él estará en una incubadora por un mes para terminar de tener un desarrollo adecuado, su madre no podrá conocerlo porque se encuentra en coma inducido para salvarle la vida.

Toda mi familia está en peligro y tengo que despedirme de un niño que ni siquiera conoció la luz del sol, no se pudo enamorar, no aprendió a correr y se tropezó. Jamás escucharé sus primeras palabras decirme papá. Esa vida no pudo permanecer en este mundo porque otro maldito decidió que no era el tiempo, porque no soportó los golpes de otro sujeto, porque su padre no lo protegió como debía.

¿Qué clase de padre voy a ser para Derek si ni siquiera pude mantener a su madre y su hermano con vida?

Porque los doctores me aseguran tener a mi pequeña bien, pero en cualquier momento la máquina que la mantiene en este mundo dejará de funcionar. La perderé. Estar en coma es como estar muerto, debo hacerme una idea de tener una vida sin ella. Debo hacerlo por Derek. Porque si fuera por mí ya me hubiese disparado hace minutos cuando me anunciaron la muerte de mi otro hijo y la media muerte de mi esposa.

Siento la vibración en mi bolsillo de una forma molesta, me levanto de la silla con molestia arreglando el arma oculta en mi espalda y salgo del consultorio dando un portazo.

– Espero que me tengas una buena noticia – digo al hombre del otro lado de la línea.

Pase a Cecyl, pase a la familia de Ydyal como si apenas los conociera. En estos momentos no estoy para hablar con nadie, solo necesito salir de este lugar y liberar mi ira en algo… en alguien.

– Shon intentó escapar – dice Russel irritado del otro lado de la línea – Mató a la escoria que lo estaba cuidando y tuvo la mala suerte de toparse con Raymond en la entrada.

– Atenlo a una puta silla – espeté subiendo a mi coche dando un portazo – Amárrenlo con un alambre de púas y viertan alcohol en sus heridas hasta que yo llegue. Ese hijo de puta muere hoy.

Colgué la llamada saliendo del hospital con furia recorriendo rápidamente las calles concurridas de Nueva York y no pude evitar recordar los momentos en los cuales estuve con mi pequeña. Sus risas, las miradas reprobatorias. Ese instante que intentó matarme cuando la encontré. Maldita sea. Si hubiese sabido que todo esto pasaría hubiera peleado por ella, no me importa que mi mejor amigo estaba comprometido con ella. Desde ese instante en el metro debí pelear para quedarme a su lado, o quizá nunca debí aparecer en su vida.



Laczuly0711

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En el texto hay: suenosypesadillas, busqueda desesperada

Editado: 07.05.2019

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