Hunter (williams #1)

29.

 

No podía respirar. Su cuerpo se había cansado de luchar y le pedía un descanso de toda esa situación que había vivido. Pero Hunter no podía darse ese lujo y necesitaba levantarse para luchar. Le habían atado las manos a una columna en aquel lugar y no podía moverse demasiado, lo justo para sentir sus manos. Tenía mucha sed y también estaba algo mareado, pero se trataba de mantener en pie. No era la primera vez que le sucedía algo así, que lo secuestraban y ataban. Su vida nunca había sido fácil y siempre había tenido que lugar por lo que deseaba. Necesitaba salir adelante, necesitaba vivir.

Y tenía frío, sobre todo. Podía sentir un frío helado asesinándolo lentamente, dándole una nueva preocupación. ¿En dónde estaba? ¿Qué habían hecho con él y como podía sobrevivir?

Había muchas cosas por las que quería vivir. Por su sobrino, su hija, la poca gente en la que podía confiar y en Valerie. Sonrió de lado al pensar en ella, consiguiendo fuerzas para vivir a pesar de lo herido que se encontraba. Su madre no podía verlo, ya que tenía la cabeza gacha y el cabello rubio había crecido lo suficiente para tapar todo su rostro.

Tenía que pensar como Valerie y encontrar una manera de escapar. Se preguntó cómo podía solucionar su problema actual o como pensaría la rubia en un momento como ese. Y una idea apareció en su cabeza.

—Hay algo que yo no entiendo —comentó Hunter de la nada, tomando valor. Su madre estaba sentada a la lo lejos y levantó una ceja al comprender que estaba hablándole—. ¿Por qué quieres hacer todo esto? No podrás matarnos.

La mujer caminó hacia él, dando pasos lentos pero decididos, haciéndole creer a Hunter que ella sabía lo que quería. Estaba abrigada como si estuvieran en la Antártida, pero Hunter sabía que eso no era posible. Se quedó observando a la mujer que una vez consideró su modelo a seguir como persona y se preguntó si alguien podía estar más decepcionado que él en ese momento.

Su mundo se había caído y no sabía cómo juntar las piezas para arreglarlo. Su madre, esa mujer que tanto orgullo le daba, había arruinado por completo su vida. Se había llevado a sus compañeros, había tomado lo que había amado toda su vida y deseaba destruirlo. El club lo era todo para él y en ese momento se preguntaba si realmente valía la pena seguir manteniéndolo.

Pensó en Valerie y en lo mucho que había aprendido de la chica. Tenía que ser fuerte por ella y lo que quedaba de su familia. Iba a intentarlo, no iba a irse sin pelear. Miró el lugar en el que estaba, tratando de analizar cómo podía escapar de esa situación y se dio cuenta que eran pocas las posibilidades que tenía de escapar. Pensó en Dante y se preguntó si él chico estaba bien, teniendo en cuenta que su madre quería acabar con todos los Williams.

—Claro que podré, lo estoy haciendo. Primero Luke salió de mi camino y terminé con él. Colton se encargará de Dante y Travis del niño. No quedará ningún William de pie, la herencia será mía.

—¿Qué herencia? ¿De qué hablas? —quiso darle conversación, mientras trataba de analizar como escapar. Él no era bueno planeando, pero podía intentarlo—. ¿Y Lydia? Ella también es Williams. Valerie también lo es.

La risa lo sobresaltó y también le dolió la actitud de su madre. Hunter tenía un sentimiento que lo agobiaba y trataba de reprimirlo. Estaba frente a la mujer que había amado toda su vida, una de las pocas que había idolatrado pero ella estaba riéndose de él. ¡De lo que pensaba! ¿Había algo más decepcionante que eso? No, estaba seguro que no. Le costaba pensar con normalidad debido a eso, tenía que ser más inteligente y tratar de reprimir sus sentimientos.

—Eres tan sentimental, Hunter. Tan ingenuo y débil, por eso jamás podrías manejar el club. Siempre creíste que lo manejabas, pero siempre he sido yo la que sostenía aún los negocios. Eres débil, como tu padre... no podrías mantener lo que yo cree.

—Ni siquiera quiero tenerlo —se atrevió a contratacar Hunter, indignado por sus palabras. A él le había costado manejar el club, sentía que era suyo y en ese momento se lo estaban quitando de las manos. No podía soportar tanta decepción junta—. Lo mantenía por ti, por los miembros. Lo quemaré por completo, nunca volverás a saber de ese antro que creaste.

Ella volvió a reírse y se dio cuenta que ella no consideraba que fuera a salir de aquel lugar. Hizo una seña hacia alguien en la oscuridad y un hombre se acercó con una bolsa en las manos. Hunter sabía que iba a suceder, iba a morir de la forma más vergonzante que alguien podía morir. Había visto a su madre hacerlo cuando él era joven y alguien los traicionaba. Antes de que la bolsa cubriera su rostro, comprendió en donde estaba. No era un lugar abandonado o una cárcel, sino que era una heladera. Estaba en un frigorífico. Iba a morir congelado.

Le iban a quitar todo, incluso la dignidad que había ganado.

 

 

****

 

A penas Valerie vio a Lydia, la abrazó con fuerza sabiendo que ninguna de las dos había esperado verse nuevamente. Estaba tan preocupada por su salud, que verla a ella y a Dante en pie alivió un dolor entre tantos. No quería perder gente, no quería perder a nadie más en su vida. Lydia tomó a su primo en sus brazos, sabiendo que tenía que protegerlo junto con Dante. Fue Alaska la que más sorprendió a Valerie, sobre todo cuando acarició el cabello del niño y recibió miradas de enojo por tal cosa.

—Es uno de los niños más bonitos que he visto en mi vida —susurró en español, sin poder evitarlo. Valerie sabía un poco debido a sus clases y pudo entender lo que estaba diciendo. Alaska demostraba una parte que ellos no conocían y se dio cuenta que había bajado las defensas, mostrando su verdadero ser. Era algo que jamás creyó ver en su vida, pero ahí estaba.

—¿Qué es lo que quieres, Alaska? —le preguntó Valerie, notando que estaba uniéndose en su equipo aunque nadie la había invitado—. ¿Quieres algo a cambio? ¿Dinero, el niño? ¿Qué?



L. B. Silva

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En el texto hay: accion, accion y drama, motos y autos

Editado: 15.04.2020

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