Inevitable

capitulo 7

Siento sus manos acariciando mi vientre mientras su olor inunda mis fosas nasales, siempre me resulta raro que usen la misma colonia, pero en estos momentos con los ojos cerrados y su pecho subiendo y bajando bajo mi cabeza, puedo imaginar que estoy con él, en sus brazos. Beso su pecho y paso mi brazo sobre su torso antes de terminar de despertar, abro los ojos y levanto la cabeza viendo su inconfundible pelo castaño, ojos cerrados y respiración calmada, no se inmuta que me encuentre despierta.

Luego de la noticia de su madre no volvió a ser él, todo el tiempo pensando, distante; ahora no es la excepción puede estar conmigo en su cuarto después de una muy necesaria distracción, pero su mente es algo que no está. Conozco esa sensación, la que todo tu mundo se ve devastado al saber que perderás a una persona significativa en tu vida, de solo pensarlo la angustia se acrecienta en mi pecho sin poder evitarlo.

— ¿Quieres que me vaya? —pregunto levantándome de su pecho, su agarre en mi cintura me prohíbe mover mientras exhala una profunda respiración.

— No, quédate —dice con la voz ronca abriendo los ojos—, solo necesito olvidarme de todo esto.

— No eres el único —apoyo mi cabeza de nuevo sobre su pecho, viendo su rostro con la más profunda y oscura tristeza que pueda mostrar.

No logro reprimirme más las lágrimas salen de mis ojos siendo yo la que necesita su consuelo, me abraza y no lo resisto mas, comienzo a llorar, liberando todo lo que contengo. Tomo profundas respiraciones para calmarme, sé que es mejor soltar todo lo que cargamos pero en estos momentos no es lo que necesito, no quiero recordar.

Me separo de Owen y sonrió al verlo también con las mejillas húmedas, paso mis manos por su rostro, limpiando la humedad que el paso de las lágrimas dejó, tiene que calmarse lo último que necesita es demostrarle a su madre lo mal que esta, ella y Elena no lo necesitan. Al menos solo se permite llorar cuando esta solo sin que lo vean, sin preocupar a los demás, solo cuando estamos juntos, nadie más conoce sus lágrimas o preocupaciones.

— Lo siento, no quise quebrarme contigo —acaricio su mejilla y el inclina su cabeza sin despegar sus ojos de mi.

— Descuida lo necesitabas, no sé cómo te muestras tan fuerte con todo esto —hace una pausa—. Te admiro Avil, te subestimas con todo, no cualquiera podría lidiar con esto y tú lo haces ver tan fácil, te desmoronas y enseguida te levantas.

Sus palabras me toman por sorpresa, jamás lo escuche hablar así de mi, sabía que lo pensaba, lo demostraba, pero que lo diga es algo muy distinto. No lloro por toda la situación, lo hago por mi vida, por el dolor que me provoca perder sin poder luchar contra ello.

— No es tan fácil, lo hago por ustedes, alguien tiene que estar cuerdo y tu querido, no eres el indicado.

— Tienes razón —dice con una sonrisa forzada—, pero la mas cuerda tampoco eres tu pequeña.

— ¿Hoy viene, no? —pregunto cambiando de tema.

— Si ayer me dijo que llegara a medio día —suspira cansado volviendo a esa expresión triste—, a veces las cosas no terminan, acá tengo a mi madre y en casa tengo lo demás.

— Estamos rodeados de problemas, lo necesito.

— Yo igual Avil, yo igual.

Nos quedamos juntos en silencio, esperando a que esto sea un mal sueño que pronto acabara, solo podemos esperar, intentando soportar cada golpe que venga de la mejor forma. El cáncer de Nancy se ve como el primer golpe, el primer escalón de una escalera que no aparenta tener final, pero lo bueno de ellas es que tarde o temprano termina, descansas o caes.

El móvil vibrando en la mesa de noche me despierta, no sé en qué momento me quede dormida, tanteo el lado donde se supone estaría Owen pero esta vació. El móvil vuelve a vibrar y la pantalla brilla mostrando su ubicación, me estiro desconectando el cargador y sin revisar el identificador atiendo.

— Hola Owen —dicen al otro lado y solo con oír su voz, una sonrisa se dibuja en mi rostro.

— No, Aveline —siento mi voz ronca, aclaro mi garganta antes de continuar—. Hola Álvaro.

— Eh sirena, cuantas veces te dije que no me llames así —dice irritado, a pesar que llame a todo el mundo por apodos yo lo detesto y como detesto el mío, lo llamo de la forma que mas odia, su nombre— ¿Dónde está tu hermano? Llevo más de media hora intentando comunicarme.

— Uno no es mi hermano, dos acabo de despertar y tres odio usar tus apodos.

— Bueno al menos llámame Junior —suspira con cansancio—, supongo que después aparecerá, quieres bajar a abrirme estoy a dos calles.



Aldy Mica

Editado: 09.11.2019

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