Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 20

Después de llegar del centro comercial me doy una ducha larga y relajante. Lo necesitaba. Aún no he podido dejar de pensar en el extraño comportamiento de Jayden, es decir estaba hablando con su hermano y basto con tan solo verme el rostro para salir huyendo de mí. Sin embrago me convenzo y me meto en la cabecita que fue por Selene y no me quería dar problemas con ella.

A las diez de la noche me encontraba en la sala con Melissa mirando una película de terror. Selene había salido una hora más tarde de haber llegado a casa, no dijo donde se iría, solo que no la esperáramos despierta. Preparamos palomitas de maíz para acompañar la película. Era de Chucky, ese maldito muñeco que me causo pesadillas durante toda mi niñez y parte de mi adolescencia. Hasta el día de hoy no he podido superarlo. Cabe destacar que me aterran todo tipos de muñecos por su culpa. Y ahora estoy volviendo a mirarlo puesto que tengo veinte años ya debo tratar de superarlo, ¿no?

Cuando ya me iba a dormir, los ojos se me estaban cerrando solitos. Recibo una llamada entrante de Duncan, primero me quede mirando la pantalla del celular algo desconcertada, ya pasa la medianoche. Me llamó para decirme que su hermana le contó lo de Danielle, cosa que por supuesto no debió hacer, pero en fin no le dije nada respecto a eso. Nos quedamos hablando por al menos una media hora tal vez, de cualquier cosa. Luego antes de colgar dado el cansancio que tenía, él me invita a salir a correr por Miami Beach Boardwalk. Me tente a rechazar su oferta ya que no soy muy buena trotando, pero entonces recordé que Jayden me había aconsejado hacer ejercicios cardiovasculares y pensé que podría intentarlo de apoco, pese a que me negaba por dentro a hacerlo. Acepte y al final quedamos en que el pasaría a recogerme el domingo a las cinco de la tarde. Le propuse ir comenzando la mañana, pero se negó.

 

 

(***)

 

 

A la mañana siguiente estiro mi cuerpo y siento un dolor de cabeza leve, dolor de garganta junto a ella. ¡Genial, me estoy resfriando! Espero que se me pase un poco el dolor de cabeza para no cancelar a Duncan, no quiero que piense que quizás lo estoy evitando.

—¡No te acerques a mí! —dice Selene apenas pongo un pie en la cocina.

—¿Qué?

—Te escuche toser toda la noche —continúa y toma su taza de café para llevarla al fregadero.

—No es cierto —me defiendo.

—No me dejaste dormir.

—¿En serio?

—Mamá, dile —Selene le dice a Melissa quien asiente bebiendo un jugo verde.

—Deberías ir al doctor, cariño —me aconseja Melissa.

¿Estuve tosiendo toda la noche? Wow, de verdad me ha agarrado la gripe fuerte, pero no es como lo siento justo ahora mismo. Yo escasas veces me enfermo, no soy inmune ni nada por el estilo, pero es muy raro cuando me agarra algún tipo de virus y normalmente solamente me dura pocos días por lo que no suelo preocuparme y me ahorro el tiempo de ir al médico. Le quito importancia, seguramente luego de tomarme un té con limón, tomar un paracetamol, y guardar un poco de reposo hasta que llegue la tarde.

Opto por hacerme una taza de té y me voy a la cama nuevamente. A las doce del mediodía Melissa me prepara una sopa calentita, se lo agradezco mucho. Selene se ha marchado a no sé dónde, es una loca cuando se trata de tener a alguien enfermo cerca de ella, los evita a como dé lugar. Por ejemplo ahora mismo conmigo.

Duermo por unas cuatro horas seguidas y no me siento del todo mejor, pero hago un esfuerzo por levantarme de la cama, el paracetamol que me he tomado me alivio el leve dolor muscular que tenía. No me puedo creer que me haya cogido este resfriado justo cuando iba a salir con Duncan. Tal vez ha de ser una señal para no correr porque no es lo mío. O tal vez eso último es una excusa para no hacer actividad física. Me doy una ducha calentita y permanezco allí por unos largos cuarenta minutos. A las cinco menos cuarto, Melissa me trata de convencer de no salir, pero le digo que no tiene por qué preocuparse. Me pongo una ropa cómoda, quince minutos después llega Duncan y toca bocina.

—¿Te encuentras bien? —me pregunta al ver mi rostro.

Embozo una sonrisa forzada.

—De diez.

—¿Se lo has dicho a tu rostro? —bromea poniendo en marcha su coche.

Embozo otra sonrisa en forma de respuesta.

Al comenzar a correr lo hicimos en un puente de madera. Me costaba seguirle el ritmo a Duncan, claro que sí, el chico ya está acostumbrado. Corrimos más de lo que me imaginaba por todas partes.

Duncan estaba a unos cuantos metros por delante de mí. Me detengo cuando ciento dificulta para respirar, de pronto mi celular comienza a vibrarme en mi brazo donde lo tengo en el brazalete. Lo quito tomándome todo mi tiempo, es una llamada de Jayden. Le respondo rápidamente.

—¡Hola! ¿Cómo estás? —suelto un estornudo.

—¿Qué pasa contigo? —me dice casi de inmediato.

—Yo también estoy muy bien gracias por preguntar —mi tono sarcasmo salió casi naturalmente. Estornudo nuevamente.

—No te oyes bien —dice ignorando mi sarcasmo.

—Estoy un poco resfriada, nada más —contesto segura de mis palabras.

Dudo que sea un poco nada más.

Me he olvidado de respirar al instante de atender la llamada de Jayden. Me sonrío como una tonta, él puede hacerme olvidar de hasta de la mínima cosa. ¿Por qué?

—Ve al médico —sonó como a una orden de su parte.

—No puedo —respondo mirando adelanté como Duncan se aproxima a mi caminando.

—¿Por qué?

—Estoy haciendo actividad cardiovascular, como me aconsejaste, ¿lo recuerdas?

—Olvídate de esa mierda y ve al médico —su tono autoritario hacia mí me sorprende.

Bueno, bueno nunca me imaginé que me hablara de tal forma. ¿Dónde ha quedado el chico suave? ¿Está preocupado por mí? ¿Es eso? Pero se altera muy fácilmente, no es para tanto. Simplemente se trata de un resfriado.

—¿Dónde estás? —demanda.

—En el paseo marítimo ahora.



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar