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Capítulo 13

La verdad es que tuve mis dudas con esta parte... Espero que les guste. Si así es, me gustaría que me lo dijeran en los comentarios, y si no, también déjenmelo dicho junto con la razón.

Espero actualizar mucho más seguido y ver si así llego a terminarlo para el concurso. Deseenme suerte.

 

 

 

Se supone, todo pendía en que hacía todo esto por una razón… ¿Por qué? ¡¡¿Por qué maldita sea tuvo que terminar todo así?!! Yo lo amaba, lo amaba… Hizo todo por mí y trató de protegerme en cada momento, aunque tuviera que enfrentarse a cosas inimaginables y seres de ultratumba. Todo, todo por mí ¿Y yo qué, qué hice por él? Nada. Parece que solo entré a su vida para causarle desgracia. Nunca quise, pero siempre fue igual, siempre yo, tan torpe, tan estúpida haciendo que con solo mi presencia los demás reciban desgracias, quizás por mi torpeza, quizás por mi estupidez, pero todo se resumía en eso: Dolor.

Parece que, era cierto, lo de la maldición y eso… Parece que… perdí lo que más amaba. Duele el solo pensarlo.

Ahora está muerto, y es mi culpa.

Muerto… No, no, por favor. ¡¡No!!

—¡¡¡NO!!! —grito al tiempo que corro hacia él.

Todo parece ir tan lento, que por más que doy todo de mí para hacer las cosas lo más rápido posible parece que ni así puedo lograr algo. Todo se concentra en él, el lugar del inocente, el lugar de… No, no quiero ni pensarlo.

Todo es tan injusto, tan injusto, tan ilógico.

Él yace tendido en esa estructura de metal, que de no ser por las cuerdas que le aferran el cuerpo a la silla ya estaría en el suelo. Su cabeza se encuentra ladeada hacia un costado, mientras que de su boca se escapa una gota de sangre que con lentitud va cayendo marcando por donde pasa. Sus ojos aún están abiertos hacia mi dirección, como si aún me estuvieran viendo. Esos ojos negros soñadores, carismáticos con los que siempre tenía bellos sueños por las noches y suspiros en los días. Esos ojos negros con pestañas tupidas que, desde el comienzo siempre me vio con cariño, compasión y ternura. Esos ojos que, eran lo único que me traían a la cordura, un poco de paz a mi caótico mundo. Pero ahora… ya no hay nada. Lucen como dos pozos oscuros, vacíos, que aunque muertos, aún parecen hablarme, como si lo último que se han guardado es, la decepción.

Ni bien llego a él, le abrazo con toda la fuerza que me queda, como si así pudiera volverle la vida. Lo tomo del rostro y, con lágrimas, solo le observo, porque no quiero creer que esto sea cierto, no, no debe serlo. Iba bien, ganando algo por primera vez en mi vida, algo que me importaba ganar… y todo termina así.

—¡Carlos, no! —gimo sentándome en el suelo, llorando cual niña  pequeña.

Siento el pecho destrozado, como si dentro hubiera habido una guerra, guerra que efectivamente perdí. Las lágrimas hacen que casi no pueda verlo, y lo agradezco, porque como sangre de lo que ha sido destrozado dentro de mí, fluye por los ojos en forma de agua. Todo fue destrozado, no solo mi corazón, mi cuerpo, mi espíritu; sino los sueños, y la esperanza.

No sé… No sé cómo voy a hacer para seguir adelante, cuando ahora solo quiero vivir en el pasado que pude compartir con él. ¿De qué me sirve tener un futuro si eso implica dejarlo a él en el pasado?

Quiero morir. Deseo, por favor, morir ahora. Ya. No quiero seguir con esto. No puedo, solo… Quiero que él también me lleve consigo.

—Carlos. C-¡Carlos!

Todo esto es muy injusto, el trato era otro. Se suponía que así iba a poder salvarle. Me arriesgué, y aunque gané, ahora está muerto. No cumplió el trato, no cumplió con su palabra, me engañó. Desde el principio quizás lo único que quería era que yo lo asesinara, y contra todo pronóstico, esta vez tuve éxito. Y pensar que el muy maldito ni siquiera fue capaz de perdonarle la vida como hubiera sido justo, como debía ser.

—¿Sientes la pérdida? ¿Sientes dolor? —murmuran en mi oído.

Es su culpa. Todo esto, por un maldito infeliz que no pudo superar desde el comienzo de que no siempre recibimos la ayuda que esperamos, hasta desde quienes más se esperaría. Es un inmaduro, alguien que nunca aprendió lo que significa la vida en este mundo ¿Qué esperaba? ¿Eh?

Sabe que me siento perdida sin él, sabe que me duele como si todo dentro de mí ardiera y gritara junto con mi deplorable exterior. Duele, y mucho. Él tendría que saber que… duele ¿Por qué me pregunta eso?

No puedo parar de llorar, y no sé si puedo darle una respuesta; aunque estoy segura de que no se la merece.

—Todos debemos sentir esto alguna vez en nuestra vida, ¿no te parece?

Sigo derramando lágrimas. No por lo que dice en sí, sino por él, por quien está frente a mí, la persona que más amaba. No, la persona que más amo. Quiero pensar que no es mi culpa, pero por desgracia mi naturaleza me es de tirar lo más bajo posible, y aunque lo deseo mucho, noto que no lo consigo.



Chuxamia

Editado: 09.08.2020

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