Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 23

—De verdad me cuestan comprender que pasa por tu cabeza —Selene me mira enojada mientras camina de un lado a otro dentro de la habitación. Yo me encuentro preparándome para irme a trabajar después de estar reposando hasta hace unos veinte minutos. 

Mi amiga como ya me lo había imaginado se enteró que con quien me fui con Jayden gracias a que Duncan le hablo al minuto de irme. Me molesto bastante lo que hizo, pero por otro lado seguramente estaba preocupado.

—Él no es la bestia que tanto te imaginas —la trato de calmar pero fallo al ver su expresión.

—Te diré que pienso —me dice deteniéndose para mirarme fijamente a los ojos—. El chico solamente te está utilizando para hacer enojar a Duncan.

—¿Qué? —arrugo la nariz.

—Iris, no eres para nada tonta, pero cuando de chicos se trata parece que pierdes las neuronas —escupe—. ¿Sabes que hará? Meterse entre tus piernas para luego restregárselo en la cara a Duncan, quien mostró un poco de interés por ti y Jayden ya se lanzó al mar para pescarte antes que él.

Lo que me está diciendo Selene me parece una total locura. Pero vaya que me ha dejado con un mal sabor de boca al mismo tiempo. Yo no tengo idea de donde ha sacado eso. Se escucha tan segura al decir cada palabra que cualquiera podría creerle hasta yo misma si no conociera a Jayden, de hecho no lo conozco, pero lo poco que lo hago me hace creer que no es así.

Al ver que no le respondo nada enseguida me dice con un tono de horror:

—¡Oh Por Dios! —Se cubre la boca con las dos manos—. Ya lo ha hecho, ¿verdad? Iris, ¿Qué mierda pasa contigo?

—No, no, no —digo apresuradamente—. Por supuesto que no. Nada paso entre nosotros.

¡Nada aparte de unos cuantos besos! Pienso para mí misma. No se me pasa ni un segundo por la cabeza contarle nada de eso, le saldrán chispas por los ojos.

—Cuando te dije que tenías que encontrar un nuevo amor, no me estaba refiriendo para nada a ese depredador —me dice un poco mal calmada.

—No busco un nuevo amor.

—Tal vez, pero ese chico te hará creer que si —se cruza de brazos.

Dejamos la conversación la cual se estaba poniendo tensa y vamos juntas a desayunar con Melissa.

Ayer cuando Jayden me acompaño caminando las calles restante hasta llegar a la casa de Selene, fue capaz de plantarme otro beso más largo y apasionado que el anterior. Yo fui incapaz de rechazarlo. Era como sentir una droga fuerte, apenas la pruebas no quieres dejarla. Algo me dice que él lo sabe, y aprovecha eso para besarme.

 

 

(***)

 

 

El camino al restaurante me sentía más enferma que ayer. Suplicaba que milagrosamente el resfriado desapareciera de un minuto a otro. Saco pañuelos de mi bolso para vaciar mi nariz. Mis pasos se hacen cada vez más lento, llegare unos quince minutos tarde de continuar así. Se perfectamente el reposo que debo tomar, no me explico porque no hago caso a lo que el médico me recomendó. Mientras más avanzo para llegar a mi destino se me cruza por la mente decirle a Maggie que hoy no podría trabajar. Me salta la duda si es el mejor momento para hacerlo, es decir no se me olvida lo que me dijo la otra vez. Me consumo decidiendo. Al final me quedo de pie frente a la entrada del restaurante aun cerrado para las personas, y tras estornudar repetidamente me meto, rápidamente voy a buscar a Maggie, la encuentro sentada en una de las mesas tomando un café con crema recién preparado.

No puedo evitar volver a estornudar. 

—Necesito hablar contigo —Maggie no se mueve.

—Tienes el día libre —me dice—. No necesito a una enferma esta noche.

Bueno fue más rápido y fácil de lo que imaginaba.

—¿No vas a despedirme?

—Me encantaría poder decirte que sí, pero he solucionado mis problemas y además admito que eres una aceptable empleada —continua sin mirarme—. Tomate el resto de la semana, te veo el lunes.

No sé qué decir.

—Te advierto nada más que te quitare una semana de tus vacaciones —levanta su cabeza de su café y me lanza una sonrisa superior.

Quiero protestar, pero me quedo callada.

De todos modos no sé cuando en realidad me toca las vacaciones.

Maggie da por finalizada nuestra conversación al dirigirse hacia la cocina, e inmediatamente me voy del restaurante. Seguramente estará Connor allí dentro y no necesito escucharlos.

Antes de volverme directo a casa de Selene, paso por una farmacia a comprarme unos paracetamol. De pronto en una tienda veo un volante de que se alquila apartamento a un precio económico y accesible, al menos es lo que allí dice, mas no dice la cantidad de dinero que pide. Saco mi celular para anotar el número, no pierdo nada informándome al respecto.

—¡Iris, Hola! —me volteo para visualizar a Sophie corriendo hacia a mí con una radiante sonrisa pegada a su rostro.

Tiene dos bolsas colgando en sus manos.

—Eres el correcaminos, cuando quise alcanzarte ya te me habías perdido de vista —me dice tomando aire y colocando las bolsas en el suelo.

La miro sin entender.

—Te he visto salir de la farmacia, yo estaba comprando unas cosas para la fiesta del sábado —dice.

Señala las bolsas en el suelo. Luego coloca una mano en mi hombro y pregunta:

—¿Te vienes? Estas invitada.

—¿Qué festejas? —le pregunto.

—El cumpleaños de Duncan.

—¿Es una fiesta sorpresa?

—Oh no. Duncan detesta las fiestas sorpresas —dice mientras retomamos el camino—. A sus dieciocho años le organizamos una fiesta a sus espaldas y por poquito termina fusilandonos y aventó el pastel por la ventana.

Me cuenta un poco de ese día, ahora se ríe, sin embargo en ese momento se echó a llorar y Duncan fue a consolarla y pedirle perdón. Pero desde entonces no hay más fiestas sorpresa para su hermano mayor. Aunque según me sigue contando ese día Duncan se encontraba de pésimo humor, la razón no la sabe.

—¿Te vienes, entonces? —pregunta.

¿Duncan querrá verme allí después del desplante que le hice? Me entra la duda. Pero al ver la cara de súplica de Sophie, digo:



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

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