Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 11

Al llegar al club, Duncan intento encontrar un espacio libre en la calla para poder estacionarse. Habían muchos autos por todas partes, algunos haciendo difícil que otros autos puedan pasar, la mayoría están obstruyendo la mitad de la calle que no deberían.

Una vez estacionado, bajamos del auto y nos dirijamos a la entrada del club, afuera de este tenía un cartel rojo neón, con las letras CDBM, letras las cuales no me había fijado antes y las cuales no tengo la menor de idea de su significado. La oscuridad de la noche lo hace resaltar más de lo normal. Un guardia de seguridad le pide algo a Duncan, no porque no lo conociera, evidentemente lo hace, sino por otra razón. Mientras tanto Selene y yo nos adentramos al lugar rápidamente, más bien era Selene quien me empujó para que así lo hiciera.

—Debo irme, pero las veo más tarde, princesas —dice Duncan dejándome un beso en la mejilla izquierda antes de desaparecer entra la multitud de personas.

—Te lo dije —miro a Selene quien me grita para poder escucharla—, le gustas.

—Aja —ruedo los ojos y no le doy más importancia a sus palabras.

—¡Carajo! —exclama mi amiga.

—¿Qué sucede?

—Nos han ocupado las únicas tres mesas disponibles, no es justo —ella me señala con el dedo índice en el centro del club y las tres pequeñas mesas ya repletas por varias personas quienes parecían extasiados.

—Nos tocara estar de pie como la mayoría —le digo sin hacerme problema. Ella me fulmina con la mirada y yo me encojo de hombros.

A medida que avanzábamos para poder estar cerca del Ring y poder observar la pelea que se realizara en unos minutos seguramente, mis fosas nasales se inundan de cigarrillo con un olor espantoso. Siento no poder respirar muy bien, lo hago con dificulta. Hago un esfuerzo por apartar el humo de mi camino, ¿Dónde nos hemos metido? A mi amiga no parece molestarle, me sigue tomando de la mano para arrastrarme hasta el Ring sin ningún problema.

—Aquí estaremos bien —dice Selene deteniéndose a un metro del Ring.

—Me parece a mí o es que hoy hay mucho más gente que el sábado anterior —digo mirando a mí alrededor.

—Se habrá corrido la voz de la revancha y pues nadie ha querido perdérselo —me responde Selene al igual que yo mirando por todas partes.

Más tarde el mismo hombre quien fue el presentador de la pelea el anterior sábado se sube al Ring con una enorme sonrisa en el rostro el cual le marca las líneas de contorno de los ojos más profundamente. Con el megáfono pegado a la boca comienza a gritar a todo pulmón una pelea que se llevara a cabo justamente ahora, pero no tiene nada que ver con la revancha de Jayden y Duncan. Luego este presenta a dos Boxeadores que cuanto más los observo más me doy cuenta que ambos no deben pasar los dieciocho años. Me pregunto si es legal que dos adolescentes peleen.

Mientras los dos chicos se dicen unas cuantas palabras, yo toco mi bolsillo trasero del vaquero para tomar mi celular y apagarlo, por cuestión de que se me va la batería muy rápidamente, debo cambiarla. Al momento de hacerlo no lo siento conmigo lo cual hace que me ponga en alerta. Estoy segura de haberlo traído, miro a Selene con cara de pánico.

—Creo que he perdido mi celular —le digo mordiéndome el labio inferior.

—O te lo habrán robado —me dice ella no calmándome.

—¡Gracias por el ánimo!

—Bueno, bueno. ¿Cuándo fue la última vez que lo tenías contigo? —me pregunta.

Hago memoria y le respondo:

—Al bajar del coche aun lo tenía, tal vez se me ha caído afuera antes de entrar —digo con una pisca de esperanza en mi interior y enseguida giro mis talones en dirección a la salida del club.

—¿A dónde vas? —Selene me detiene.

—Afuera.

—No vale la pena. Luego te compras otro y ya está.

—No, no. Necesito mi celular y además no puedo darme el lujo de comprarme otro.

Selene se ofrece a acompañarme pero se lo que a ella le gustan las peleas por lo tanto le digo que no hace falta. Me abro paso entre las personas quienes me estaban aplastando y empujando a la vez, parecía que terminaría asfixiada por ellos y por el cigarrillo aun el aire. Consigo llegar a la salida, el guardia de seguridad del lugar ya no se encontraba más en su puesto. De pronto siento como mi piel se pone de gallina por el repentino frío de la noche, adentro hacia un calor del cual hasta ahora no me había dado cuenta.

Mis ojos se fijan en el suelo mientras camino a pasos lentos hasta llegar al auto de Duncan. Al ver que no estaba por ninguna parte entonces mi mayor temor se hace realidad, está adentro del Club. Es decir que no hay ninguna posibilidad de volver a encontrarlo, al menor que milagrosamente yo puedo esperar y al vaciarse el lugar tal vez lo encuentre, pero lo dudo mucho.

Apoyo mi espalda en una de las puertas del auto de Duncan y ahí permanezco por unos largos minutos hasta que en el silencio de la noche escucho unos pasos acercándose al igual que una sombra, lo puedo ver por mis ojos pegados aun en el suelo, levanto la mirada lista para salir corriendo de ser necesario y adentrarme nuevamente al Club. Me tranquilizo cuando veo a un rostro conocido y el cual no había visto en esta semana.

—Sabía que estarías aquí, Bonita.

Jayden me sonríe irresistiblemente, como si sonrisa fuera un arma mortal de la cual es mejor cuidarme.

Por lo visto ya está preparado para su revancha. Tiene una bata de boxeador plateado con los bordes negros y sin su cinturón puesto que deja al descubierto su torso bien trabajado. Tiene un pantalón combinando su bata y en los pies solo lleva un tenis.

—¡Hola! —le sonrío ligeramente y sin saber que decir.

—¿Qué haces aquí sola? —me pregunta y se acerca a mí, se coloca también de espalda contra la puerta al lado mío.

—He perdido mi celular —respondo susurrando.

—No te preocupes, seguramente lo encontraras pronto —me dice, lo miro directamente a sus ojos y noto un brillo en ellos nuevamente.



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

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