Hechizo de amor (brujas 2)

Capitulo 19

-¿Aun lo dudas? ¡Por supuesto que me casare contigo, Alan! Te amo demasiado como para poder irme dejándote atrás, quiero una vida a tu lado, pero mas te vale no volver a lastimarme nunca más –los labios del aludido se curvaron en una sonrisa, deslizo el anillo por su dedo y de inmediato de puso de pie tomando en brazos y juntando su boca con los de ella en un profundo y maravilloso beso. Sus labios se movían como en una danza llena de sensualidad, esa era la mejor manera de cerrar su nuevo compromiso, con una caricia que derrochaba amor.

-Te amo –dijo el futuro príncipe separándose por un momento para luego volver a tomar posesión de sus labios.

-Lo sé, yo te amo aun más, pero tengo 3 cajas mas por abrir y no pienso perdérmelo, me muero de curiosidad –él sonrió, y haciendo uso de toda la fuerza que tenia en su interior, la libero de su abrazo y le dio la libertad de seguir con sus regalos.

Tomo la primera que se cruzó por su mirada y soltó una carcajada al ver que estaba vacía.

-¡No me digas! Se te acabaron las ideas y decidiste dejar una vacía porque lo nuestro es transparente –Alan la miro con una ceja elevada, parecía serio y sus labios apenas si podían contener las ganas de reír, a veces le entraban unas ganas terribles de ahorcarla, si tan solo no la amara tanto.

-En realidad, es por tus poderes, habría puesto un pequeño remolino en su interior, pero lamento informarte que no tengo tus habilidades. Te apoyo y te apoyare en todo, no importa si eres bruja, hechicera, vampiro, que se yo, siempre me tendrás a tu lado, y que nadie se atreva a dañarte porque juro que conocerá lo peor de mi –Nasila tomo aire, una de las razones por las que en el pasado no mostro su magia fue porque el miedo que le causaba ser señala la paralizaba. Sin embargo, después de palabras como esas, el temor desapareció por completo, era una bruja y había llegado el momento de apropiarse de ello.

-Bueno, siempre puedo darte una pequeña ayuda –sin apartar la mirada de los ojos de su amado, movió los dedos sobre la caja y en el interior de esta se creo un pequeño y tierno remolino– gracias, amor mío, por aceptarme tal cual soy, por amarme con tanta devoción, por todo lo que haces por mí, gracias –su amado limpio las pequeñas lagrimas que mojaban sus mejillas.

-Gracias a ti por permitirme estar a tu lado –dejo un beso sobre sus labios– anda, te quedan dos cajas –la joven bruja sonrió y asintió.

Abrió la siguiente con los sentimientos a flor de piel, eran unas esposas.

-Sé que el tema de Kralice y de tu madre es muy delicado, pero no podemos hacer como si no existiesen, tienen pendiente un juicio por traición a la corona e intento de homicidio a la familia real, y si hacemos publico nuestro compromiso en un futuro próximo todo será peor para ellas, porque los delitos habrían sido hacia dos personas. No es el mejor regalo, pero es algo que quiero dejar resuelto desde ya, quiero que dejemos el asunto atrás –tal como él aseguraba, era delicado, le dolía recordar como la maldad puede apoderar de un corazón y causar tanto dolor.

-Estoy muy informada sobre el asunto, sé que las opciones empiezan en cadena perpetua, pero a pesar de todo el daño que me causaron no soy capaz de verlas sufrir, me duele pensar que están tan cerca. Que sean juzgadas tan pronto como sea posible, pero la condena no la cumplirán ni aquí ni en Europa del centro, que sea en cualquier otro país, ¿se puede lograr? –el príncipe asintió y la abrazo para transmitirle toda la fuerza que ella necesitaba, estaba haciendo lo correcto, esa era la mejor forma de empezar su historia.

-Como desees. Ahora que serás princesa y próximamente reina, debes saber que para la realeza todo es posible –le dolía verla llorar, la tristeza en su rostro era lo mas doloroso que había visto en su vida– todo estará bien, preciosa –prometió.

-Solo espero que la siguiente caja será un tanto más alegre –él guiño su ojo con complicidad.

Al abrirla, vio unas llaves.

-Aunque no podremos irnos a vivir de forma definitiva allí porque soy el príncipe heredero, quiero que tengamos nuestro propio nidito de amor, no creo que sea muy cómodo hacerte el amor sabiendo que al otro lado de la pared están mis padres –las mejillas de su prometida se tornaron rosadas– podemos pasar un par de noche allí de vez en cuanto, puedes decorarla como gustes o escaparte cuando lo sientas necesario, eso sí, siempre con tu guardia personal y avisándome antes de salir, no quiero que bajo ningún concepto te expongas a algun tipo de peligro, ¿entendido? Debes cuidarte, será mi punto débil –Nasila tomo las llaves y lo abrazo colocando el metal sobre su pecho.

-Te lo prometo, seré muy cuidadosa. Quiero conocer nuestro nuevo hogar –los ojos del príncipe brillaron cuando al tomo de la mano y la llevo corriendo hasta uno de sus autos, subieron y salieron a toda velocidad, por suerte él sabia manejar y la casa en cuestión quedaba cerca, por lo que no tardaron mas de treinta minutos de camino. La edificación era hermosa, con una fachada de piedra, de dos pisos y con varios tipos de flores y color la rodeaban.

Al bajar del auto, la tomo en sus brazos alzándola y se encamino hasta la puerta. Ella solo tun grito ante la sorpresa, pero luego no era capaz de detener las risas.



Fernanda Suarez

Editado: 15.01.2019

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