Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 31

¿Cómo habíamos pasado de una fiesta de cumpleaños a una persecución? Jayden estaba completamente irreconocible. Conducía mucho más rápido que antes. Sus ojos solamente estaban concentrados en la carretera. Esquivando autos, motocicletas y cualquier cosa que se interponían en su camino. Mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho de lo fuerte que latía.

—Jayden, detente. La policía está detrás de nosotros —grito desesperada por el terror.

—Al igual que el auto negro —me responde.

—Por favor, Jayden podemos levantar una denuncia contra quien sea que nos esté siguiendo, pero por el amor de Dios ya para.

Mis palabras llenas de pánico no surtieron efecto en él. No pensaba detenerse por nada del mundo. Mis manos automáticamente fueron a su guantera, lo desbloqueo y marco con los dedos desequilibrados el número de Selene. Jayden ni siquiera se percata de eso ya que lo único que le interesa es esquivar al auto negro. Basto que el primer tono sonara para que atendiera, a través de la línea se escuchaba el volumen fuerte de la música movida, aún está en la fiesta.

—¿Quién… eres? —ebria. Mi amiga estaba ebria.

Después de oírla me lo pienso dos veces si decirle la situación o que hacer. Al final tras pensar un minuto largo, me inclino en colgar y buscar el número de Tobías. Cuelgo de inmediato, busco a Tobías, él sabrá que hacer o al menos eso creo. No tengo muchas opciones, tal vez él pueda hacerle entrar en razón a su hermano, si pudo hace rato con la pelea, rezo que también pueda con esto. Imprevistamente el jeep de Jayden se detiene precipitadamente haciendo que el celular en mis manos caiga abajo del asiento, perdiéndolo de vista.

¡No!

Trago saliva levantando los ojos adelante.

Oscuridad. Oscuridad es todo lo que veo.

Entonces reconozco el lugar en donde nos encontramos en este mismo instante.

Su lugar secreto.

¿Cómo llegamos tan rápido?

Ni siquiera me había dado cuenta.

Jayden parece calmado ahora. Lo miro aun con mi corazón latiendo a mil por hora. Niego con la cabeza cerrando mis ojos y pensando que esto no está sucediendo. Me arrepiento profundamente haber aceptado irme con él. Si hubiera tenido el presentimiento de que algo malo iba a suceder, me negaba rotundamente a su petición.

Bajo del Jeep para poder respirar aire fresco.

Jayden baja detrás de mí.

—¿Te sientes bien? —me pregunta llegando a mi lado y colocando una mano en mi mejillas, me aparto instintivamente—. Hey, Bonita ¿Qué pasa?

—¿Qué pasa? —Muevo las manos en el aire—. No lo sé, tú dime.

—Te lo puedo explicar —suena calmado.

—Pues empieza.

Le estoy gritando. No me siento muy bien gritándole. Pero definitivamente se lo merece. Y yo merezco una buena explicación, una que me deje satisfecha y no me haga correr lejos de él.

—Vamos adentro —me indica con la barbilla.

Asiento. Sólo porque es lo mejor, es mejor que hablar aquí afuera. Aunque también no estoy segura de sí entrar con Jayden. Involuntariamente mis pies se mueven sin mi permiso detrás de Jayden. Me insulto a mí misma por esto.

Al entrar Jayden enciende las luces. Como la primera y última vez que vine, todo está exactamente acomodado tal cual lo recordaba. Jayden cierra la puerta sin llaves, no pretende hacernos quedar mucho tiempo aparentemente.

—¿Quieres un poco de agua? —inquiere, y sacudo la cabeza negando.

—Quiero que hables, por favor.

Me ofrece tomar asiento, pero me niego.

Él comienza a caminar hasta el ring en el centro, pasando una mano por su cabello pensando en que decirme exactamente. Sólo espero que no se atreva a mentirme en nada. Yo permanezco en mi lugar, cerca de la puerta, pero tras dar un respiro lo sigo.

Se quita la chaqueta, quedando con la playera blanca que me hace perder por un momento corto la razón por la que nos encontramos aquí. Sus músculos se ven tensos. Lanza su chaqueta sobre el ring sin prestar atención. Toma una bocada de aire y tras pasar sus ojos por todo el lugar, al final llegan a mí.

—Siento mucho por lo que te hice pasar.

—Dijiste que me ibas a dar una explicación.

—Lo sé, pero no tengo la mínima idea por dónde empezar —de nuevo se pasa una mano por su cabello volviéndolo más rebelde. Por más seria que este la situación no dejo de pensar en lo irresistible que se ve. Sacudo mi cabeza tratando de omitir eso. Aunque debería sacudir mi cerebro el cual no funciona bien cuando Jayden está alrededor.

—¿Conoces a quien nos estaba siguiendo? —al hacer esa pregunta, me doy cuenta lo estúpida que ha sonado. Por supuesto que los conoce.

De todas maneras él hace un gesto con los ojos indicándome que así es.

—¿Quien son?

—Te lo voy a decir solamente porque te lo debo. Por lo que te hecho pasar recién —me aclara. Hace una pausa extensa buscando las palabras exactas antes de solar alguna—. Para ser más específico, no se quien en verdad estaba detrás del volante del auto negro, pero si se quien lo ha mandado.

Frunzo el ceño.

—¿Quién? —le interrogo.

—Alguien llamado Alexander.

— ¿Alexander? ¿Quién es?

—Alguien a quien mi padre nunca debió de meterse —me dice bajando la voz. Presiento que no está seguro de seguir contándome más cosas. Para ser franca no quería contarme nada, pero dado la circunstancia no ha tenido otra elección conmigo.

—Pero, ¿Quién es? ¿Qué quiere contigo? —le lanzo preguntas confundida. Una parte en mi interior me dice y ruega que me detenga con las preguntas ya que no es algo que se supone que deba importarme, es decir es cosa de Jayden, él me está revelando estas cosas porque estaba con él en el momento equivocado, pero otra parte más fuerte me dice que continúe con la interrogación.

—Ya te lo he dicho —exclama—. Alguien con el cual mi padre no debió involucrarse.

No me convence.

—De acuerdo. Pero respóndeme, ¿Qué es lo que quería contigo? ¿Y tú guardaespaldas? Se suponía que tenías un guardaespaldas.



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

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