Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 21

Juego con los dedos de mis manos mientras de nuevo me he dejado llevar por Jayden a su departamento luego de salir del consultorio del médico que solo me ha dicho que descanse lo más posible que pueda, beber bastante líquido e incorporar vitaminas en mi comida diaria.

El trayecto era en completo silencio encima del Jeep de Jayden.

—¡Desapareciste el sábado pasado! —Dice Jayden de repente—. Pensé que la policía te había atrapado junto a unos cuantos, lo pensé hasta que te he llamado. 

Me cruzo de piernas dejando de jugar nerviosamente con mis dedos. Me había olvidado de ese momento. 

—¡No! Duncan me saco por una puerta trasera a tiempo —le digo apoyando mi cabeza contra el asiento.

—Eres muy cercana a él, ¿no es así? —me mira por el rabillo del ojo nada sutil.

—¿A qué viene tu pregunta?

Jayden se encoge de hombros y con un pequeño gesto con los labios dice:

—Ten cuidado el chico no tiene muy buena fama —apenas me lo dice frunzo el ceño sin comprender porque me lo está diciendo.

—Tú tampoco tienes buena fama —le contesto recordando las palabras de Selene.

Selene.

Recuerdo que debo hablarle. Saco mi celular y marco con rapidez su número, este suena varias veces sin embargo ella no responde. Espero que Duncan no le haya dicho que me he ido con Jayden, ella estará realmente furiosa conmigo de ser el caso. Me muerdo los labios pensando en eso.

—¡Vamos, bonita, no estés preocupada! ¿Qué te sucede ahora? —me espeta Jayden relajadamente.

—¿Disculpa?

—Estas nerviosa o preocupada por algo, ¿o me equivoco?

—¿Cómo lo sabes?

—No suelo observar a las personas puesto que me aburren muy fácil, pero me he tomado el tiempo para ti y me he dado cuenta que te muerdes el labio superior cuando estas nerviosa e inquieta —añade.

¿Me ha estado observado? ¿En serio? ¿A mí? Esta información no me la esperaba para anda.

—Aclarada tu pregunta, responde por qué estas así.

No le respondo.

—¿Tienes miedo a que te coma en mi departamento? —tiene una cierta picaría en su voz.

Pongo los ojos en blanco y niego con la cabeza.

—Mi mundo no gira a tu alrededor —me atrevo a decirle.

—Por supuesto que no, bonita —dice—, pero el mío si al tuyo.

Él logra captar por completo mi atención al soltar sus palabras. Luego de segundos más tarde al darse cuenta de lo dicho, cambia radicalmente de tema. Me va diciendo que tiene algunos antibióticos para mí, cuando en realidad podría haber ido perfectamente y tranquilamente a una farmacia sin más. Luego de entregármelos me ha dicho que me regresaría de la casa de Selene. Le envío luego de un rato unos dos mensajes de texto a mi amiga para comunicarle que volveré más tarde y no se preocupe. Ella me responde con un emojin de carita enfadada solamente, así de seco por lo que he de suponer que ya se habrá enterado con quien me fui. No pienso en eso para no comerme las uñas y me concentro en la persona que parece tener un cierto poder invisible o magnético en mi cerebro debido a que termino junto a él antes de darme cuenta. Me vuelvo acomodar la cabeza en el asiento y me giro para mirarlo fijamente sin nada de sutileza. Parece tan pacífico, sereno mientras está detrás del volante, nada que ver cuando esta sobre un ring. Eso me trae a la mente el beso sobre este, y mis mejillas se vuelven a sonrojar sin poder evitarlo.

Al llegar a su edificio, tomamos el ascensor, entramos a su departamento. Yo me mantengo cerca de la puerta principal, Jayden se percata de esto y dice:

—Por más que quiera devorarte como el gran depredador que soy, no lo haré. Puedes adentrarte sin temor.

No sé si lo dice en forma de broma o no. Me obligo a creer la primera opción. Finjo que sus palabras no me causaron nada y me adentro.

Miro para todos lados y en cuanto vuelvo mi vista a Jayden este se quita la camiseta quedando desnudo la parte de arriba.

—¿Qué haces? —le pregunto inmediatamente.

—Me daré un baño —levanta la mano al aire y enarca las cejas.

—¿Por qué?

—Pues usualmente un ser humano se da un baño para estar limpio y oler rico, ¿tú no lo haces? Si quieres te puedo enseñar a hacerlo —se burla.

Pongo los ojos en blanco.

—Que manías de poner los ojos en blanco, bonita —dice eso y se va de la sala.

Me tapo la nariz cuando estornudo más de cuatro veces seguidas. Odio enfermarme y más cuando no estoy acostumbrada. Sin saber muy bien que hacer, voy sin permiso hasta el living y me acomodo en el sofá con las piernas cruzadas sobre este. Debería estar obedeciendo las instrucciones del médico, sin embrago estoy en casa de Jayden mientras él esta tranquilamente duchándose, cuando verdaderamente fue él quien me insistió en llevar al médico para estar tranquilo de que yo estaría bien. Tomo una manta delgada y me cubro con eso. Bostezo. Me fijo que hora es y luego voy cerrando los ojos sin querer.

Oigo unos susurros fuertes entre sueño, abro los ojos lentamente y los achino al momento. Me froto los ojos con las manos y miro por la ventana que el cielo está más oscuro que antes. Estaba acostada en el sofá lo cual me siento. ¿Me dormí? ¿Cuánto tiempo? ¿Por qué Jayden no me despertó? De pronto los susurros fuertes se escuchan otra vez. El living está sumergido en una oscuridad como la noche. La única luz sobresaliente de la puerta de la sala por lo tanto me acerco haciendo el menor ruido posible.

—Si mamá se entera estarás en serios problemas, hermano —trato de descifrar esa voz, pero me es imposible.

—¿Para qué has venido? —ese fue Jayden.

—Ya te lo dije —esta vez la otra persona hablo más claro y reconocí esa voz, le pertenecía al hermano de Jayden, Tobías. Lo recuerdo—. Mamá quiere hablar con los tres, ya sabes el motivo.

—Dile que lo deje para mañana o el año que viene —dice Jayden manteniendo su voz baja.

—Como quieras —responde Tobías—. ¿Y qué tal?

Silencio.

No hay respuesta a la pregunta de Tobías.



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar